En Hong Kong se investiga la comercialización ilegal de un tratamiento estético inyectable elaborado con tejido de cadáveres humanos, después de detectar su oferta en clínicas y salones de belleza sin la autorización sanitaria correspondiente. Las autoridades alertaron sobre posibles infecciones y reacciones inmunológicas asociadas con su aplicación.
El producto, denominado Elravie Re2O, es de origen surcoreano y se promociona como una alternativa para regenerar tejidos y mejorar la apariencia de la piel.
¿Cómo funciona el tratamiento?
Elravie Re2O funciona como una base física microscópica para que las células se puedan sujetar y trabajen sobre ella. Esto facilita que se adhieran y reparen el tejido dañado de forma natural en la zona aplicada. Sin embargo, la inyección es obtenida mediante el procesamiento de tejido de donantes fallecidos.
Su composición incluye 89% de colágeno, elastina y otras proteínas. No obstante, especialistas advierten que durante el proceso no se garantiza la eliminación absoluta de restos celulares originales.
Por lo que podrían existir riesgos de transmisión de patógenos o respuestas inmunológicas. También se han señalado posibles variaciones en la calidad del material según el donante y el rechazo del cuerpo ante el mismo.
Operativos dejan una detenida en Hong Kong
El Departamento de Salud y la Policía de Hong Kong realizó inspecciones en varios establecimientos que ofrecían tres sesiones por hasta 1.911 dólares, no contaban con supervisión médica y no informaban adecuadamente sobre el origen humano del producto a sus clientes.
Durante otros operativos en centros estéticos, las autoridades detuvieron a una mujer, incautaron alrededor de un centenar de viales de venenos regulados y decenas de inyectables no autorizados.
En Hong Kong, el producto carece de registro sanitario y su comercialización debe ser analizada bajo la Ordenanza de Trasplante de Órganos y la Ley de Farmacias Locales. Las infracciones por vender de manera ilegal pueden castigarse con un máximo de dos años de prisión.
Hasta el momento, el producto no tiene autorización de circulación en China continental, Taiwán y Reino Unido. Mientras que, se lo comercializa en Japón, Singapur y Corea del Sur, en donde se plantea evaluar una reforma a la normativa por los vacíos legales del uso de tejidos humanos con fines estéticos.