En 2026 ha seguido haciendo estas canciones, porque la pelea por la protección de Quimsacocha no se detiene.
Jaime López ha compuesto centenares de canciones a través de Suno. / Foto: Facebook jaime.lopeznovillo
"Me parece importante usar la Inteligencia Artificial. Pero no se trata de dejarnos llevar, sino de que la inteligecia natural del ser humano sea la que se aproveche, la que se apalanque en lo necesario y no en todo de la Inteligencia Artificial", dice como si sentenciara algo. Hace un silencio y continúa: "Porque ahi seríamos una especie de robots y estaríamos perdiendo nuestra escencia como humanos, nos deshumanizaríamos y ya la sociedad se ha deshumanizado tanto a través de la tecnología que es lamentable".
Los dramas legales de la Inteligencia Artificial que genera música a partir de la música de otros
Lo que Jaime López dice tiene sentido, muchísimo. Sin embargo, el uso de plataformas como Suno o Udio, que ayudan a crear canciones a través de prompts, letras que alguien escribe, y hasta con melodías que alguien grabe y que las suba a la app para que el resultado sea algo más elaborado, carga con algo complicado, que hasta el momento no ha podido resolverse.
Porque estas inteligencias artificiales se han nutrido de canciones existentes para aprender a generar nueva música.
Si bien desde 2024 disqueras como Sony, Universal y Warner han demandado a Suno y Udio por haber usado centenares de canciones con derechos de autor para entrenar a su Inteligencia Artificial, en algunos casos han habido acuerdos extrajudiciales —como el de Universal con Udio y el de Warner con Suno—, y también se han abierto nuevas demandas en varios países. Porque es complicado para estas generadoras de música argumentar que no han usado canciones ya existentes para que sus IA funcionen.
En la demanda masiva de junio de 2024, presentada por la Record Industry Association of America (RIAA), se incluyeron algunos ejemplos de cómo colocando fragmentos de letras de canciones famosas, así compo prompts que hablen del estilo de esas mismas canciones, Suno y Udio arrojaban por resultado canciones que se parecían a esas originales o que eran la misma.
Esto ha pasado con canciones de ABBA, Jason Derulo, Chuck Berry y Michael Jackson. Por ejemplo, si se usa el prompt "rock and roll de los años 50" y se coloca parte de la letra del coro de la canción 'Johnny B. Goode', la IA generaba una canción que reproducía casi a la perfección el estribillo del tema original de Berry.
Cuando la RIAA anunció la demanda, Mitch Glazier, presidente y director ejecutivo de la RIAA, declaró que "la comunidad musical ha acogido con entusiasmo la IA, y ya nos estamos asociando y colaborando con desarrolladores responsables para crear herramientas de IA sostenibles centradas en la creatividad humana que den el control a los artistas y compositores. Pero solo podremos tener éxito si los desarrolladores están dispuestos a trabajar junto a nosotros". El objetivo de la demanda es que la justicia declare como ilegal el uso de canciones con derechos de autor para alimentar a las IA.
En septiembre de 2026, Sony y Universal presentaron otra demanda contra Suno, argumentando haber encontrado evidencia de que Suno usó 60.202 grabaciones con derechos registrados para nutrir a su IA. A finales de octubre, la empresa pidió al juez federal de Massachusetts —quien debe llevar la causa— que la suspenda hasta que se resuelva la primera.
Hasta el momento, Suno sigue diciendo que el uso que ha hecho de las canciones de otros artistas está amparado bajo la figura del "fair use" o uso legítimo y que no se rompe ninguna ley.
En Alemania, en julio de 2026, Suno sufrió una derrota judicial cuando el Tribunal Regional de Múnich le dio la razón a GEMA —la sociedad alemana de gestión de derechos de autor— y confirmó que la empresa violó leyes de derecho de autor al usar canciones protegidas, de artistas como Alphaville o Modern Talking, para entrenar a sus modelos. Además de hacerlo sin autorización y sin compensar económicamente a los dueños de los derechos.
Se supone que en los casos judiciales de Estados Unidos las resoluciones deberán llegar en el primer trimestre de 2027.
El rechazo de los músicos y lo que dice Suno
Avaluada en aproximadamente 2,5 mil millones de dólares, Suno es la aplicación que usa IA para generar música más usada en el mundo. Su CEO se llama Mikey Shulman y en demasiadas entrevistas a sido el artífice de declaraciones que no han sido tomadas con calma por músicos y productores.
Sobre todo porque usa las comparaciones más extrañas y obvias, que revelan lo poco que sabe sobre lo que significa hacer música. En ocasiones ha llegado a decir que el camino de la música es volverse tan viral como Fornite y en otras ha dicho cosas como: "Me gusta pensar que estamos tratando de crear el próximo formato para la música grabada. El formato del futuro será interactivo. Debería ser social, es decir, que lo hagas con otras personas. Lo que estamos haciendo es crear la mejor versión digital de eso", como se lo contó a The Guardian en enero de 2026.
Shulman, un músico amateur en sí mismo, ha asegurado que la IA de Suno se ha alimentado de música que no tiene derechos en Internet y que su objetivo, finalmente, es democratizar la creación musical. Para él, lo que hacen con Suno es igual de revolucionario que la grabación digital y que el sampling; es decir, es latecnología puesta al servicio de "impulsar la música hacia adelante", para descubrir nuevos artistas y crear géneros.
Mikey Shulman, CEO de Spotify, en la lista de revista Time de las 100 personas más importantes dentro de la Inteligencia Artificial, en 2026. / Foto: Instagram @sunomusic.
El impacto de plataformas como Suno es un hecho. No solo porque gente que no sabe de música o que tiene una ligera idea es capaz de conseguir con prompts; este también se puede medir económicamente, sobre todo en servicios de streaming. El servicio de setraming Deezer anunció en junio de 2026 que el 50% de las canciones que se suben en ella, a diario, son hechas con IA, es decir unas 90 mil canciones por día. Spotify, que sube aproximadamente 100 mil canciones nuevas a su plataforma cada 24 horas, anunció en julio de 2026 que había eliminado 75 millones de pistas hechas con IA, definiéndolas como spam. Para octubre de 2026, Spotify anunció que había eliminado otras 50 millones de pistas hechas con IA de su feed.
Se tratan de miles y miles de canciones que entran en el sistema de steaming, por el que Spotify paga de tres a cinco centavos de dólar por reproducción. Es decir, canciones creadas por artistas que no existen recibían reproducciones, restándole ingresos a artistas reales.
Por otro lado, y para profundizar en el problema, Spotify anunció que para 2027 espera incluir un nuevo servicio para sus clientes Premium: por un valor adicional de cinco dólares, permitirá que usuarios recurran a Inteligencia Artificial para remezclar canciones, cambiarlas de género —un tema gospel puede convertirse en un canción hardcore— y hasta usar la voz de un artista en otra canción que no cante originalmente. Hasta el momento, la aplicación se encuentra cerrando la parte de legal de esto para no tener problemas con nadie.
La batalla contra la Inteligencia Artificial se la hace desde la música
Miles de videos en YouTube, declaraciones de músicos y demandas que siguen llegando marcan la dinámica de esta relación en la que la tecnología más que amenazar el negocio de la música, se covierte en un problema para el desarrollo mismo del arte musical. En abril pasado, medio centenar de estudiantes y exalumnos del renombrada Berklee College of Music, rechazaron abiertamente la creación del curso electivo 'Bots and Beats: AI and the Future of Songwriting', por considerar que los modelos de IA "roban obras de arte a decenas de miles de artistas sin compensación alguna" y, además, corroen la esencia de la industria.
El músico Jason Isbell en concierto, en octubre de 2026. / Foto: Instagram @jasonisbell
Es una forma de lucha, sin duda, y en esa batalla se abren cada vez nuevos frentes. En agosto de 2026, los músicos Jason Isbell, David Lowery, Guy Forsyth y Eduardo Calle presentaron una demanda contra Suno, pero no por copyright. En realidad, fue un giro que nadie vio venir: se basaron en el derecho a la publicidad, entendido como el uso comercial del nombre, voz y rasgos identificativos.
Es decir, ellos aseguraron que Suno permite que se generen canciones con una voz que imite a un artista en particular, en este caso con la voz de Isbell. Y si bien Suno dice que eso no puede pasar, la demanda afirma que hiceron pruebas poniendo el nombre del artista y variaciones de su nombre, ya sea separando letras o poniendo un punto en medio. Todavía no hay resolución legal de este caso, que podría cambiarlo todo.