El gran año que vive el sector bananero de Ecuador se empieza a cubrir de nubarrones con la inminente llegada del fenómeno de El Niño. Tras un agosto récord en exportaciones de banano, el horizonte futuro no luce igual de luminoso.
Las plagas que atacan al banano son la principal preocupación de productores y exportadores. El fenómeno de El Niño aumenta el riesgo. José Antonio Hidalgo, presidente Ejecutivo de AEBE, evalúa la situación.
El gran año que vive el sector bananero de Ecuador se empieza a cubrir de nubarrones con la inminente llegada del fenómeno de El Niño. Tras un agosto récord en exportaciones de banano, el horizonte futuro no luce igual de luminoso.
Conforme el último reporte de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), se exportaron 282,28 millones de cajas de banano entre enero y agosto 2026, es decir, 24,75 millones de cajas más respecto al mismo período de 2025. En este lapso, agosto registró un récord histórico para ese mes, con 35,19 millones de cajas enviadas al exterior.
Pero el escenario cambió en las últimas semanas. La fuerza con la que irrumpe el fenómeno de El Niño ha aumentado el temor del sector.
José Antonio Hidalgo, presidente Ejecutivo de AEBE, hace una evaluación de la situación al momento y de lo que falta todavía por resolver, en medio de las torrenciales lluvias que ya azotan al Litoral.
Desde el sector bananero hemos venido trabajando de manera preventiva y articulada con las autoridades, a partir de un levantamiento técnico que permitió identificar los principales puntos de vulnerabilidad para la producción y, especialmente, para la continuidad de la logística de las exportaciones.
Este análisis evaluó 7.601 predios bananeros y 4.587 tramos de la red vial de salida de la fruta en El Oro, Guayas, Los Ríos y Santa Elena. Hemos mantenido mesas de seguimiento con la Secretaría de Gestión de Riesgos y con las prefecturas.
La ministra de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, Carolina Lozano, ha liderado este proceso y hemos tenido reuniones de trabajo en El Oro y Los Ríos, mientras que en Guayas ya existe una coordinación directa y está prevista una mesa de trabajo en Santa Elena. También con la Prefectura de Los Ríos tuvimos acercamiento para inspeccionar algunos puntos, que esperamos que en el transcurso de las semanas sean atendidos.
A partir de este levantamiento identificamos obras que consideramos prioritarias para trabajar de manera preventiva:
En definitiva, ya tenemos identificado dónde actuar y qué medidas son prioritarias. Ahora el desafío es asegurar que esas acciones se ejecuten oportunamente antes de la temporada de mayores lluvias y mantener un seguimiento permanente entre el Gobierno, las prefecturas y el sector privado.
La prioridad inmediata es proteger los corredores logísticos, mantener los cauces y sistemas de drenaje operativos y fortalecer la capacidad de respuesta fitosanitaria.
El sector privado está trabajando principalmente en prevención productiva, manejo hídrico, continuidad logística, monitoreo climático y bioseguridad.
A nivel de finca, los productores deben mantener y reforzar sus sistemas de drenaje y manejo hídrico, incluyendo la limpieza permanente de canales e infraestructura y la protección de estaciones de bombeo.
También se está fortaleciendo la prevención fitosanitaria, debido a que las lluvias y el exceso de humedad pueden incrementar los riesgos asociados a enfermedades como Fusarium Raza 4 Tropical y Moko.
Por ello, se mantiene el llamado a aplicar estrictamente las medidas de bioseguridad y reportar oportunamente cualquier síntoma sospechoso a Agrocalidad.
Desde el gremio, AEBE mantiene un levantamiento de información con sus socios para identificar necesidades y posibles afectaciones, además de un plan de prevención de 90 días enfocado inicialmente en Guayas y Los Ríos, que contempla drenajes, canales, transporte, servicios, abastecimiento de insumos y comunicación.
Cada productor está trabajando en prevención, pero las lluvias prolongadas pueden reducir las ventanas disponibles para las aplicaciones aéreas y elevar el riesgo de enfermedades como Sigatoka Negra. Por eso hemos solicitado a la Dirección General de Aviación Civil analizar excepciones temporales a los límites de operación de las aeronaves de fumigación durante una eventual emergencia. Esta solicitud todavía se encuentra en trámite y estamos a la espera de una respuesta.
Sí existe un mayor riesgo fitosanitario asociado a las condiciones de lluvia y humedad, por lo que la prevención y vigilancia son fundamentales. En el caso de Fusarium Raza 4 Tropical, Ecuador mantiene dos focos confirmados en El Oro, ambos en Santa Rosa, sector El Quemado. Los focos se encuentran confinados, bajo control de Agrocalidad y, de acuerdo con la información proporcionada, no han afectado las exportaciones, el precio ni la calidad de la fruta.
El riesgo frente a un período de lluvias intensas está relacionado con la capacidad del hongo para dispersarse mediante agua y suelo contaminado. Por ello, el sector ha solicitado reforzar el cerco epidemiológico, mantener el encarpado y fortalecer la vigilancia antes del período de mayores precipitaciones.
En cuanto a Moko, el programa Brigadas de Seguridad ha permitido fortalecer la prevención y respuesta, particularmente en Los Ríos y Guayas. Se han intervenido 59 fincas afectadas en Los Ríos, erradicado alrededor de 45.000 plantas, visitado 2.450 fincas y traspatios y capacitado a más de 752 productores.
Además, AEBE ha destinado más de USD 850.000 a iniciativas de prevención y mitigación de riesgos fitosanitarios, mientras que las Prefecturas de Guayas y Los Ríos han invertido más de USD 960.000 en proyectos desarrollados conjuntamente con el sector.
A más largo plazo, AEBE mantiene una alianza con Embrapa para investigar variedades de banano Cavendish resistentes al Moko y Foc R4T. El proyecto contempla aproximadamente cinco años de investigación y cuenta con USD 1,5 millones de financiamiento de CAF.



