lunes 26 de octubre de 2026
Cultura

Tsakim Kajekai, el colectivo artístico de Ecuador que une música y cultura Shuar

Tsakim Kajekai es un proyecto de Wilson Echeverría que fusiona música contemporánea, memoria Shuar y producción audiovisual en una colaboración cultural.

En pocas palabras

  • Tsakim Kajekai: Wilson Echeverría fusiona música contemporánea y cultura Shuar en un proyecto colaborativo audiovisual.
  • Investigación y Diálogo: El proyecto evolucionó de una investigación musical a un Artist Collective con trabajo directo en territorio Shuar.
  • Objetivo Cultural: Busca construir espacios de encuentro y colaboración, compartiendo conocimientos y generando oportunidades.
Resumen generado por Thinkindot AI

La música se convirtió para Wilson Echeverría en una puerta hacia una historia que también cuestionaba su propia identidad. Comenzó hace aproximadamente seis años una investigación que terminó por transformar su proyecto artístico en Tsakim Kajekai, una iniciativa que vincula sonidos contemporáneos con cantos tradicionales, el idioma Shuar Chicham y experiencias de trabajo junto a integrantes de esta nacionalidad amazónica.

La propuesta integra música, documental y narración audiovisual, con la intención de construir espacios de encuentro entre distintas formas de entender el mundo. Para Echeverría, el objetivo no es representar a la cultura Shuar desde una mirada externa, sino desarrollar un proceso colaborativo que permita compartir conocimientos y generar oportunidades.

"No es del yo, sino del todos", resume el músico al recordar el momento en que comprendió que su proyecto debía trascender la creación musical individual.

Una investigación musical que llegó a territorio Shuar

La búsqueda comenzó cuando Echeverría investigaba posibles nombres para su proyecto. En ese proceso encontró referencias a nombres de origen Shuar y empezó a profundizar en la historia de esta nacionalidad. Posteriormente, llegó a un trabajo de recuperación de cantos tradicionales conservados en el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

El instituto ha documentado procesos de digitalización, catalogación e investigación de grabaciones de cantos e interpretaciones instrumentales de la nacionalidad Shuar, como parte de los esfuerzos para salvaguardar su patrimonio sonoro y la interculturalidad. Este trabajo constituye uno de los antecedentes de la investigación musical que despertó el interés del artista.

Echeverría explica que, al acceder a esos registros, se encontró con un desafío: como músico empírico, necesitaba comprender las estructuras musicales de las grabaciones para incorporarlas a su proceso creativo sin desvirtuar sus características.

El acercamiento también lo llevó a contactar a artistas y personas vinculadas con la nacionalidad Shuar. Entre ellos estuvo Juan Manuel Maiche, padre de Yutsu Maicha, con quien conversó sobre su propuesta y a quien solicitó autorización para visitar comunidades, realizar entrevistas y registrar testimonios y cantos de personas mayores.

El viaje hasta territorio amazónico marcó un cambio en su perspectiva. Echeverría cuenta que dejó de pensar en la música como una iniciativa individual y empezó a considerar la importancia de trabajar junto a las personas involucradas, escuchar sus necesidades y reconocer sus conocimientos.

"Tú no puedes hacer activismo. Respeto mucho a la gente que hace activismo por redes sociales, pero considero que para que haya esa profundidad de diálogo y de encuentro de culturas tienes que ir a hacerlo", señala.

El músico sostiene que la experiencia en territorio le permitió comprender que las necesidades de una comunidad no pueden definirse únicamente desde una mirada externa. Por eso, plantea que los proyectos culturales deben construirse mediante conversaciones directas y formas concretas de colaboración.

La iniciativa Tsakim Kajekai, combina música, documental y narración audiovisual para explorar temas como la identidad, el territorio y la memoria cultural.

La iniciativa Tsakim Kajekai, combina música, documental y narración audiovisual para explorar temas como la identidad, el territorio y la memoria cultural.

De la música al Artist Collective: el diálogo como punto de partida

El proyecto evolucionó a medida que se incorporaron otras personas y disciplinas. Además de la composición musical, el equipo desarrolló registros audiovisuales y un documental sobre el proceso de investigación y encuentro con la comunidad.

Echeverría explica que fue durante la gestión de fondos concursables y la participación de profesionales de distintas áreas cuando encontró una forma de definir esta estructura: un Artist Collective, concepto que describe a un colectivo de artistas que trabajan desde diferentes disciplinas en torno a una propuesta común.

En Tsakim Kajekai, la música funciona como núcleo de una iniciativa que también incorpora audiovisual, narración, reflexión filosófica y otras áreas de conocimiento. La intención es que esa colaboración no se limite a producir una obra artística, sino que pueda abrir posibilidades para nuevos proyectos culturales y comunitarios.

Uno de los aspectos que destaca Echeverría es la participación económica de las personas involucradas. Según relata, durante un proyecto financiado mediante fondos concursables se destinaron 3.500 dólares en honorarios para una familia participante, además de los gastos logísticos cubiertos. Para el músico, esta forma de trabajo representa una manera concreta de compartir recursos y reconocer el aporte de quienes forman parte del proceso.

Su planteamiento también incluye posibles iniciativas educativas y culturales, como la elaboración de materiales para el aprendizaje del Shuar Chicham y el desarrollo de proyectos que respondan a necesidades identificadas junto a la comunidad. Estas ideas forman parte de su visión a futuro y no deben confundirse con programas que ya estén en funcionamiento.

‘Shintiartin’: cuatro canciones entre la transformación y la memoria

La nueva etapa musical de Tsakim Kajekai se articula alrededor de Shintiartin, un capítulo compuesto por cuatro canciones: Synchrony, Thirst of God, Sight y Open Skies.

Según Echeverría, las piezas conforman un recorrido conceptual relacionado con la revelación, la investigación en territorio, las señales y la transformación personal. El proceso creativo incluyó la escucha de registros sonoros del patrimonio Shuar, el reconocimiento de sus patrones musicales y el trabajo con su profesora de canto para desarrollar las composiciones.

El músico explica que buscó incorporar elementos de esas estructuras a una propuesta contemporánea, con letras en inglés y variaciones musicales que permitieran el encuentro entre diferentes lenguajes sin alterar deliberadamente sus bases.

La interculturalidad más allá del discurso

La propuesta de Tsakim Kajekai plantea una pregunta sobre cómo construir relaciones culturales que vayan más allá de la difusión de símbolos o expresiones tradicionales. Echeverría reconoce que trabajar con conocimientos de otra cultura exige escuchar, contextualizar y evitar que sus elementos sean utilizados sin comprender su significado.

El artista considera que el diálogo debe incluir acciones que respondan a las necesidades identificadas por las propias comunidades. Entre las posibilidades que menciona están los proyectos educativos, la generación de ingresos, el desarrollo cultural y la participación de profesionales de distintas áreas.

Esta reflexión coincide con un desafío más amplio: la preservación de las lenguas indígenas y de los conocimientos que transmiten. La Unesco ha advertido que la pérdida de una lengua puede implicar también la desaparición de prácticas sociales, saberes ancestrales y formas particulares de comprender el mundo.

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