El Fusarium Raza 4 Tropical es una de las principales amenazas fitosanitarias para los cultivos de banano y plátano en América Latina. Frente a este riesgo, la Comunidad Andina (CAN) y la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) firmaron un convenio para fortalecer la prevención y vigilancia de la enfermedad en cuatro países de la región.
El acuerdo fue suscrito el 29 de octubre de 2026, en Lima, por el secretario general de la CAN, Gonzalo Gutiérrez, y la directora residente de GIZ para el Cono Sur, Katja Anne Kammerer. El convenio tendrá una vigencia de 18 meses y busca mejorar la capacidad de respuesta de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
¿Qué contempla el acuerdo para combatir el Fusarium R4T?
La iniciativa contempla la continuidad de acciones en cuatro áreas prioritarias: vigilancia para la detección temprana y el reporte oportuno de casos, manejo integrado y sostenible de la enfermedad, bioseguridad agrícola y fortalecimiento de las capacidades de productores y técnicos locales.
Durante la firma, Kammerer destacó la importancia de incorporar herramientas como drones e inteligencia artificial para mejorar la vigilancia y detección de posibles casos. También señaló que la prevención requiere instituciones preparadas y mecanismos de coordinación regional.
El convenio también contempla ampliar y fortalecer el Centro Regional de Inteligencia Fitosanitaria de la Comunidad Andina (Crifcan). Esta plataforma tecnológica prioriza la vigilancia del Fusarium y permite facilitar el acceso a información sanitaria para respaldar las decisiones de las autoridades y otros actores del sector agrícola.
La cooperación busca que los países andinos compartan información y fortalezcan sus capacidades técnicas para responder ante una enfermedad que no reconoce fronteras.
Ecuador mantiene el Fusarium R4T bajo control oficial
En Ecuador, la situación fitosanitaria del Fusarium R4T tuvo una actualización importante en octubre de 2026. Mediante la resolución AGR-AGROCALIDAD/DE-2026-0085-R, publicada en el Registro Oficial el 1 de octubre, la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) formalizó la condición de la enfermedad como presente en el territorio continental, pero no ampliamente distribuida y bajo control oficial.
La situación exige mantener las medidas de vigilancia y contención para evitar la dispersión del hongo hacia otras zonas productoras.
El 16 de octubre, Agrocalidad informó sobre las acciones ejecutadas en el sector El Quemado, en el cantón Santa Rosa, provincia de El Oro, luego de las precipitaciones que afectaron esa zona. Entre las medidas implementadas constaron sobrevuelos con drones, inspecciones en campo y monitoreos diarios para evaluar los riesgos fitosanitarios.
Posteriormente, el 23 de octubre, la institución informó que amplió el radio de monitoreo a ocho kilómetros y coordinó acciones con el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Provincial de El Oro. También se ejecutaron labores de desinfección de maquinaria, herramientas y vehículos, además de asistencia a los productores.
Estas intervenciones forman parte de las medidas para contener la dispersión del Fusarium R4T y proteger las plantaciones de musáceas.
El banano y las exportaciones ecuatorianas
La prevención fitosanitaria tiene implicaciones económicas para Ecuador, debido a la importancia del banano dentro de su oferta exportable. Entre enero y agosto de 2026, el país exportó 3.139 millones de dólares en esta fruta, un crecimiento del 8,65% frente al mismo período de 2025, según las cifras del Banco Central del Ecuador recogidas en el análisis de las exportaciones ecuatorianas de 2026.
La protección de los cultivos también está relacionada con el empleo rural, los ingresos de los productores y la continuidad de las actividades de exportación.
La enfermedad representa un riesgo para la producción porque puede afectar las plantas de banano y plátano, comprometer las plantaciones y generar dificultades para las familias que dependen de esta actividad. Por ello, la vigilancia, la detección temprana y el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad son parte de las medidas para reducir su propagación.