lunes 12 de octubre de 2026
Opinión

¿Qué tan demócratas somos los ecuatorianos?

El informe Latinobarómetro 2026 fue presentado hace escasos días y es fundamental para leer el momento democrático de la región.

Suman más de medio millón de entrevistas en 18 países a lo largo de los últimos 31 años. Se indagan las posiciones de los ciudadanos sobre la democracia, las relaciones internacionales, la migración y temas que acompañan la vida pública de América Latina, como la inseguridad. El informe Latinobarómetro 2026, cuyo título plantea una pregunta sugerente: “¿La crisis de la democracia liberal?”, fue presentado hace escasos días y es fundamental para leer el momento democrático de la región.

Resulta usual que, al abordar el autoritarismo, los analistas prefieran enfocarse en los políticos y olviden la otra parte de la ecuación: los ciudadanos. En esta oportunidad, pongamos los reflectores sobre estos últimos para examinar algunas de sus actitudes y posiciones al respecto.

“En primer lugar la democracia liberal no ha estado nunca ‘instalada’ en América Latina, lo que se inauguró fueron proyectos de democracia que están en desarrollo”, sentencia el informe en sus primeras páginas. Esto nos permite identificar la brecha entre la democracia deseada y la que tenemos. Sobre los ciudadanos, el documento sostiene que “las actitudes autoritarias de la población no nacen después de las transiciones, sino que las preceden”, es decir, esta realidad no es una novedad.

En la región, el 63% está de acuerdo con que “un poco de mano dura del gobierno no viene mal al país”; en Ecuador, el 60%. Solo el 43% de los ecuatorianos considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, y el 25% cree que, en algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede serlo: el porcentaje más alto de la región. Además, a un 47% no le importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas.

El 50% cree que la democracia puede funcionar sin partidos políticos, el 49% sin Congreso Nacional (Asamblea) y el 45% sin oposición; en estos dos últimos casos, Ecuador encabeza América Latina. ¿Credenciales democráticas de los ecuatorianos? Las cifras hablan por sí solas.

Esta información cuantitativa permite colocar el debate sobre el autoritarismo en sus justas proporciones y completar la ecuación de la demanda y la oferta política.

Dicho de otro modo, habría menos candidatos y políticos con incentivos para promover o ejercer el poder con “mano dura” si del otro lado hubiese una mayoría importante de ciudadanos no dispuestos a respaldarlos. Dicho de otro modo, habría menos candidatos y políticos con incentivos para promover o ejercer el poder con “mano dura” si del otro lado hubiese una mayoría importante de ciudadanos no dispuestos a respaldarlos.

¿Qué tan demócratas somos, entonces? Menos de lo deseable, pero no tanto como para darnos por vencidos. Los datos permiten dimensionar la magnitud, profundidad y características del problema alrededor del proceso de construcción de una mejor democracia, derrotero que no debemos abandonar. Mejoras en educación, salud, seguridad y gestión pública acercarían a los ciudadanos a la democracia, en la medida en que vieran sus resultados.

Finalmente, no es menos relevante la atención que demos a la reconstrucción de la confianza entre ecuatorianos, lo que permitiría crear una base democrática sólida sobre la que se pueda construir el progreso, pero eso será motivo de una nueva columna.

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