La novela 'Llena eres de culpa', de la escritora colombiana Alexandra Castrillón Gómez, se publicó en 2025 y llegó a Ecuador con su presentación oficial en la Feria Internacional del Libro de Quito, el viernes 2 de octubre de 2026.
La escritora colombiana Alexandra Castrillón Gómez presentó su libro “Llena eres de culpa” en la Feria Internacional del Libro de Quito.
La novela 'Llena eres de culpa', de la escritora colombiana Alexandra Castrillón Gómez, se publicó en 2025 y llegó a Ecuador con su presentación oficial en la Feria Internacional del Libro de Quito, el viernes 2 de octubre de 2026.
Con 244 páginas, dividida en 36 partes, la historia aborda dos problemas contemporáneos: los riesgos de la inteligencia artificial y la trata de personas, un delito que afecta a miles de personas cada año.
Castrillón, quien ha recibido en dos ocasiones la medalla de plata en los International Latino Book Awards, también es autora de Me muero por vivir (2021) y Detrás de mi nombre (2022). Su última novela es autopublicada luego de empezar a venderse la versión digital en 2025 en la plataforma Amazon, donde tiene una calificación de 4,8 sobre 5 estrellas.
La protagonista de su nueva novela es Daniela Escobar, una colombiana ingeniera en sistemas que, como la autora, vive en Miami y trabaja en un proyecto de inteligencia artificial para StarAI, una empresa tecnológica.
Su trabajo le abre la posibilidad de viajar a China para presentar su proyecto y ampliar los negocios de la compañía. Sin embargo, aunque ella lo creó y desarrolló, debe compartir la presentación con Samuel, un hombre que no participó en su elaboración y que representará a la empresa durante la reunión. Una muestra del machismo de la sociedad china, según la jefa de la protagonista.
Daniela acepta el viaje, convencida de que podrá demostrar su capacidad y obtener el reconocimiento que merece.
Pero su apellido, el mismo del narcotraficante más sanguinario de Latinoamérica, Pablo Escobar, así como su nacionalidad, la colocan en una situación riesgosa.
Lo que debía ser un viaje de negocios se convierte en una experiencia de encierro. Nada agradable para una persona con claustrofobia, lo que, al mismo tiempo, pone al lector en un ambiente tenso.
En algún momento, Daniela debe recuperar sus documentos, por lo que acude al consulado, donde conoce a Valentina, otra colombiana que llegó a China en busca de su hermana menor, víctima de una red de trata de personas.
La joven sospecha que su hermana fue vendida como esposa a un hombre asiático. Un fenómeno común en un país donde la política del hijo único provocó una drástica caída en el nacimiento de niñas, generando un desequilibrio en su sociedad, como la autora lo explica en su libro.
A partir de ese encuentro, las historias de ambas mujeres se entrelazan. Aunque nada pasa por casualidad: Daniela decide utilizar su proyecto de inteligencia artificial para ayudar a Valentina a encontrar a su hermana.
La tecnología se convierte así en una herramienta para investigar una red que opera desde Colombia y cuya dimensión se revela a medida que avanza la historia.
La novela también plantea preguntas sobre las barreras que enfrentan las mujeres en espacios dominados por hombres, los prejuicios que condicionan sus oportunidades y la manera en que la tecnología puede reproducir desigualdades.
A esto se suman el miedo, la ansiedad y la pérdida, emociones que acompañan a los personajes durante buena parte del relato.
Uno de los elementos más interesantes es la relación entre la inteligencia artificial y la vulnerabilidad humana. La tecnología no aparece únicamente como una solución, sino como parte de un mundo en el que los sesgos y las desigualdades pueden trasladarse a los sistemas que creamos, los terminan por adoptar nuestra mirada del mundo.
El final no es para todos.
Cuando la historia está por terminar, el conflicto se resuelve de una manera previsible y aparece una subtrama que se aleja un poco de la historia principal.
Aunque la novela logra transmitir las emociones de sus personajes, el cierre es demasiado pacífico frente a la tensión que se sostiene en la mayor parte del libro.
Por momentos hasta parecería acercarse al «y vivieron felices para siempre». Pero esto no termina de encajar con el recorrido previo.
Alexandra Castrillón Gómez nació en Colombia en 1978. Su espíritu viajero la ha llevado a visitar 110 países y vivir en cinco, experiencias que incorpora en sus textos.
Para la escritora, viajar permite acercarse a la identidad cultural de cada lugar y reconocer los puntos en común entre las personas. «Es más lo que nos une que lo que nos separa», dijo durante la Feria Internacional del Libro de Quito.




