viernes 09 de octubre de 2026
Fútbol

Barcelona SC y una deuda eterna que asfixia

Barcelona SC arrastra una carga financiera que se ha convertido en una de las heridas más profundas en los últimos veinte años.

En pocas palabras

  • Barcelona SC: Arrastra una carga financiera de 53 millones de dólares, según su presidente Miguel Montalvo.
  • Origen de la deuda: Creció en los últimos 20 años por costosas rescisiones de contratos con jugadores y cuerpos técnicos.
  • Solución propuesta: Conversión a Sociedad Anónima o un cambio administrativo inmediato con presupuesto austero.
Resumen generado por Thinkindot AI

Barcelona SC tiene un déficit de 53 millones de dólares, según reconoció su actual presidente Miguel Montalvo. Esta cifra detalla la fragilidad de la estructura económica del equipo más popular del país. Sus ingresos son millonarios, pero las deudas solo aumentan.

No existe una fecha exacta que marque el origen de esta deuda. Sin embargo, voces autorizadas del elenco amarillo coinciden en que su crecimiento acelerado se concentró en los últimos veinte años, impulsado principalmente por las costosas rescisiones de contratos con jugadores y cuerpos técnicos.

Alfonso Harb, exdirigente, lo resume con claridad: “Barcelona siempre ha venido arrastrando deudas, con jugadores, otros clubes, pero obviamente este incremento en la deuda del equipo se dio más a mediados de la segunda década de este siglo”.

Harb explica que el fútbol cambió radicalmente las reglas del juego económico.

“Los compromisos contractuales con jugadores y técnicos se hicieron muchos más complejos. Antes ganaban poco, ahora reciben fortunas y las indemnizaciones son altísimas. Antes si usted despedía a un jugador no había obligación de pagar, hoy usted rompe un contrato con un entrenador que anda mal o un futbolista que resultó un ‘paquete’ y por contrato debe pagarle 500 mil, 600 mil, 800 mil o hasta un millón de dólares. Eso hizo que la deuda se haya incrementado exponencialmente”.

El mismo Harb recuerda que cuando dejó la presidencia del club la deuda no superaba los 15 millones de dólares y que él no añadió ni un centavo a ese pasivo.

“De repente la deuda escaló hasta casi 60 millones de dólares”, afirma, y atribuye el salto a una dinámica de contrataciones poco cuidadosas y a contratos mal redactados que, en los últimos 13 o 14 años, terminaron multiplicando las obligaciones.

Jorge Reinoso, exsíndico del club, ubica el punto de inflexión un poco antes. Para él, la espiral comenzó durante la presidencia de Eduardo Maruri en 2008, cuando se inflaron sueldos, premios y se tomaron decisiones administrativas que después se fueron heredando de dirigencia en dirigencia.

“Hay que transparentar la situación. Hay que hacer un recambio en la forma en que se maneja y decirle al hincha que durante tres años Barcelona debe pelear el campeonato, pero con un presupuesto austero para ir pagando la deuda. No podemos seguir inflando el presupuesto cada año, fichar ocho extranjeros, cambiar cuerpo técnico, traer extranjeros que no son mejores que los nacionales con sueldos de 20 o 30 mil dólares que te siguen incrementando el pasivo". “Hay que transparentar la situación. Hay que hacer un recambio en la forma en que se maneja y decirle al hincha que durante tres años Barcelona debe pelear el campeonato, pero con un presupuesto austero para ir pagando la deuda. No podemos seguir inflando el presupuesto cada año, fichar ocho extranjeros, cambiar cuerpo técnico, traer extranjeros que no son mejores que los nacionales con sueldos de 20 o 30 mil dólares que te siguen incrementando el pasivo".

¿La Sociedad Anónima es la solución?

Las salidas que proponen ambos exdirigentes no son idénticas, pero convergen en la urgencia. Harb considera que la única vía estructural es la conversión del club en Sociedad Anónima.

Reinoso advierte que ese proceso puede demorar hasta tres años y que, mientras tanto, resulta indispensable un cambio administrativo inmediato que detenga el crecimiento de la deuda sin renunciar a la competitividad. Un Barcelona SC ordenado, austero y transparente, capaz de pelear títulos sin seguir engordando el pasivo que amenaza su futuro.

Barcelona SC acumula un historial de deudas millonarias por rescisiones de contratos, impagos salariales e incumplimientos que se remontan a más de dos décadas y han marcado a la institución con sanciones FIFA, prohibiciones de fichar y un pasivo que en 2025-2026 se situaba en más de 50 millones de dólares.

Estas obligaciones, frecuentemente originadas en fichajes fallidos o salidas anticipadas, han obligado a sucesivas dirigencias a renegociar, pagar a plazos o enfrentar fallos de FIFA y del TAS.

Los casos más costosos en los últimos 20 años:

· Rolando Zárate (2008-2009): alrededor de 1,6 millones de dólares. Llegó como figura, rindió poco por lesiones y la rescisión generó una de las deudas individuales más altas de la historia del club, saldada recién en 2017.

· Ariel Nahuelpán (2013 y 2017-2018): entre 1,2 y 1,6 millones de dólares (incluidos intereses). FIFA y el TAS fallaron a su favor tras la salida anticipada; se canceló en 2021.

· Damián Díaz: más de 2,3 millones de dólares (2.309.614 según balance de 2025) por sueldos, primas y obligaciones pendientes.

· Gastón Campi: aproximadamente 774.000 dólares (remuneraciones + indemnización por incumplimiento).

· Andrés Franzoia: cerca de 810.000 dólares.

· Brahian Alemán: más de medio millón de dólares.

· Jonatan Bauman: 188.666 dólares más 5% de interés anual.

· Carlos Rodríguez: alrededor de 199.000 dólares por incumplimiento de acuerdo de rescisión.

A esta lista se suman varios jugadores que han demandado o reclamado ante FIFA y la FEF por sueldos impagos o rescisiones mal gestionadas, lo que ha mantenido al club bajo amenaza constante de sanciones y prohibiciones de fichar.

La deuda con Interagua

En marzo de 2011, Interagua (empresa de agua y alcantarillado de Guayaquil) cortó el servicio al estadio Monumental por una deuda acumulada de 2,6 millones de dólares desde 2001. El club tuvo que recurrir a tanqueros.

La controversia incluyó disputas sobre exenciones de la Ley del Deporte (cobros de alcantarillado y tarifas elevadas de 30.000-35.000 dólares mensuales). No es una deuda por rescisión de jugadores, pero sí un ejemplo de pasivos operativos que se arrastran y afectan la operación diaria.

La realidad es contundente: el Ídolo del Astillero sigue siendo gigante en la tribuna, pero frágil en las cuentas. La deuda que supera los 50 millones de dólares no es solo un número; es el resultado de décadas de promesas rotas, contratos mal cerrados y una gestión que priorizó el cortoplacismo sobre la sostenibilidad.

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