La franquicia de karate, de Costa Rica, Tamashii Martial Arts, llega a Ecuador y abre su primer centro en Puembo, al nororiente de Quito, con una inversión de alrededor de 80.000 dólares. Este centro es la "prueba de fuego", para luego arrancar con un plan de expansión de 10 academias por el país. Así se suma a otras franquicias de combate que llegan a Ecuador.
Al más puro estilo de la serie de streaming, Cobra Kai, su fundador, el costarricense Mauricio Carranza, descubrió en su momento que la práctica guiada del karate proporciona herramientas fundamentales para el desarrollo del carácter, la perseverancia, el respeto mutuo y la gestión responsable de las emociones.
En línea con la popular serie, la visión de Tamashii Martial Arts se apega más a la de Miyagi Do Karate, un estilo de karate de la popular serie centrado en la defensa personal, el equilibrio y la paz.
Nacido de una experiencia personal
"En un entorno social complejo donde la violencia y la falta de autocontrol representan desafíos cotidianos, las artes marciales tradicionales orientales emergen no como un mecanismo de confrontación, sino como una filosofía educativa orientada a la formación de mejores personas", explica Carranza, Renshi 5.º Dan.
Diagnosticado durante su infancia con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Carranza enfrentó episodios severos de acoso escolar que afectaron su autoestima e integración social. Su ingreso al karate a los 11 años marcó un punto de inflexión decisivo que, con los años, lo llevó a convertirse en campeón panamericano y en un referente internacional de las artes marciales japonesas.
Karate a prueba de bullying
A partir de su vivencia y complementando su formación en Psicología Positiva con especialistas en pedagogía y psicología infantil, Carranza desarrolló el programa BullyProof: ¿Cómo formar hijos a prueba de bullying?
Esta metodología plantea una respuesta gradual ante la intimidación, priorizando el pensamiento crítico, la comunicación asertiva, el diálogo, la evasión pacífica de conflictos y la búsqueda de ayuda, dejando la defensa física únicamente como último recurso.
El programa, que busca replicarse en colegios e instituciones ecuatorianas mediante charlas y talleres interactivos, enseña a niños y jóvenes que la verdadera fortaleza radica en la autoconfianza y la responsabilidad, no en la imposición de la fuerza. No obstante, el programa está abierto para todas las edades.
Si logramos que un niño sea más respetuoso, que un joven desarrolle confianza en sí mismo o que una familia incorpore valores positivos a su vida cotidiana, estaremos cumpliendo una misión mucho más importante que enseñar a dar golpes o ganar campeonatos. Si logramos que un niño sea más respetuoso, que un joven desarrolle confianza en sí mismo o que una familia incorpore valores positivos a su vida cotidiana, estaremos cumpliendo una misión mucho más importante que enseñar a dar golpes o ganar campeonatos.
¿Cómo llegó la franquicia a Ecuador?
El desarrollo de las franquicias en Ecuador es liderado por el hondureño Roy Medina, que vive cinco años en el país. Antes, vivía en Costa Rica, donde conoció a Carranza, su karate y se convirtió en su pupilo. Sí, también al más puro estilo Daniel LaRusso con el Señor Miyagi, en la famosa película Karate Kid.
"Yo crecí con la aspiración de conocer al señor Miyagi. O sea, me decía que algún día quería conocer una figura así, integral, que vaya mucho más allá del aspecto de las artes marciales, que también desarrollara la parte espiritual. Resulta que Mauricio era un señor Miyagi millennial, más joven que yo. Y he seguido todas sus enseñanzas".
En cuanto a los costos para ser parte de Tamashii Martial Arts, es de 125 dólares mensuales, más una matrícula de 125 dólares. Las clases arrancan desde las 16:00 hasta las 20:00.