Lo que comenzó como un proyecto universitario en Ecuador llegó hasta Europa. Tres estudiantes de la Universidad UTE desarrollaron Capibot, un robot-peluche con forma de capibara, diseñado para facilitar la interacción entre niños con trastorno del espectro autista (TEA) y sus terapeutas. El prototipo fue presentado en un congreso internacional de tecnología celebrado en Italia.
La idea surgió hace dos años, cuando Mateo Fabara, estudiante de Mecatrónica paseaba a su perro por un parque. Durante el recorrido, un niño con autismo que tenía dificultades para relacionarse se acercó al animal.
Aquella escena inspiró a Fabara y a sus compañeros Josué Espín e Israel Robayo a desarrollar una herramienta de tecnología asistiva que pudiera contribuir a los procesos de interacción y acompañamiento terapéutico. El proyecto también respondió a un reto académico: desarrollar una solución tecnológica dirigida a un grupo vulnerable de la sociedad.
Así nació Capibot, un prototipo que combina la apariencia amigable de un peluche con componentes electrónicos y una pantalla para generar estímulos visuales.
El estudiante de mecatrónica Josué Espín (i) junto a sus compañeros Mateo Fabara (c-d) e Israel Robayo (d), y su profesor e investigador Wilson Pavón.
EFE
¿Cómo funciona Capibot, el robot ecuatoriano para niños con autismo?
Capibot incorpora un dispositivo electrónico extraíble que incluye una pantalla, un microcontrolador ESP32 con conectividad inalámbrica, un módulo regulador y un sistema de carga. La posibilidad de retirar estos componentes facilita la limpieza del peluche.
El dispositivo se conecta a una computadora, tableta o teléfono móvil mediante un programa que permite al terapeuta enviar estímulos visuales al niño y registrar sus respuestas.
Estas interacciones pueden clasificarse como positivas, negativas o neutras. Posteriormente, la información se almacena en una base de datos para su análisis y eventual utilización en el seguimiento terapéutico.
Wilson Pavón, profesor e investigador de la carrera de Mecatrónica de la Universidad UTE, explicó a EFE que actualmente el prototipo utiliza estímulos visuales, aunque sus desarrolladores estudian incorporar sonidos y vibraciones en futuras versiones.
Adicionalmente podría ser utilizado como una herramienta de regulación porque es un peluche, es abrazable. Adicionalmente podría ser utilizado como una herramienta de regulación porque es un peluche, es abrazable.
Sin embargo, aclaró que Capibot no busca diagnosticar, tratar ni evaluar el autismo, ni sustituir la intervención de un profesional. Su propósito es funcionar como un vínculo o medio de comunicación entre el niño y el terapeuta, dentro de un ambiente controlado.
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De Ecuador a Italia: Capibot alcanza proyección internacional
El proyecto ecuatoriano fue presentado en el IEEE Smart World Congress 2026, desarrollado en la Universidad de Calabria, en Italia.
Durante el encuentro, Capibot despertó el interés de investigadores internacionales, quienes compartieron observaciones y recomendaciones para fortalecer las siguientes etapas de desarrollo.
Josué Espín, de 23 años, contó a EFE que el proyecto fue seleccionado entre más de 400 propuestas. Uno de sus principales elementos diferenciadores fue la integración de un sistema tecnológico con un peluche, lo que permite ofrecer una experiencia de interacción distinta a la de otras soluciones basadas únicamente en software.
La participación en el congreso también permitió establecer contactos académicos con representantes de España, Italia, Canadá y Rusia. Estas conexiones podrían contribuir al perfeccionamiento del prototipo, que todavía se encuentra en fase de desarrollo y validación.
Los estudiantes ecuatorianos también analizan incorporar inteligencia artificial (IA) para ampliar las capacidades de Capibot.
La intención es que, en futuras versiones, el dispositivo pueda alcanzar un mayor nivel de autonomía, identificar determinados patrones de comportamiento y generar avisos o estímulos que contribuyan a los procesos de autorregulación de los niños.
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Un capibara con identidad ecuatoriana
Además de su componente tecnológico, Capibot incorporó un elemento representativo de la cultura ecuatoriana durante su presentación en Italia. El robot-peluche lució una máscara del Diablo Uma, personaje tradicional de la región andina del Ecuador, especialmente vinculado con el Inti Raymi o Fiesta del Sol y la Cosecha.
Esta figura simboliza la fuerza, la energía del cosmos y la resistencia de las comunidades indígenas.
"Queríamos ser bastante representativos con nuestro país", explicó Espín.
El diseño modular de Capibot permite intercambiar peluches y adaptar su apariencia a diferentes contextos.
Los estudiantes también procuraron que el sistema fuera sencillo de utilizar, tanto para los niños como para los profesionales. Por ello, las principales funciones se encuentran integradas en una sola interfaz, diseñada para facilitar su modificación y consulta.
Aunque el proyecto todavía debe superar etapas de validación y pruebas controladas, sus creadores aspiran a demostrar que la tecnología desarrollada en Ecuador puede contribuir a generar herramientas de apoyo más accesibles e inclusivas.