"Quizá es hora de buscar un mecanismo que proteja no solamente a la autoridad, sino también a su equipo de trabajo luego del ejercicio del cargo", dijo Diana Salazar este lunes 26 de octubre de 2026, desde su oficina en Argentina. La funcionaria conversó con Diario HOY sobre su libro autobiográfico presentado días atrás en Quito.
Durante su paso por la Fiscalía General del Estado, Salazar fue el rostro visible de casos contra la corrupción que involucraban a los más altos dirigentes políticos del país, sobre todo vinculados con la Revolución Ciudadana. "Ecuador no está preparado para "el post del ejercicio del cargo", insistió. E incluso arriesga una explicación: quizá es porque antes "nadie había tenido que enfrentar estos procesos de tan alta complejidad como se los hizo durante mi administración", dijo.
La exfiscal general es ahora Embajadora de Ecuador en Argentina y presentó su libro 'Diana, más allá de la fiscal' como una autobiografía que busca, según ella, ser una historia diferente de su vida, abarcado su faceta a la cabeza de la Fiscalía General del Estado, como mujer, estudiante, madre e hija.
¿Cuál de los casos que investigó implicó un reto más grande? Hay algún detalle que quisiera contar a la gente que aún no ha leído el libro?
Bueno, cada uno de los casos ha tenido su propia particularidad. Por ejemplo, en el caso Tarjeta Roja, era el inicio como fiscal de primer nivel (pero) que no tenían ningún apoyo, equipo de trabajo y, sobre todo, se dio un primer acercamiento al desprestigio frente a las redes sociales.
Luego la propia dinámica en el caso Sobornos, en cambio, que si bien inició como un caso de primer nivel, no nos esperábamos que íbamos a tener a una figura tan representativa, un expresidente de la República (Rafael Correa), liderando una estructura criminal.
Lo propio en el caso Odebrecht, en cambio como fiscal también de primer nivel, acopiando los suficientes elementos y que necesariamente debía contar o entregar este resultado a mi a mi superior, que en ese caso era el fiscal general (Carlos Baca Mancheno).
Y ya Plaga, Purga, Metástasis que casi se dio al final de la administración, nos mostraron la radiografía de cómo se encontraba el sistema, no solamente judicial, sino también a nivel político, en el los sistemas de seguridad policial y abogados.
Entonces, cada uno tiene su connotación, su particularidad y creo que no debería detenerme en uno específicamente, sino que el lector vaya conociendo, vaya descubriendo cómo se vivió y cómo se lo encaró a cada uno de los casos.
Su libro busca dejar en registro su paso por la Fiscalía. Si una futura administración revisara sus decisiones, sus investigaciones, los resultados judiciales de su gestión, ¿qué aspectos deberían someterse a un examen crítico y con qué criterios?
Yo creería que no solamente busco dejar el registro de los casos durante mi administración, sino yo quiero que la ciudadanía, que los ecuatorianos o quienes tengan la oportunidad de leer conozcan quién es Diana Salazar, precisamente apartándome del tema exclusivamente como fiscal, sino que conozcan a la mujer, a la madre, a la estudiante, a la hija que se formó y que luego llegó a dirigir esta institución.
Bueno, si se viene a revisar, más que una revisión quizá podría servir como un manual, como un protocolo de actuación que se debería tener para cómo ir estructurando una investigación más allá de la crítica; tomar esto como un ejemplo para corregir cualquier tema que haya que hacerlo. Obviamente somos humanos, no somos infalibles y llevar adelante investigaciones de gran connotación o de gran complejidad.
¿Qué revela su experiencia sobre la capacidad del Estado para proteger a quienes investigan el crimen organizado? ¿Y qué cree usted que debería cambiar para que un fiscal general no tenga que después de cumplir su cargo abandonar el país?
Yo digo que, quizá como sociedad, como Ecuador, no estamos preparados para el después, el post del ejercicio del cargo, quizá también dado que con anterioridad nadie había tenido que enfrentar estos procesos de tan alta complejidad como se los hizo durante mi administración.
Entonces, quizá es hora de buscar un mecanismo que proteja no solamente a la autoridad, sino también a su equipo de trabajo posteriormente cuando ya termine las actividades y que tengan que volver a tener una vida ordinaria, se podría decir, después de haber enfrentado al crimen organizado.
¿Usted cómo ve ahora desde afuera el caso Laberinto y la investigación?
Bueno, no conozco el detalle sobre los elementos que llevaron a la Fiscalía a iniciar este proceso (del caso Laberinto por el que está detenida Luisa González). Sin embargo, basada en la experiencia que tengo, creo que los fiscales cuando toman una decisión de esa naturaleza, sea un caso de alta connotación como otro, deben estar sostenidos o sustentados en elementos de convicción fuertes que puedan ser presentados y valorados en su momento ante los jueces.
Entonces, yo creo que es un una responsabilidad y un deber de la ciudadanía mantenerse vigilantes a través de los canales oficiales de la información que se va que vaya surgiendo alrededor, no solamente de este, sino de todos los casos.
Yo creo que todos los casos son importantes, no solamente aquellos que involucran a figuras públicas o mediáticas, porque el hecho de ser figura pública o mediática no le exime de responsabilidad y cualquier persona debe asumir la responsabilidad por las conductas que haya cometido, indistintamente de quién es, porque el fiscal lo que hace es investigar hechos, no personas.
Diana Salazar, embajadora de Ecuador en Argentina
La exfiscal Salazar presentó su libro el 21 de octubre en un evento privado en el Jardín Botánico de Quito, en el que estuvo el presidente Daniel Noboa y la primera dama, Lavinia Valbonesi, y otras personalidades del Estado.
Luego de eso, retomó sus actividades laborales en la Embajada de Ecuador en Argentina, donde se desempeña como Embajadora desde el 21 de mayo de 2025, tras dejar su cargo como Fiscal General del Estado.