Comenzó como una noche cualquiera en una zona de entretenimiento del norte de Quito. Un ciudadano conoció a una mujer joven y de trato extremadamente cordial. Esa noche que parecía soñada tuvo un giro radical, ahora él es parte de una lista de víctimas de robo por aturdimiento que va en ascenso en la capital.
Tras compartir un par de bebidas y mantener una conversación fluida, la acompañante sugirió trasladar la reunión a la privacidad de un inmueble en el Valle de los Chillos, al suroriente de Quito. Una vez en el domicilio, bastó un descuido de segundos para que la víctima ingiriera un trago contaminado con una sustancia disuelta en el licor.
A los pocos minutos, el afectado perdió por completo la conciencia. Bajo los efectos del fármaco, terminó entregando las claves bancarias, contraseñas digitales y las llaves de su propiedad. Dos hombres llegaron al domicilio, junto a la mujer, saquearon la vivienda, sustrayendo computadoras, teléfonos celulares, joyas y dinero en efectivo por un valor superior a los 12.000 dólares.
Uno de los miembros de la banda encendió el vehículo de la víctima e intentó sacarlo de la propiedad para huir con más enseres. Sin embargo, al llegar a la garita de la urbanización privada, los asaltantes se percataron de que no poseían el control para abrir la puerta de seguridad. Incapaces de atravesar el cerco, apagaron el auto, lo dejaron abandonado dentro del conjunto y escaparon a pie llevando consigo las pertenencias de valor en bolsos de mano.
La evolución química: de la 'burundanga' a la ketamina y las benzodiacepinas
Este caso no es un hecho aislado. Aunque la ciudadanía suele atribuir cualquier caso de desorientación o pérdida de memoria a la escopolamina —conocida popularmente como "burundanga"—, las investigaciones de la Policía Nacional revelan que las bandas dedicadas al robo por aturdimiento han cambiado las fórmulas químicas que usan.
Byron Flores, jefe de operaciones del Distrito de Policía Eugenio Espejo (zona que concentra el corazón comercial y financiero, en el norte de Quito), explica que la mayoría de los eventos no corresponden al mito urbano del "soplo de polvo en papel", el cual requeriría horas para ser absorbido por la piel o las vías respiratorias.
En su lugar, los delincuentes utilizan la vía digestiva, administrando potentes fármacos disueltos en alcohol para enmascarar su sabor amargo.
Hablamos técnicamente de robo por aturdimiento. Hoy las bandas emplean fármacos psicotrópicos, ansiolíticos e hipnóticos como la ketamina o benzodiacepinas como el clonazepam y alprazolam. Hablamos técnicamente de robo por aturdimiento. Hoy las bandas emplean fármacos psicotrópicos, ansiolíticos e hipnóticos como la ketamina o benzodiacepinas como el clonazepam y alprazolam.
Flores detalla que son sustancias en polvo o pastillas trituradas que actúan con rapidez en el organismo, haciendo que la persona sea totalmente dócil a las órdenes de los delincuentes en cuestión de 15 a 30 minutos.
Por su parte, Daniel Pontón, docente del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN) y experto en seguridad, asegura que esta mutación responde a una lógica de cálculo criminal y reducción de riesgos penales para las organizaciones delictivas:
A partir de 2010 veíamos casos severos con escopolamina pura, pero la sobredosis de esa sustancia provoca paros cardíacos o fallos respiratorios. Cuando la víctima fallece, el delito deja de ser un robo agravado y se convierte en homicidio o asesinato, con penas de prisión mucho más altas. A partir de 2010 veíamos casos severos con escopolamina pura, pero la sobredosis de esa sustancia provoca paros cardíacos o fallos respiratorios. Cuando la víctima fallece, el delito deja de ser un robo agravado y se convierte en homicidio o asesinato, con penas de prisión mucho más altas.
Pontón agrega que los delincuentes prefieren usar drogas sintéticas menos nocivas pero igual de potentes para doblegar la voluntad sin causar la muerte, facilitando el transporte y la selección de víctimas mediante estructuras bastante organizadas.
Las cifras del impacto económico y personal en Quito
Los reportes policiales y las estadísticas de seguridad reflejan el alcance de esta modalidad de sometimiento químico en el Distrito Metropolitano de Quito:
- Casos reportados en el Distrito Eugenio Espejo: Hasta agosto de 2026, la Policía registró 61 casos formalmente reportados de robo por aturdimiento en este distrito comercial y universitario.
- Perjuicio económico cuantificado: En una muestra de 36 a 46 casos investigados con detalle en el norte de la ciudad, el perjuicio económico supera los 122.000 dólares. Las víctimas sufren pérdidas promedio de entre 5.000 y 6.000 dólares por el robo de celulares, computadoras y transferencias, alcanzando picos de 18.000 dólares en robos a viviendas.
- Estadística nacional y perfil de víctimas: Datos del Ministerio del Interior registran 60 casos de desapariciones involuntarias vinculadas a sustancias entre enero y julio de 2026 a escala nacional. Quito lidera la estadística con 29 casos (48,3% del país), seguida de Guayaquil con 17 casos (28,3%).
- Perfil predominantemente masculino: De los 29 casos registrados en la capital, 28 corresponden a hombres, con una edad promedio de 28 a 29 años, abordados principalmente en zonas de diversión nocturna o tras pactar encuentros mediante aplicaciones de citas.
- El fenómeno del subregistro: La Policía estima que solo 1 de cada 4 víctimas presenta la denuncia por temor o vergüenza. Además, el 58,6% de las denuncias se formaliza entre 24 y 48 horas después del ataque, lapso en el cual los fármacos y la escopolamina han sido metabolizados por el hígado y los riñones, imposibilitando la detección médica en exámenes toxicológicos.
Seguridad en Quito: Infografía sobre robo por aturdimiento en la capital, imagen realizada con IA con información de la Policía Nacional.
Diario HOY
Recomendaciones de seguridad ante el cambio de estrategia delictiva
Las autoridades policiales recalcan que la prevención y la alerta temprana son los pilares fundamentales para neutralizar a estas bandas:
- Vigilancia constante: Nunca descuidar las bebidas ni aceptar tragos o alimentos de personas extremadamente amables o desconocidas en centros nocturnos.
- Cuidado en citas de aplicaciones: Evitar cambiar abruptamente la ubicación del encuentro hacia departamentos o inmuebles privados sin antes verificar la identidad del interlocutor.
- Manejo de contactos de emergencia: Informar siempre a familiares o amigos de confianza sobre la ubicación en tiempo real cuando se asista a reuniones o eventos sociales.
- Denuncia por canales seguros: La Policía Nacional recuerda que al reverso de la cédula de identidad ecuatoriana existe un código QR confidencial que dirige a una plataforma segura para adjuntar fotos, videos y datos de bandas dedicadas al expendio de sustancias y robos por aturdimiento de manera confidencial.