Como si no fuera poca la desolación que padece el fútbol de Guayaquil, las finales nacionales de las divisiones formativas dejan en claro que los equipos de Quito sí han convertido a los equipos juveniles en el eje de sus proyectos deportivos y económicos. Ahí palpita, realmente, el corazón del balompié de Ecuador.
El viernes 23 de octubre de 2026, Independiente del Valle goleó 4-0 a Universidad Católica y revalidó el título Sub-17. Después, Liga de Quito derrotó 5-3 al propio Independiente del Valle y obtuvo por segundo año consecutivo el campeonato Sub-19.
No es coincidencia (nunca lo es) que esos tres clubes sean los únicos que hayan mostrado verdadera capacidad para organizar la formación de futbolistas como un proceso sostenido, y no solamente como una inversión para competir cada fin de semana.
Independiente busca fútbol en todo Ecuador
El caso de Independiente del Valle es el más decidor. El club cuenta con una red nacional de captación, instalaciones especializadas, residencia para futbolistas, acompañamiento académico y un sistema de trabajo que comienza mucho antes de que los jugadores lleguen a la Sub-17 o la Sub-19.
IDV ha extendido tanto su brazo, que dispone de unos 250 puntos de reclutamiento y sigue a jóvenes desde los cinco o seis años, incluso en Guayaquil, donde los niños ahoran anhelan vestirse con la camiseta del equipo rayado.
Liga no pierde pisada
Liga de Quito, a pesar del tenebroso pasivo del equipo de la Casona, también dispone de una red de captación y utiliza la experiencia de exjugadores para identificar promesas en distintas provincias.
Para Barcelona SC y Emelec, el problema no radica en la calidad de sus formativas, que ni de lejos goza de la estructura de IDV, sino en que sus jugadores no reciben espacio en el equipo principal. ¿Para qué tanto esfuerzo, si a la hora de la verdad la dirigencia prefiere contratar veteranos y extranjeros, sin dar chance a sus propios juveniles, que terminan emigrando?
Por eso, mientras Independiente del Valle y sus colegas de Pichincha se llenan de títulos y venden jugadores, los demás no pueden hacer otra cosa que esperar sentados en el piso las migajas que les caigan.
Bueno, también podrían hacer un esfuerzo y aceptar que hace rato la disputa entre los clubes de Quito y Guayaquil ya no se explica solo por quién gana el campeonato nacional. También se define por quién detecta antes el talento, quién lo forma mejor y quién consigue que ese trabajo se traduzca en resultados. Porque dominar las divisiones formativas se volvió en la clave para dominar el fútbol del país.