Según las cifras del Ministerio del Interior, entre enero y septiembre de 2026, se produjo una reducción de 522 muertes violentas en Ecuador con relación al mismo período de 2025. De 6.838 casos en 2025 la cifra bajó a 6.285 en este año 2026.
Las cifras de muertes violentas en el Ecuador, entre enero y septiembre de 2026, evidencian una disminución de al menos 533 casos con relación a 2025
Según las cifras del Ministerio del Interior, entre enero y septiembre de 2026, se produjo una reducción de 522 muertes violentas en Ecuador con relación al mismo período de 2025. De 6.838 casos en 2025 la cifra bajó a 6.285 en este año 2026.
El presidente Daniel Noboa atribuyó esa disminución a las acciones impulsadas en contra de los cabecillas de las organizaciones delincuenciales y el ataque a las economías criminales. Las cifras se analizan todos los lunes en las reuniones virtuales que mantienen los jefes policiales. En ellas se ha observado que la principal reducción se presenta en el Distrito Metropolitano de Guayaquil, señaló un oficial que pidió la reserva de su nombre.
Aunque existirían varios aspectos que han incidido en esa baja, uno de los más importantes habría sido la intervención efectuada en el cantón Durán, medida que incluyó tomar el control de la Agencia de Tránsito de esa ciudad, sospechosa de estar cooptada por el crimen organizado.
Según las cifras, el asesinato sigue siendo la causa mayoritaria de los homicidios intencionales con 5.981 casos equivalentes al 92,5%. Un 3,7% de casos son homicidios, hay un 0,8% de femicidios y un 0,4% de sicariatos. La mayoría de víctimas son hombres con 5.696 decesos, 544 mujeres y 45 casos sin sexo determinado.
Las armas de fuego aparecen en 5.505 registros (87,6%) de asesinatos registrados en 2026. A pesar de la baja de casos, Guayaquil sigue encabezando las ciudades con mayor número de casos con 1.618 víctimas.
Por clase de arma, la pistola aparece en 4.419 registros (70,3% del total). Hay también otros tipos de arma corta, con 456 (7,3%); cuchillo, con 196 (3,1%); fusil, con 184 (2,9%); revólver, con 182 (2,9%); y “otro”, con 176 (2,8%).
Las cifras oficiales dan cuenta que la presunta motivación es la delincuencia común en 6.061 víctimas (96,4%). Le sigue la violencia comunitaria, con 153 (2,4%); violencia intrafamiliar, con 59 (0,9%); transnacional, con siete (0,1%); psicopatologías, con dos; violencia sexual, con dos; y terrorismo, con una.
En cuanto a los presuntos delitos, la amenaza reúne 4.568 víctimas (72,7%) y tráfico interno de drogas (microtráfico), 1.195 (19,0%). Les siguen robo a personas, con 161 (2,6%); riñas, con 114 (1,8%); motivaciones sentimentales, con 41 (0,7%); robo de motos, con 40 (0,6%); robo de carros, con 30 (0,5%); robo a domicilios, con 28 (0,4%); linchamiento, con 20 (0,3%); y maltrato, con 18 (0,3%).
Sobre las ciudades con mayor número de víctimas, encabeza el registro Guayaquil con 1.618 muertes (25,7% del total nacional). Le siguieron Machala, con 406 (6,5%); Manta, con 251 (4,0%); Durán, con 240 (3,8%); Portoviejo, con 178 (2,8%); Quito, con 175 (2,8%); Esmeraldas, con 163 (2,6%); Montecristi, con 123 (2,0%); Babahoyo, con 122 (1,9%); y Quevedo, con 121 (1,9%).
Para el general Juan Carlos Barragán, exdirector Antinarcóticos de la Policía, si bien es verdad que hay una importante contención y reducción del homicidio y esfuerzos de la Fuerza Pública en territorio, "cada homicidio que no se captura a los responsables incrementa la venganza y por ende la violencia, que al fin y al cabo es lo que la ciudadanía recibe de información en las redes y le genera miedo".
Dijo que, después de las masacres carcelarias, el homicidio y venganzas se destaparon. Opinó que la guerra de violencia entre bandas requiere logística y pertrechos criminales, es contratos, ganancias en el narcotráfico y minería ilegal, entre otros. Para el oficial retirado los toques de queda son necesarios pero deberían ser más esporádicos conforme se recupere la tranquilidad.
Finalmente consideró que la tasa de homicidio sube con mucha más facilidad que lo que baja.
El experto en seguridad Diego Pérez consideró que sí hay una incidencia de los estados de excepción sobre los los números de muertes pero no cree que sea una incidencia directa. "Me parece que hay un fenómeno de reorganización de las organizaciones criminales y de sus formas de actuación y eso podría incidir
Pérez considera que "es difícil saber cuáles son los números exactos mientras no se tenga la valoración del final del año".
Añadió que lo que sí se puede intuir desde los datos parciales es que muchas de las formas de operación criminal se han trasladado a otras latitudes. Eso quiere decir que han dejado de funcionar en los sitios tradicionales y se han mudado a otras ciudades y a otros espacios y eso ha generado una serie de cambios, de modificaciones en los números.
Para el experto, la reducción de más de 500 muertes violentas, en el gran contexto, no es tan significativa porque revela que hay otra dinámica. "Habría que ver cómo es esa dinámica territorial y habría que entender cómo todas esas piezas encajan en el gran armado de la seguridad", añadió.
Pérez opinó que las capturas de los posibles cabecillas de las bandas no estaría directamente relacionado con el el descenso del número de muertes violentas, sino que le parece que hay un fenómeno de reestructuración de esas organizaciones.
El descenso en ese número de muertes es porque están trabajando de otra manera pero no necesariamente porque se han dispersado sus acciones




