martes 27 de octubre de 2026
Opinión

Quito: la innovación se detiene

La innovación en ciudades latinoamericanas, históricamente un motor de soluciones a necesidades, se detuvo en Quito. La ciudad dejó de ser referente.

Daniela Chacón Arias
Daniela Chacón Arias es abogada y experta en innovación y gobernanza urbana. Fue vicealcaldesa y concejala de Quito y es cofundadora y presidenta de Fundación TANDEM. Tiene una maestría en Administración Pública por The George Washington University, es becaria Fulbright y Loeb Fellow de la Universidad de Harvard.

América Latina ha sido siempre una de las regiones más innovadoras en materia de soluciones a los problemas de las ciudades. Una combinación de altos niveles de urbanización (la región es la más urbanizada del mundo con alrededor del 80% de la población viviendo en ciudades), varias necesidades insatisfechas y recursos limitados, ha llevado a alcaldes y alcaldesas a buscar respuestas donde otros no lo habían considerado.

A fines de los años 80, Jaime Lerner, arquitecto y urbanista, fue electo alcalde de Curitiba en Brasil. Frente a las restricciones presupuestarias para construir un metro y a la inmensa necesidad de movilizar a las personas, Lerner crea el Sistema de Autobuses de Tránsito Rápido, es decir carriles exclusivos para transporte público. Su idea fue tan innovadora que tuvo que convencer a las fábricas de autobuses que hicieran buses articulados (aquellos que transportan a cientos de personas), para operar como si fueran metros en la superficie.

Asimismo, en 1989, en la Prefectura de Porto Alegre, bajo el gobierno del PT, se creó el presupuesto participativo como un mecanismo de democracia directa y cogestión donde los ciudadanos deciden el destino de una parte de las inversiones municipales a través de asambleas zonales.

En Colombia, Sergio Fajardo tras ganar las elecciones para el periodo 2004-2007 en Medellín, implementó lo que se conoce como urbanismo social, es decir priorizar la inversión pública en los sectores más pobres y marginados de la ciudad para reducir la violencia y desigualdades. Construyó hermosas bibliotecas públicas y parques de alta calidad en zonas vulnerables conectándolas con un sistema de transporte público por cable.

Por su parte, Claudia Lopez, alcaldesa de Bogotá entre 2020-2023, creó las manzanas del cuidado. Estas son espacios urbanos como centros comunitarios y salones comunales, donde las mujeres cuidadoras y sus familias pueden acceder a una oferta pública y gratuita de servicios sociales. El objetivo es reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado que realizan mayoritariamente las mujeres y que tengan tiempo propio para estudiar, descansar o generar ingresos. Las manzanas del cuidado no solo son espacios urbanos, si no que se han incluido en la planificación territorial de la ciudad, convirtiendo al combate contra desigualdad de género en una prioridad urbana.

Quito no estaba lejos de estas innovaciones, el Trolebús, fue una implementación innovadora del sistema de carriles exclusivos al ser pionera en tener transporte público masivo 100% eléctrico en la superficie. Asimismo, la recuperación del Centro Histórico y el modelo financiero que se utilizó para lograrlo (FONSAL), cruzaron las fronteras. Más recientemente, un esfuerzo que inició con un marco legal creado en la alcaldía de Augusto Barrera, un sistema de denuncias para casos de acoso sexual en el transporte público impulsado por mí en la alcaldía de Mauricio Rodas, y continuado por el actual alcalde Muñoz en el metro ha logrado convertirse en una política sostenida contra la violencia sexual y su modelo es estudiado internacionalmente.

Sin embargo, hace muchos años que Quito no innova, dejó de ser referente nacional e internacional. Sin embargo, hace muchos años que Quito no innova, dejó de ser referente nacional e internacional.

La profunda crisis política que atraviesa sumado a un modelo institucional caduco y centralista, a una academia anodina, y a una Contraloría General del Estado que castiga a cualquiera que quiera tomar un riesgo para innovar en lo público, mantiene a la ciudad estancada, sobreviviendo y copiando modelos que no necesariamente responden a lo que necesitamos.

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