lunes 26 de octubre de 2026
Fútbol

Liga de Quito es bicampeón sub-19, pero ¿por qué sus juveniles no llegan al primer equipo?

Liga de Quito domina la principal categoría formativa del país, pero sus campeones sub-19 todavía tienen dificultades para consolidarse en el primer equipo.

En pocas palabras

  • Liga de Quito: Bicampeón sub-19, enfrenta desafíos para consolidar juveniles en el primer equipo.
  • Oportunidades limitadas: La obligación de ganar títulos y la presión influyen en la continuidad de los jóvenes talentos.
  • Diferencias clave: Comparativa con Independiente del Valle resalta la importancia de la experiencia internacional y la transferencia de jugadores.
Resumen generado por Thinkindot AI

Cuando se habla de formación de jugadores en Ecuador, Independiente del Valle suele aparecer como el principal referente. Sin embargo, en la categoría más cercana al salto al fútbol profesional, la Sub-19, Liga de Quito ha tomado la delantera.

Los albos son bicampeones tras conquistar los torneos de 2025 y 2026. Los títulos demuestran que tienen talento en sus divisiones formativas, pero después aparece una pregunta: ¿qué ocurre con esos jugadores cuando termina su etapa formativa y deben dar el salto al primer equipo?

Varios de los campeones ya debutaron, aunque pocos han conseguido continuidad. Otros, pese a ser figuras de la sub-19, todavía esperan su oportunidad.

Liga de Quito produce campeones, pero pocos se consolidan

Los casos de los últimos dos años muestran que el principal obstáculo para los juveniles de Liga de Quito no siempre es debutar, sino conseguir continuidad después de dar ese primer paso.

Uno de los primeros en abrirse espacio fue Ruddy Mina. El delantero debutó con el primer equipo en septiembre de 2024 y posteriormente fue campeón Sub-19 en 2026. Sin embargo, desde su estreno acumula 12 partidos y 223 minutos entre LigaPro, Copa Ecuador y Copa Libertadores.

Un recorrido parecido tuvo Ederson Castillo, quien debutó con apenas 15 años, en diciembre de 2024. Desde entonces ha alternado entre las formativas y el primer equipo y registra nueve encuentros, con poco más de 200 minutos.

Ederson Castillo en un partido de fútbol formativo sub-19 en 2025 con Liga de Quito.

Ederson Castillo en un partido de fútbol formativo sub-19 en 2025 con Liga de Quito.

Durante 2025 comenzaron a aparecer otros nombres. Paúl Durán, capitán y posteriormente campeón Sub-19 en 2025 y 2026, recibió sus primeros minutos con el primer equipo y alcanzó cinco partidos, con 121 minutos. En 2026, sin embargo, ya no ha tenido participación.

También dio el salto Josué Caicedo. El lateral consiguió mayor continuidad que varios de sus compañeros y disputó ocho encuentros, con 340 minutos, antes de salir cedido al FC Barça B en julio de 2026.

Los campeones juveniles más recientes han seguido un camino similar. Andrés Gómez, integrante del plantel que conquistó el título Sub-19 en 2025, registra cuatro partidos y 132 minutos con Primera. Patrick Ortiz, campeón en 2026, también suma cuatro encuentros, con 146 minutos.

Pero no todos los futbolistas que destacan en las formativas han conseguido siquiera ese primer espacio. Jandry Calle y Kevin Pineda, campeones Sub-19 en 2025 y 2026 y protagonistas ofensivos de esos equipos, todavía no debutan con el plantel principal. Fricio Caicedo, campeón en 2025, tampoco alcanzó a estrenarse antes de marcharse al Inter Miami en 2026.

En medio de esos casos aparece una excepción que muestra otro camino posible. Juanse Rodríguez no integró los equipos campeones Sub-19, pero debutó con 18 años y posteriormente salió cedido a Portugal. A su regreso encontró la continuidad que otros juveniles todavía buscan y, con 20 años, ya supera los 900 minutos con Liga de Quito.

Así aparece la primera diferencia entre producir jugadores, hacerlos debutar y conseguir que se consoliden. Liga ha cumplido con los dos primeros pasos en varios casos, pero el tercero sigue siendo el más complicado.

La obligación de ganar títulos limita las oportunidades

Dušan Draškovic, exentrenador de la Tricolor y conocedor de los procesos formativos, encuentra una explicación en la propia exigencia deportiva de Liga de Quito.

“Liga siempre quiere ser campeón. Entonces ellos piensan que, si quieren ser campeones ya, no pueden esperar la formación de un juvenil”. “Liga siempre quiere ser campeón. Entonces ellos piensan que, si quieren ser campeones ya, no pueden esperar la formación de un juvenil”.

La necesidad de conseguir resultados inmediatos condiciona las decisiones de los entrenadores. Un futbolista de 17, 18 o 19 años necesita competir para completar su desarrollo, pero también requiere tiempo para adaptarse y superar los errores propios de su edad.

En un equipo que pelea constantemente por títulos, ese margen puede ser reducido. “El primer equipo prefiere poner a un jugador formado”, dijo Draškovic.

Y cuando el cuadro capitalino no encuentra ese futbolista en Ecuador, según el entrenador, aparece el mercado internacional.

“Si no lo tienen en el mercado nacional, entonces buscan fuera. Yo creo que esa es la única explicación”. “Si no lo tienen en el mercado nacional, entonces buscan fuera. Yo creo que esa es la única explicación”.

¿Falta conexión entre las formativas y el primer equipo?

Carlos Sevilla, entrenador ecuatoriano que durante su carrera se caracterizó por apostar por futbolistas jóvenes, plantea otro factor.

“Tengo entendido que no hay una coordinación entre el trabajo del primer equipo y las divisiones menores. Entonces, muy poco se observa o se mira a las divisiones menores” dijo.

La afirmación corresponde a la percepción de Sevilla y no a una posición oficial de Liga, pero introduce otro punto del proceso: no basta con formar buenos jugadores si después no existe una transición efectiva hacia el equipo de primera.

Para Sevilla, tampoco basta con permitir que un jugador debute si después no recibe continuidad.

“Si les brindan la oportunidad, les van a dar muy pocos minutos. Un jugador joven lo que necesita siempre es el apoyo y el respaldo del cuerpo técnico”. “Si les brindan la oportunidad, les van a dar muy pocos minutos. Un jugador joven lo que necesita siempre es el apoyo y el respaldo del cuerpo técnico”.

El entrenador considera que los juveniles necesitan confianza, incluso cuando cometen errores durante sus primeras apariciones.

“Hay que ponerle y seguir insistiendo para que vaya, primero, adquiriendo confianza y, segundo, demostrando sus condiciones físico-técnicas que muestra en la sub-19”.

Los números de varios campeones recientes muestran precisamente ese escenario: han llegado a debutar, pero todavía acumulan entre 100 y 300 minutos, una cantidad reducida para terminar de asentarse en Primera.

La presión sobre Liga de Quito influye en los entrenadores

Ulises de la Cruz conoce ese salto desde adentro. El exseleccionado ecuatoriano debutó profesionalmente con 17 años bajo las órdenes del propio Sevilla. Su mirada, sin embargo, introduce un matiz frente a la postura de su antiguo entrenador.

Para De la Cruz, la situación deportiva del primer equipo condiciona las oportunidades que puede recibir un juvenil.

“Falta el proceso de más arriba: que el equipo goce de una buena posición en el campeonato, que tenga un buen rendimiento, para ir impulsando a los juveniles en el primer equipo”, dijo.

Es decir, un entrenador con resultados y estabilidad tendría mayor margen para apostar por un jugador joven que otro que pelea por mantenerse en el cargo.

“Depende mucho de la posición del equipo en la tabla, de que el técnico esté cómodo y no esté bajo presión”. “Depende mucho de la posición del equipo en la tabla, de que el técnico esté cómodo y no esté bajo presión”.

Ahí aparece una diferencia interesante entre las dos posturas. Sevilla considera que, si el juvenil tiene condiciones, debe jugar y recibir respaldo incluso cuando se equivoque. De la Cruz, sin negar la necesidad de dar oportunidades, entiende que la presión particular de Liga de Quito puede hacer más difícil tomar esa decisión.

La diferencia con Independiente del Valle

Ahí vuelve inevitablemente la comparación con Independiente del Valle. Liga de Quito demostró que puede competir e incluso superar a IDV en la sub-19. La diferencia parece estar menos en ganar torneos juveniles y más en lo que ocurre después con esos futbolistas.

Draškovic considera que Independiente construyó su modelo pensando desde el inicio tanto en formar como en transferir jugadores.

“El propósito es tener siempre un equipo fuerte, pero también formar jugadores para después venderlos y recuperar esa inversión”. “El propósito es tener siempre un equipo fuerte, pero también formar jugadores para después venderlos y recuperar esa inversión”.

Sevilla encuentra otra diferencia antes de que los futbolistas lleguen a primera división, que es la competencia internacional.

“Los jugadores de las divisiones menores de Independiente constantemente están jugando torneos internacionales en México, Europa, Asia y Sudamérica, y se están mostrando. En cambio, Liga solamente juega torneos locales”, dijo.

Para Sevilla, ese roce permite que el juvenil acumule experiencias antes de enfrentarse a la exigencia profesional.

Liga de Quito forma campeones; el desafío está en el siguiente paso

Los dos títulos consecutivos de la Sub-19 muestran que el problema de Liga de Quito no pasa simplemente por la ausencia de talento en sus categorías juveniles.

Hay jugadores que ganan campeonatos, otros que ya debutaron y algunos que incluso salieron al exterior. El interrogante aparece en el paso intermedio: conseguir que esos futbolistas acumulen suficientes minutos para transformarse en jugadores regulares del primer equipo.

Equipo de Liga de Quito sub-19 campeón de formativas 2026.

Equipo de Liga de Quito sub-19 campeón de formativas 2026.

Draškovic identifica la obligación de conseguir resultados inmediatos; Sevilla cuestiona la transición y continuidad que reciben los juveniles; y De la Cruz agrega la presión que soportan el entrenador y los propios futbolistas cuando llegan a un equipo obligado a ganar.

Liga de Quito ya consiguió construir equipos juveniles capaces de ser campeones. El siguiente desafío es conseguir que una mayor cantidad de esos campeones encuentre un camino sostenido en el equipo prinicpal.

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