La ciudad también cambió de tamaño. Según Urvaseo, en 1994 se recogían 1.300 toneladas de basura por día; en 2026 son 4.700. El modelo con el que se recoge esa basura, sin embargo, sigue siendo el de hace más de tres décadas, de acuerdo con la empresa.
Nazario Vera sabe poco de estos modelos, pero desde su barrio, el Suburbio, ha visto dos caras del problema. “Hay partes que la recogen, hay partes que no la recogen. Hay horarios que están escritos, pero no pasa la recolección”. Aunque también reconoce que muchos vecinos sacan la basura todos los días y que los perros callejeros rompen las fundas buscando comida.
Ahí vienen las ratas, las lluvias. Luego se tapan los sumideros y las calles se inundan
Un modelo pensado en 1992
Para Urvaseo, el problema empieza por cómo se diseñó el servicio. Daniela Falquez Torres, subgerente de Comunicación de la empresa, señala que el próximo alcalde deberá conocer cómo es hoy la ciudad antes de decidir cómo se recoge su basura. “El principal desafío que va a tener este nuevo alcalde o alcaldesa será contar con un nuevo estudio técnico que defina el modelo, para conocer la realidad actual de la ciudad de Guayaquil”, afirma.
Según Falquez, la última medición que definió el modelo actual de recolección se hizo alrededor de 1992. Sostiene que las horas de traslado, el difícil acceso a varios sectores y el ancho de las vías “dan a pensar que no existe un estudio actual”.
Diario HOY preguntó al Municipio de Guayaquil, el 23 de octubre de 2026, cuándo contrató por última vez estudios técnicos para la recolección, el aprovechamiento y la disposición final de la basura, sin embargo hasta el viernes 23 de octubre de 2026, no hubo respuesta.
Los sectores que crecieron después de ese estudio son los que más complican el servicio. Falquez menciona Socio Vivienda, Flor de Bastión y Bastión Popular, donde las vías angostas y los cables bajos impiden el paso de los camiones. “No estaba contemplado que la ciudad crezca en estos sitios”, explica.
Donde el camión no entra, la basura se lleva a alguno de los 14 centros de acopio de la ciudad, seis de ellos para escombros. “Debería existir la recolección puerta a puerta, pero muchas veces es muy difícil transitar por esa infraestructura vial”, reconoce Falquez.
La empresa, agrega, no puede cambiar ese esquema por su cuenta. “Unilateralmente no podemos cambiar el tamaño de un vehículo, porque estamos cumpliendo lo que estipula el contrato”, dice.
Camiones atorados en el tráfico
El servicio opera en dos turnos que suman 20 horas al día, y unas nueve de esas horas se van en trasladar los desechos hasta el relleno sanitario, según Urvaseo. “Eso podría ser tomado como un tiempo desperdiciado”, admite Falquez. Las causas, explica, son el crecimiento de la ciudad, el tráfico y camiones demasiado grandes para las vías pequeñas.
Florencio Compte, arquitecto y vicerrector académico de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), ve en el problema algo más profundo. “Es un síntoma de un problema mucho más grande: la falta de planificación y de visión de la ciudad en el tiempo”, afirma.
Compte advierte, además, que el relleno sanitario está “llegando a su vida útil” y que habrá que pensar en otros lugares para disponer la basura.
Un servicio que cuesta más de lo que recauda
Según Urvaseo, la recolección de basura le cuesta al Municipio unos 75 millones de dólares al año, mientras que la tasa de recolección recauda solo 40 millones. El costo por tonelada pasó de 8 dólares en 2002 a 45 dólares en 2026.
Compte explica que esa diferencia pesa sobre las finanzas municipales, porque lo que pagan los ciudadanos no alcanza para cubrir el servicio. “La tasa de recolección no cubre la totalidad de lo que representa. Entonces termina siendo un gasto”, sostiene.
Basura que termina en los sumideros
Sauces, Samanes y Alborada son algunos de los puntos críticos que identifica Urvaseo. Según Falquez, la acumulación de basura se da también porque muchos usuarios no respetan el horario de recolección de su sector. Los recicladores informales rompen las fundas, y la lluvia arrastra los desechos hacia las alcantarillas. “Eso ocasiona inundaciones”, advierte.
Compte coincide en que el problema no se queda en la calle. “No toda la basura que se genera se recoge”, afirma. Esa basura, dice, puede terminar tapando los canales de aguas lluvias, y cuando llueve, la ciudad se inunda.
El servicio no falla igual en todas partes. En el sector de Fanny Paredes, Urbanor, la recolección tiene un orden. “La gente sale a las 09:00 de la noche, deja su funda afuera y a las 12: el recolector la recoge”, cuenta. En otros lugares, en cambio, ha visto que la basura queda regada en las esquinas después de que pasa el carro.
¿Cómo cambiar el modelo de recolección?
Urvaseo plantea que el próximo alcalde contrate primero un estudio de viabilidad técnica ante el Ministerio del Ambiente y Energía, con esa base, estudios para la recolección, el aprovechamiento y la disposición final de la basura. Falquez sostiene que un nuevo estudio permitiría definir camiones de distintos tamaños y la cantidad de personal que necesita cada sector.
Para Compte, el cambio debe empezar por la forma de entender los desechos. “Si se sigue pensando que la basura es un desecho y que tiene que ser enterrada, vamos a seguir manteniendo este modelo que no está funcionando”, sostiene. Él propone separar los desechos en la fuente, aunque advierte que pedirles a los ciudadanos que separen no funciona “si pasa el recolector y coge todos los desechos y los mete en un solo lugar”.
El académico cita el ejemplo de Curitiba, en Brasil, donde la gente llevaba su basura a puntos de acopio y recibía a cambio tickets canjeables por bienes y servicios, como útiles escolares. “Salía muchísimo más económico 'comprar' la basura que invertir en recolectores”, asegura. Con un sistema así, dice, nadie botaría basura al estero ni a la calle “porque estaría botando plata”.
Compte también propone aprovechar los residuos orgánicos para crear plantas de compostaje que abastezcan los viveros de la ciudad, y usar el gas que se genera en el relleno sanitario para alimentar una pequeña planta eléctrica.
Quien llegue a la Alcaldía de Guayaquil tendrá en sus manos la renovación del contrato. Con qué modelo lo haga definirá cómo se recoge la basura de una ciudad que ya no es la misma de 1992.