“Están siendo los días más difíciles de mi vida”. Con esas palabras, Jesús Owono rompió el silencio después de la muerte de Jesús de Miguel, futbolista del Tenerife con quien protagonizó un fuerte choque durante un partido ante el FC Andorra.
Tres psicólogos explican cómo puede afectar a Jesús Owono la muerte de Jesús de Miguel y qué factores deben considerarse antes de su regreso a las canchas.
“Están siendo los días más difíciles de mi vida”. Con esas palabras, Jesús Owono rompió el silencio después de la muerte de Jesús de Miguel, futbolista del Tenerife con quien protagonizó un fuerte choque durante un partido ante el FC Andorra.
La acción ocurrió el 2 de noviembre, en los minutos finales del encuentro. Owono intentó cortar un contragolpe y terminó impactando contra De Miguel, en el pecho, quien necesitó atención médica de urgencia.
Tras conocerse el fallecimiento, el arquero cerró sus redes sociales en medio de insultos y mensajes en su contra. Días después se pronunció a través de las cuentas oficiales del Andorra FC.
Pero después de un episodio de esta magnitud: ¿cómo se procesa psicológicamente haber estado involucrado en una acción que terminó con la muerte de otro jugador?
Diario HOY consultó a tres psicólogos vinculados al deporte para conocer qué efectos emocionales pueden aparecer y cómo debería abordarse un eventual regreso a las canchas.
Los especialistas advierten que, sin evaluar personalmente a Owono, no es posible determinar su estado psicológico ni afirmar que esté experimentando alguno de los síntomas descritos.
Tristeza, miedo o ansiedad pueden aparecer después de vivir un episodio de estas características.
Juan Manuel Guzmán, psicólogo deportivo, explica que estar involucrado en un episodio con consecuencias fatales puede provocar diferentes reacciones emocionales. Una de ellas es la culpa, incluso cuando no existe intención de causar daño.
Estefany Estrella, psicóloga especializada en el ámbito deportivo, coincide en que una persona puede cuestionar repetidamente las decisiones que tomó durante un accidente.
“Puede aparecer culpa aunque no haya tenido intención. Pensamientos como ‘si no hubiera salido’, ‘si hubiera frenado’ o ‘fue por mi culpa’", dijo.
En el caso de un arquero, estas preguntas podrían estar relacionadas con una acción habitual de su posición: abandonar el área para disputar un balón o intentar detener a un rival. Sin embargo, Estrella considera necesario diferenciar entre participar en un hecho y asumir la responsabilidad de sus consecuencias.
Esta distinción forma parte del acompañamiento psicológico que podría necesitar un deportista en circunstancias similares, aunque solo una evaluación individual permitiría establecer cómo está procesando lo sucedido.
Las consecuencias emocionales pueden ir más allá de sentimientos de culpa. Estrella explica que, después de una experiencia potencialmente traumática, pueden aparecer recuerdos repetitivos de lo ocurrido, pesadillas, insomnio, un estado constante de alerta o sensaciones de desconexión.
No todas las personas desarrollan estas respuestas ni las experimentan con la misma intensidad.
A esto se suma la exposición pública. En el caso de Owono, los insultos y mensajes recibidos después del fallecimiento de De Miguel llevaron al arquero a cerrar sus redes sociales.
Según Estefany Estrella, las críticas y los ataques pueden aumentar el malestar emocional de una persona que atraviesa un episodio de este tipo. Por eso, durante los primeros días recomienda priorizar el apoyo del entorno cercano y las necesidades básicas.
Juan Manuel Guzmán señala que cualquier intervención debe comenzar por conocer cómo interpreta el futbolista lo sucedido y qué consecuencias está teniendo en su vida.
“La intervención o cómo se proceda a trabajar psicológicamente con la persona dependerá mucho de este primer paso, que es la evaluación psicológica”, dijo.
Noam Dorfzaun, psicólogo deportivo, considera que un episodio de esta gravedad supera el trabajo habitual de preparación mental que se realiza con los deportistas.
Por eso, sostiene que la atención inicial debe estar a cargo de profesionales de psicología clínica y especialistas en trauma, en coordinación con las áreas médicas y de salud mental. El psicólogo deportivo puede acompañar ese proceso, pero su función no es tratar por sí solo las posibles consecuencias clínicas de una experiencia traumática.
Dorfzaun también evita pronunciarse sobre la situación particular de Owono, a quien no conoce ni ha evaluado. Para el especialista, el regreso a los entrenamientos o a la competencia no debería plantearse antes de atender las necesidades personales del futbolista.
En el caso de los arqueros existe una dificultad particular: muchas de las acciones habituales de su posición implican disputar balones divididos, salir a cortar ataques y enfrentarse directamente con los delanteros. Después de una experiencia traumática, algunas de esas situaciones podrían provocar miedo o inseguridad.
La psicóloga Estefany Estrella dice que un arquero podría modificar su comportamiento ante acciones similares a la que desencadenó el episodio.
Esto no significa que Owono vaya a experimentar esas dificultades. Son posibles respuestas que deben evaluarse en cada caso. Si aparecieran, el trabajo psicológico podría coordinarse con el entrenador de arqueros para abordar progresivamente las situaciones que generan inseguridad.
La prioridad no sería recuperar de inmediato el rendimiento anterior, sino comprobar que el deportista se encuentra preparado para afrontar nuevamente esas acciones.
Estrella explica que el regreso puede organizarse por etapas, siempre que la evaluación profesional determine que el futbolista está en condiciones de retomar la actividad.
Una posibilidad es comenzar con entrenamientos sin contacto, continuar con situaciones simuladas y ejercicios de contacto controlado, y posteriormente avanzar hacia partidos amistosos y competencia oficial. El proceso dependerá de la evolución de cada persona y no debe entenderse como un calendario fijo.
Dorfzaun insiste en que cualquier planificación deportiva debe comenzar después de atender la situación personal del futbolista.
En el caso de Owono, no se ha presentado públicamente una evaluación psicológica que permita conocer cómo está afrontando lo sucedido ni establecer cuándo estaría preparado para volver a competir.




