martes 06 de octubre de 2026
Clima

Fenómeno de El Niño: qué es, qué riesgos existen y cuáles serán sus efectos en 2026

El fenómeno de El Niño calienta el océano Pacífico y altera las lluvias y temperaturas en Ecuador. Conoce los principales riesgos previstos para 2026.

En pocas palabras

  • El Niño: Calienta el Pacífico, altera lluvias y temperaturas en Ecuador, con riesgos previstos para 2026.
  • Impactos en Ecuador: Lluvias intensas en la costa y déficit hídrico en la sierra y Amazonía.
  • Consecuencias: Afecta ecosistemas marinos, pesca, seguridad alimentaria y precios, agravado por el cambio climático.
Resumen generado por Thinkindot AI

El Fenómeno de El Niño es un evento natural del sistema océano-atmósfera que produce un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, lo que genera alteraciones significativas en el clima global y en las condiciones meteorológicas regionales.

¿Por qué se llama Fenómeno de El Niño? un evento que ocurre cercano a Navidad.

Este evento natural forma parte del sistema climático completo llamado El Niño Oscilación del Sur (ENOS), que se presenta como consecuencia de la interacción entre el océano y la atmósfera, de forma interanual. El Niño constituye el componente oceánico de la fase cálida del ciclo, mientras que la fase fría es conocida como La Niña.

Existe una tercera fase conocida como Neutral, donde todos los parámetros se mantienen dentro de los promedios históricos normales.

Según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, para el periodo 2026-2027 existe una probabilidad del 81% de alcanzar una categoría muy fuerte, sobre todo en los meses de noviembre y diciembre. Mientras que la probabilidad de que persista hasta inicios de 2027 se estimó en aproximadamente 97%.

El calentamiento significativo y constante en la zona del Niño 1+2 constituye una señal relevante para evaluar las condiciones oceánicas y del clima próximas a Ecuador. Sin embargo, los impactos sobre el territorio dependen también del estado de la atmósfera y de otros factores oceanográficos y meteorológicos.

Regiones del Pacífico ecuatorial utilizadas para el monitoreo del Fenómeno de El Niño: Niño 4, Niño 3.4, Niño 3 y Niño 1+2.

Regiones del Pacífico ecuatorial utilizadas para el monitoreo del Fenómeno de El Niño: Niño 4, Niño 3.4, Niño 3 y Niño 1+2.

¿Qué pueden provocar en las ciudades las lluvias intensas?

Durante la fase cálida se produce un estrés térmico que se manifiesta en alteraciones en la presión atmosférica y en la circulación de los vientos, lo que modifica determinados patrones climáticos. Estas condiciones pueden favorecer cambios en las lluvias y temperaturas de distintas regiones.

Este aumento de lluvias puede provocar: inundaciones, desbordamientos de ríos, acumulación de agua en ciudades, deslizamientos, daños en carreteras, afectaciones a viviendas e interrupciones de servicios.

No todas las regiones del Ecuador reciben el mismo efecto. El fenómeno interactúa con la geografía del país: La Cordillera de los Andes, los sistemas atmosféricos regionales, la humedad, y las condiciones previas del suelo. El Niño en Ecuador genera un impacto grave de riesgo doble: mientras en la región literal se presentan lluvias extremas e inundaciones, en la región Interandina y Amazónica hay un gran déficit hídrico.

¿Qué otras consecuencias se pueden presentar?

El Niño no es solamente un fenómeno meteorológico, también puede producir cambios ecológicos y pesqueros. El calentamiento del mar puede modificar el ecosistema marino: al calentarse el agua superficial, disminuye el ascenso de aguas profundas y ricas en nutrientes, proceso conocido como afloramiento.

Esto reduce la disponibilidad de nutrientes en la superficie y altera la productividad del fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina. El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (INOCAR) ha reportado que durante eventos anteriores de El Niño se registraron cambios en la distribución del plancton frente a las costas ecuatorianas.

Estas alteraciones también pueden afectar la pesca. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) reportó que el aumento de la temperatura del mar asociado a El Niño redujo las capturas pesqueras en Ecuador y Perú durante el episodio de 2023.

Para Ecuador, los cambios en las condiciones del océano pueden modificar la disponibilidad y distribución de especies marinas y afectar actividades vinculadas a la pesca y la seguridad alimentaria. Estos efectos también pueden repercutir en los precios y en la disponibilidad de determinados productos pesqueros.

Dos zonas de estudio para entender el fenómeno de El Niño

Para realizar estrategias de prevención frente a las diferentes consecuencias que produce El Niño, es necesario estudiar y monitorear las diferentes zonas donde se presenta el fenómeno, para determinar si está activo o si el sistema ENOS se encuentra en otra fase.

Según la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), este fenómeno se presenta cuando la Temperatura Superficial del Mar (TSM) en el Pácifico Ecuatorial, regiones Niño 3.4 y Niño 1+2, se calientan y superan el umbral de +0.5 °C durante cinco meses consecutivos.

En Ecuador, el monitoreo cobra especial relevancia durante 2026. El Comité Nacional del Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) registró un incremento de la anomalía de temperatura superficial del mar en la región Niño 1+2, que pasó de 1,6 °C a 2,2 °C entre mayo y junio. El 20 de julio, tras verificar que se cumplían los criterios establecidos en el protocolo nacional, el Comité cambió el estado de “El Niño en observación” a “El Niño activo”.

Cada vez que ocurre el fenómeno de El Niño se presentan características propias y sus efectos pueden variar según cada región. Sin embargo y según el National Center for Atmospheric Research (NSF), todas las consecuencias del fenómeno son intensificadas por el calentamiento global.

El cambio climático genera condiciones de fondo que pueden influir en el comportamiento del sistema climático, mientras que El Niño modifica temporalmente los patrones de circulación atmosférica y oceánica y, con ello, las condiciones climáticas de cada región. Cuando ambos factores actúan en conjunto, sus efectos pueden contribuir a superar algunos récords históricos.

Los eventos de 1982-1983 y 1997-1998 fueron considerados “súper El Niño”, mientras que en 2015-2016 alcanzó una intensidad considerada uno de los más fuertes de la historia. Este es el panorama al que se enfrenta Ecuador cada vez que El Niño se activa.

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