La trágica muerte de Jesús de Miguel, jugador del CD Tenerife, tras recibir un rodillazo en el pecho por parte del golero del FC Andorra, Jesús Owono, durante el partido de la Segunda División de España, ha reabierto un complejo debate: ¿basta la sanción disciplinaria de las federaciones o estos casos deben traspasar al ámbito penal?
Dos abogados ecuatorianos especializados en derecho deportivo aportan visiones complementarias que iluminan la frontera entre la acción de juego y la responsabilidad penal.
Guillermo Saltos es claro y contundente. En Ecuador, recuerda, la muerte ocurrida en el marco de una actividad deportiva legítima “no es sancionable, no es delito”.
Tras revisar las imágenes de lo sucedido, Saltos califica la acción del arquero como “totalmente negligente”, pero insiste en que no existe alevosía porque esta implica intención.
“Yo aprecio que no hay ninguna intención de causar daños. Es una acción netamente deportiva accidental”, afirma.
Sí considera necesario investigar para cerrar el expediente, porque hay una muerte de por medio. Sin embargo, se opone a que esa investigación derive en una sanción penal de la justicia ordinaria.
Solo abriría la puerta al ámbito penal en dos supuestos: cuando la agresión es intencional o cuando el balón no está en juego y se produce una agresión fuera de la dinámica del partido. “Si el juego está detenido y viene una agresión, eso es punible”, resume.
Jesús de Miguel: "es complicado establecer la intención de matar"
Giovanni Cárdenas profundiza en el marco normativo ecuatoriano y ofrece matices importantes.
El jurista explica que el antiguo Código Penal contenía una “excusa legal absolutoria” para lesiones u homicidios ocurridos en actividades deportivas. Esa cláusula desapareció con el Código Orgánico Integral Penal, lo que en teoría deja abierta la posibilidad de una acción penal si existe denuncia de los familiares y se acredita dolo o, al menos, culpa.
No obstante, Cárdenas subraya que demostrar la intención de matar dentro de una jugada con el balón en movimiento es extremadamente difícil.
"En ningún caso se podría prever dentro de una acción de juego que existió la intención de causar ese daño final”, sostiene.
Cárdenas habla de una situación “preterintencional”: el jugador no buscó la muerte, pero su acción brusca la provocó. En estos escenarios, insiste, la respuesta natural sigue siendo la sanción disciplinaria.
El reglamento de la Comisión Disciplinaria de la Federación Ecuatoriana de Fútbol contempla, como máximo, suspensiones de más de treinta días por lesiones graves. No existe una norma específica para el caso de muerte.
“Treinta días de suspensión sería lo máximo que podría darse”, indica Cárdenas. Y añade un criterio clave: las normas deportivas rigen mientras el balón está en juego. "Si la agresión ocurre con el juego detenido, las circunstancias cambian y el análisis penal se vuelve más viable".
Ambos abogados coinciden en un punto central: mientras la acción se produzca en el desarrollo legítimo del partido y no se acredite una intención deliberada de causar daño mortal, el castigo debe permanecer en el terreno deportivo.
La muerte de Jesús de Miguel, por trágica que sea, se enmarca, según sus análisis, en una jugada brusca y negligente, no en un acto criminal.
Jesús Owono rompió el silencio tras la tragedia
Luego de la trágica muerte de Jesús de Miguel, el golero Jesús Owono rompió el silencio el 4 de noviembre a través de un comunicado oficial del FC Andorra.
“Estos están siendo los días más difíciles de mi vida. Me cuesta encontrar las palabras y me resulta muy difícil asimilar nada de lo que ha pasado. Siento un dolor enorme por la pérdida de Jesús. Pienso en él, en su familia y en todas las personas que lo querían”, expresó el arquero ecuatoguineano.
Añadió que sabe que habrá “muchas cuestiones que abordar” y que las afrontará “con todo el respeto”, pero que ahora mismo no puede pensar en otra cosa que en el dolor que están viviendo. “Descansa en paz, Jesús”, concluyó.
Policía de España abre investigación contra Jesús Owono
La Policía Nacional de España, a través del Grupo de Homicidios de la Comisaría Provincial de Santa Cruz de Tenerife, abrió de oficio una investigación sobre la muerte de Jesús de Miguel tras el choque con el portero del Andorra, Jesús Owono.
Fuentes policiales y del Tribunal Superior de Justicia de Canarias confirmaron que se trata de una “muerte judicial”: cualquier fallecimiento sin causa natural (accidente o de otra índole) obliga a iniciar diligencias judiciales para esclarecer las circunstancias exactas.
El caso ya está bajo supervisión judicial y los agentes preparan un atestado que incluirá el análisis de las grabaciones de las cámaras del estadio, la declaración de Owono y de todo el personal médico y sanitario que intervino en la reanimación y el traslado al hospital.
La apertura de estas diligencias no implica que Owono haya sido acusado ni que se haya determinado la existencia de un delito.
El objetivo principal es reconstruir la dinámica del lance y verificar si existen elementos que puedan configurar una eventual responsabilidad penal (como un homicidio por imprudencia).
El fiscal jefe de Santa Cruz de Tenerife, José Luis Sánchez-Jáuregui, ha subrayado que considera “muy difícil” la apertura de un proceso penal, ya que el golpe se produjo en un lance del juego con el balón en disputa, y que habrá que esperar primero a lo que recoja el acta arbitral y a la resolución del Comité de Disciplina Deportiva.