El Centro Histórico de Quito es mundialmente reconocido por la majestuosidad de sus plazas, sus templos bañados en pan de oro y el valor patrimonial de sus edificios que guardan cientos de secretos. La ciudad que ha sido cuna de serenatas desde las calles de piedra hacia los balcones de las coloniales casas se ha convertido en una exposición viviente.
Más allá de los circuitos turísticos tradicionales y el ajetreo diario, la ciudad antigua esconde detalles singulares. Un equipo de Diario HOY realizó un recorrido para descubrir estos elementos que desafían la prisa cotidiana, desde particularidades arquitectónicas hasta picarescas del arte colonial, ofreciendo una perspectiva viva y misteriosa del casco colonial.
Cinco secretos del Centro Histórico de Quito
Estos cinco lugares, que incluyen desde particularidades arquitectónicas hasta picarescas del arte colonial, ofrecen una perspectiva viva y misteriosa del casco colonial de la capital ecuatoriana.
1. La Basílica del Voto Nacional: la biodiversidad ecuatoriana en piedra
Al contemplar la Basílica del Voto Nacional, el templo neogótico más alto de América Latina, la atención suele centrarse en la magnitud de sus naves y vitrales. No obstante, al dirigir la vista hacia la parte alta de sus fachadas se descubre un rasgo distintivo único: en lugar de las tradicionales quimeras o demonios de la arquitectura medieval europea, los constructores inmortalizaron la biodiversidad nativa del Ecuador.
Centro Histórico de Quito: Vista de gárgolas de la Basílica del Voto Nacional, 10 de septiembre de 2026.
Las gárgolas que funcionan como canales de desagüe están diseñadas con la forma de piqueros de patas azules, tortugas de Galápagos, pumas, caimanes, armadillos y monos. Esta variada fauna petrificada a más de 100 metros de altura convierte al templo en una auténtica selva ecuatoriana esculpida en piedra.
2. La Casa del Ataúd: recordatorio de la muerte en La Guaragua
En el tradicional sector de La Guaragua, en la esquina de las calles Vargas y Caldas, se conserva una de las historias más singulares de la zona. En la terraza de un inmueble reposa a plena vista de los transeúntes un féretro de tamaño real, un elemento que pasa inadvertido para quienes caminan apresurados por la vereda.
La casa del ataúd, ubicada en la esquina de las calles Vargas y Caldas, en el Centro Histótico de Quito. 10 de septiembre de 2026.
Andrés Salazar
De acuerdo con el relato de los vecinos, el propietario de la casa mandó a fabricar su propio féretro con varios años de anticipación y decidió colocarlo en lo alto de la vivienda. La intención era mantener un recordatorio diario de su propia mortalidad, quería ser guardado en el féretro cuando se acaben sus días. El Municipio en aquel tiempo había impedido que se cumpliera su voluntad, y solo quedó un detalle alegórico y algo macabro en la ciudad. En esta casa, actualmente, existe una cafetería que cuenta la leyenda y permite ver de cerca la cima de la construcción, ante una privilegiada vista del centro.
3. La Casa Estrecha de la calle Guayaquil: un desafío a la gravedad
Al transitar por la concurrida calle Guayaquil, resulta muy sencillo pasar de largo frente a una verdadera curiosidad de la construcción. Se trata de la casa más angosta de Quito, una edificación cuyo frente posee el mismo ancho que el marco de su puerta de ingreso.
Centro Histórico de Quito: Vista de una delgada casa ubicada en la calle Guayaquil, 10 de septiembre de 2026.
Andrés Salazar
La vivienda habría sido erigida en un lote sobrante durante la época republicana. Ante las limitaciones del terreno, la edificación tuvo que desarrollarse verticalmente, convirtiéndose en una muestra del ingenio de la época para optimizar el espacio disponible en la ciudad.
4. El Gallo de la Catedral: la leyenda de Don Ramón Ayala
En la cima del domo de la Catedral Metropolitana, mirando hacia la Plaza Grande, se encuentra la famosa veleta de hierro conocida como el Gallo de la Catedral. Este elemento es la figura central de una de las leyendas urbanas más conocidas del folclor quiteño.
Centro Histórico de Quito: Vista del Gallo de la Catedral, 10 de septiembre de 2026.
Andrés Salazar
La tradición oral relata la historia de Don Ramón Ayala, un adinerado y bohemio aristócrata que solía insultar a la veleta de metal cuando regresaba ebrio por las noches. Según el cuento popular, una madrugada el gallo tomó vida, bajó de la torre y atacó a picotazos al personaje para darle una lección de respeto. Los turistas pueden realizar un recorrido por los pasadizos de la catedral y subir a las cúpulas para ver de cerca al famoso gallo.
5. El Querubín anatómicamente Correcto: picaresca en el arte sacro
Frente a una de las estructuras religiosas más imponentes de la capital, la iglesia de La Compañía, donde se aprecian miles de ángeles y santos cubiertos en pan de oro, se halla un testimonio de rebeldía artística. A pesar de la estricta censura y el recato que imperaban en la época colonial para el arte religioso, un artesano mestizo dejó un detalle singular en su obra.
Centro Histórico de Quito: Vista de un querubín ubicado en la esquina de las calles García Moreno y Sucre, 10 de septiembre de 2026.
Andrés Salazar
Al observar detenidamente la segunda planta de la casa del frente, se distingue a un pequeño querubín esculpido con su miembro viril completamente expuesto. Esta picaresca transgresión quedó plasmada a la vista del público, esquivando las restricciones de la época. Los vecinos cuentan que fue una muestra de rebeldía porque no habían acordado el pago por su trabajo.