Cada 31 de octubre se recuerda en Ecuador aquel día de 1900 cuando el Congreso Nacional adoptó oficialmente el actual diseño del Escudo Nacional. Fue el punto final de un largo camino de 55 años para encontrar un diseño oficial y definitivo que refleje a la República del Ecuador. Pero, para llegar a eso, ¡fue necesario un concurso!
¿Cuál era el problema? El investigador Rex Sosa lo cuenta en su obra 'El Escudo de Armas del Ecuador y el proyecto nacional', donde reseña que los elementos del símbolo patrio se definieron en 1945, pero no existía un diseño único debido a que cada artista dibujaba lo que entendía.
En busca del Escudo del Ecuador
Como lo narró el historiador Aurelio Espinosa Pólit, la Revolución Marcista de 1845 quiso romper con la etapa floreana y adoptó un escudo de armas basado en un diseño del guayaquileño José Joaquín de Olmedo. Fue Olmedo quien puso el Chimborazo, por ejemplo.
Pero, desde entonces y según Rex Sosa, se usaron diseños que imaginaban los lineamientos de Olmedo. Claro, en esa época no había Adobe Illustrator, así que los artistas aplicaban técnicas de óleo, acuarela y mixtas en sus dibujos. ¿Qué forma debía tener el blasón del escudo? ¿Cuál era el nevado? ¿Cuáles eran los signos? ¿Para dónde debía mirar el cóndor? ¿Qué proporciones debían tener los elementos?
Para terminar con ese dilema, el presidente Eloy Alfaro decidió llamar a un concurso que defina visualmente el diseño, además de que también impulsó que el Congreso Nacional determine con claridad los elementos del símbolo mediante ley.
No existe constancia de cuántas obras se presentaron. En la Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit de Quito reposan algunos de esos trabajos. El concurso contó con la participación de los más connotados artistas del momento, entre los que se destacaban algunos miembros de la Escuela de Bellas Artes como Víctor Mideros, Alejandro Redín, Toro Moreno, León Camarero, Antonio Salguero y otros.
El ganador, como todos sabemos, fue el diseño de Pedro Pablo Traversari, algo sorpresivo, porque se trataba más bien de un prominente musicólogo quiteño antes que un artista plástico. Pero, desde 1900, su propuesta se convirtió en el diseño definitivo del Escudo Nacional de la República del Ecuador.