¿Cómo se ‘vende’ un cupo si esa figura no existe?
La primera diferencia está en qué es lo que realmente cambia de manos. No se realiza una compraventa formal del derecho a jugar en Serie A, Serie B o Segunda Categoría. Los cupos se consiguen por los resultados deportivos.
La práctica ha encontrado otro camino: intervenir sobre la estructura del club que ya posee ese derecho deportivo.
“La compra de cupos no existe como figura y, por lo mismo, no está reglada. Lo que se ha hecho en estos casos es recurrir a otra figura, mediante un cambio total de socios y de directiva”. “La compra de cupos no existe como figura y, por lo mismo, no está reglada. Lo que se ha hecho en estos casos es recurrir a otra figura, mediante un cambio total de socios y de directiva”.
El abogado Celso Vásconez, especialista en derecho deportivo, coincide en que jurídicamente no corresponde hablar de una venta tradicional del club, debido a la naturaleza bajo la que están constituidas estas instituciones.
“La venta de clubes no es ilegal, no está legalmente prohibida. Propiamente no se puede hablar de una ‘venta’ porque son sociedades civiles, sin fines de lucro”, dijo a Diario HOY.
En esos casos, según Vásconez, el control de la institución puede cambiar mediante decisiones tomadas por su propia estructura societaria.
“Lo que se ha hecho es ceder el control del equipo a través del cambio de directorio y cambio de socios. Estos cambios se hacen a través de Asamblea de Socios. La misma Asamblea es la que decide el cambio de nombre y equipo”. “Lo que se ha hecho es ceder el control del equipo a través del cambio de directorio y cambio de socios. Estos cambios se hacen a través de Asamblea de Socios. La misma Asamblea es la que decide el cambio de nombre y equipo”.
Andrés Holguín, también especialista en derecho deportivo, hace una precisión similar: “No hay compra de clubes, eso no existe porque el club se entiende que es de los socios y no de una sola persona”.
A partir de esos cambios también puede modificarse la identidad de la institución. “Se realiza una reforma al estatuto, que permite hacer el cambio de denominación del club”, dijo Cárdenas.
Así, el club conserva el lugar que consiguió deportivamente, aunque puede terminar con otros directivos, socios y hasta con un nombre diferente.
Ese mecanismo, sin embargo, no equivale a una figura reglamentada de compraventa de cupos.
“Quiero reiterarlo y subrayarlo: es un tema informal, no está normado en ninguna parte”. “Quiero reiterarlo y subrayarlo: es un tema informal, no está normado en ninguna parte”.
Entonces, ¿qué es lo que se transfiere?
Vásconez introduce otra distinción para entender estas operaciones. Según explica, aunque popularmente se hable de comprar un “cupo”, lo que puede transferirse junto con el control del club es el derecho federativo que posee esa institución.
“En la práctica puede entenderse como la compra del derecho federativo que posee un club, que es el que le permite al club disputar una serie o categoría. La venta de un ‘cupo’ no es viable; lo que se ‘vende’, o mejor dicho se transfiere, junto con el club, es el derecho federativo”. “En la práctica puede entenderse como la compra del derecho federativo que posee un club, que es el que le permite al club disputar una serie o categoría. La venta de un ‘cupo’ no es viable; lo que se ‘vende’, o mejor dicho se transfiere, junto con el club, es el derecho federativo”.
Por eso, el cambio no consiste simplemente en pagar por una plaza disponible en determinada categoría. La institución que posee ese derecho atraviesa cambios internos de socios, directivos o administración.
Holguín lo resume de manera similar: “No es compra de cupos. Asumo que se firman ciertas cosas para que se cambien los socios y se convoque a elecciones”.
Para Vásconez, esta práctica tampoco puede reducirse simplemente a la existencia de un vacío legal. El problema está en la forma jurídica bajo la que funcionan actualmente los clubes.
“Podría decirse que en parte. No entenderíamos como un vacío legal porque las asociaciones civiles sin fines de lucro, como están concebidas, no están hechas para transferirse de forma onerosa. Lo que se ha hecho es desnaturalizar la figura”, explicó.
Cuniburo se convirtió en Vinotinto FC
Uno de los casos recientes es precisamente el equipo que ahora consiguió el ascenso a la Serie A. Cuniburo fue fundado en 1992 y llegó a competir en Segunda Categoría desde 2006.
Después de varios años en esa división, el proyecto recibió una nueva inversión y en 2022 consiguió el ascenso a la Serie B. Posteriormente alcanzó por primera vez la Serie A y la institución pasó de llamarse Cuniburo a Vinotinto Ecuador FC, dentro del proyecto relacionado con Giovanni Di Mella y el Grupo Zaimella.
Es justamente el tipo de transformación al que se refiere Cárdenas con cambiar la estructura que administra el proyecto y puede cambiar la denominación, pero no existe una operación reglamentada denominada “venta del cupo”.
Ahora Vinotinto vuelve a estar en el centro de la discusión después de conseguir deportivamente un lugar en la Serie A para 2027, pues comparte grupo administrador con SD Aucas.
Atlético Vinotinto también cambió de proyecto
Otro caso ocurrió con Atlético Vinotinto. El equipo estaba relacionado con el mismo entorno empresarial de Vinotinto FC y competía en la Serie B.
Tras el descenso de Vinotinto FC en 2025, el proyecto pasó a otra administración, en una operación vinculada con la Junta de Beneficencia de Guayaquil y el grupo empresarial del Atlético de Madrid. A partir de ese cambio, el equipo pasó a llamarse Atlético FC.
Atlético FC alcanzó su clasificación a la LigaPro 2027, tras vencer 1-0 a Independiente Juniors.
Atlético FC
Este tipo de movimientos suele ser presentado como la “venta del cupo” de un club. Sin embargo, bajo la explicación jurídica de Cárdenas, lo que debe analizarse es qué ocurrió con la estructura institucional: sus socios, directivos, estatuto y administración.
“De alguna forma también lo que hemos visto es que ha habido una cesión para que diferentes directivas y diferentes socios se hagan cargo de los clubes”. “De alguna forma también lo que hemos visto es que ha habido una cesión para que diferentes directivas y diferentes socios se hagan cargo de los clubes”.
Otros casos
El fenómeno tampoco se limita a Vinotinto. Club Deportivo Los Loros fue fundado en 1970 y décadas después atravesó un profundo cambio administrativo. En 2017, el proyecto cambió su denominación y pasó a convertirse en Cumbayá FC.
Bajo esa identidad consiguió llegar a la máxima categoría y disputó la Serie A entre 2022 y 2024. Actualmente compite en la Serie B. Nuevamente, no apareció un cupo disponible que Cumbayá simplemente compró para ingresar a la competición. Existió una transformación de una institución que ya formaba parte del sistema deportivo.
La práctica no comenzó con LigaPro
Aunque estos movimientos se han vuelto más visibles durante los últimos años, existen antecedentes desde el siglo pasado. Uno de ellos es Valdez Sporting Club, que apareció en 1991 después de una operación realizada sobre la estructura de Club Deportivo Filanbanco.
Otro caso mencionado en los antecedentes recopilados es el de Manta FC y Manta Sport a finales de la década de 1990. Los mecanismos y las normas han cambiado con el tiempo, pero los antecedentes muestran que la transformación de proyectos deportivos no nació con la actual LigaPro.
También existen casos en los que nuevos grupos asumieron la conducción de clubes ya existentes sin que aquello significara la compra de un cupo.
Independiente del Valle es uno de ellos. La institución fue fundada en 1958 como Club Deportivo Independiente y posteriormente pasó a llamarse Independiente José Terán.
En 2007, el empresario ecuatoriano Michel Deller, junto con otros colaboradores, asumió la conducción del proyecto. A partir de esa nueva administración comenzó el proceso que posteriormente llevó al club a adoptar su actual identidad como Independiente del Valle.
Junior Sornoza levantando el título de la LigaPro 2026.
Facebook Independiente del Valle.
Las filiales son un caso diferente
En este punto aparece otra figura que suele confundirse con la “compra de cupos”: los clubes filiales. Aquí sí existe una regulación específica. El Reglamento de Convenios entre Clubes Filiales establece que los equipos de la primera categoría superior pueden suscribir acuerdos de filialidad con clubes de categorías o series inferiores.
Para hacerlo necesitan la autorización de sus respectivas asambleas u organismos estatutarios competentes y posteriormente deben notificar el convenio a LigaPro. Cárdenas también marca una diferencia jurídica importante.
“Los clubes filiales se registran en la Federación Ecuatoriana de Fútbol y se mantiene cada uno de ellos con la individualidad de su naturaleza jurídica. Si un club acepta ser filial del otro, no hay ningún inconveniente”. “Los clubes filiales se registran en la Federación Ecuatoriana de Fútbol y se mantiene cada uno de ellos con la individualidad de su naturaleza jurídica. Si un club acepta ser filial del otro, no hay ningún inconveniente”.
Es decir, una filial no implica que un club haya comprado el cupo de otro. Existe una relación reconocida entre dos instituciones que jurídicamente mantienen su individualidad.
Independiente Juniors, una filial de Independiente del Valle
Uno de los ejemplos es Independiente Juniors. El proyecto tuvo su origen en Alianza Cotopaxi y posteriormente llegó a un acuerdo con Independiente del Valle.
En 2018 cambió su denominación y, después de conseguir deportivamente el ascenso, llegó a la Serie B para 2019. Posteriormente se trasladó de Cotopaxi a Pichincha y pasó a funcionar como Independiente Juniors, filial de Independiente del Valle.
La diferencia con los casos anteriores está precisamente en que la relación de filialidad entre ambos clubes está reconocida como tal.
Universidad Católica y San Antonio FC
Universidad Católica también desarrolló un proyecto de este tipo con San Antonio FC. La alianza se consolidó en 2022 con apoyo administrativo y operativo de Universidad Católica.
Posteriormente, San Antonio llegó a la Serie B y pasó a operar como filial del conjunto quiteño.
Son casos diferentes a Cuniburo-Vinotinto o Los Loros-Cumbayá: aquí no se trata de que una institución cambie completamente su identidad para continuar con otro proyecto, sino de dos clubes que establecen formalmente una relación de filialidad.
¿Qué puede cambiar con las nuevas figuras societarias?
La forma en la que se realizan estas operaciones podría cambiar con la incorporación de nuevas figuras societarias al deporte ecuatoriano. Para Cárdenas, la diferencia está en que las operaciones dejarían de producirse mediante los mecanismos que actualmente describe como informales.
“Sí permite la transferencia, la venta, la compra. Es decir, ya son personas jurídicas de manera comercial. Esto va a transparentar este tipo de circunstancias”. “Sí permite la transferencia, la venta, la compra. Es decir, ya son personas jurídicas de manera comercial. Esto va a transparentar este tipo de circunstancias”.
Con este modelo también sería posible identificar con mayor claridad quién está detrás de cada operación.
“Ahí sí vamos a saber quiénes son los socios, cómo son los socios, cuándo se puede hacer este cambio, esta venta de acciones y respecto de quiénes se hacen cargo”, dijo.
Sin embargo, una eventual compraventa de acciones es distinta a comprar directamente el derecho deportivo de un club para competir en determinada categoría.
Para Cárdenas, ese lugar debe seguir consiguiéndose en la cancha.
“Un club para pasar a ser parte de una categoría superior, el mérito deportivo es fundamental. No queda, digamos, el sabor adecuado cuando un club aparece de la noche a la mañana en otra categoría y en la anterior desaparece esa opción”.