viernes 23 de octubre de 2026
Mercado

Deportes y vino, un negocio que seduce a jugadores y exjugadores de élite

Deportistas y exdeportistas profesionales han visto en el vino un negocio rentable. Rafael Nadal, por ejemplo, lanzó una botella que cuesta 55,98 dólares.

En pocas palabras

  • Deportistas de élite: Jugadores como Rafael Nadal incursionan en el negocio del vino con proyectos personales.
  • Inversiones vitivinícolas: Carlos Sainz, Andrés Iniesta y Leo Messi también participan en bodegas y colecciones de vinos.
  • Visibilidad y calidad: La notoriedad de los deportistas impulsa el interés, pero la calidad del vino define el éxito a largo plazo.
Resumen generado por Thinkindot AI

El extenista profesional, el español Rafael Nadal, entra en el negocio del vino con 'El Tenista', un tinto ecológico elaborado junto a la Familia Gil en Jumilla (Murcia). Se producirán 8.000 botellas, a 50 euros cada una (55,98 dólares).

Tras su retirada del tenis profesional, cambia la raqueta por la copa. El deportista mallorquín amplía sus inversiones con su primer vino, fruto de una colaboración con la Familia Gil y la bodega Juan Gil fundada en 1916.

La bodega supo que "Rafa" Nadal era consumidor de su vino "El Nido" a través de un artículo de prensa sobre los gustos del tenista. A partir de ese momento la relación entre ambos se fue acercando siempre desde la "discreción".

Mari Carmen Núñez, directora de Comunicación de la bodega, relata que fue el propio Nadal quien dio el paso y juntos decidieron que el tenista participara por completo en la nueva creación junto con Bartolomé Abellán, joven enólogo de la bodega Familia Gil. "'El Tenista' no es un proyecto más, no es un negocio. Es un sueño compartido".

Elaborado con uva Monastrell ecológica de pie franco, 'El Tenista' nace de viñedos de más de medio siglo situados en el paraje Término de Arriba, a 750 metros de altitud, sobre suelos calcáreos pobres en nutrientes, las cepas crecen en condiciones exigentes que imprimen carácter al vino.

El resultado es un tinto con notas de moras, ciruelas maduras, monte bajo, vainilla y especias dulces, y un final persistente. La botella incorpora una etiqueta blanca, con la palabra 'El Tenista' y la huella de una pelota al botar sobre la arcilla, cuyo precio anunciado es de 49,80 euros, para ser exactos.

"La colaboración con Rafa nos aporta el orgullo de ser los elegidos por alguien que podría haber decidido emprender este proyecto en cualquier parte del mundo, para Jumilla y nosotros es un sueño. Lo más importante es el vino, solo funcionará si la calidad está a la altura del nicho de precio y estamos seguros de que así es", terminó.

La estrella histórica del tenis, en sus redes sociales, mostró su ilusión por el proyecto a través de un post de fotos: "Desde hace tiempo tengo la suerte de compartir con la Familia Gil una aventura muy especial: la creación de El Tenista, un vino que ha nacido de una ilusión compartida y de una manera muy parecida de entender las cosas".

Una empresa que atrae como imán

Nadal no es el único que ha encontrado en el vino una vía de emprendimiento. Carlos Sainz se vinculó al enólogo Telmo Rodríguez en un proyecto de recuperación de viñedos antiguos de la Sierra de Gredos, en Cebreros (Ávila), donde elaboran vinos como Pegaso Zeta.

Andrés Iniesta mantiene su proyecto familiar en Fuentealbilla (Albacete), con Bodega Iniesta y sus líneas Corazón Loco y Finca El Carril.

"Su presencia puede despertar el interés del consumidor y animarlo a descubrir el producto. Tiene la oportunidad para que un buen vino llegue más lejos: pero es la calidad la que consigue que el consumidor lo compre" valoró Rodríguez.

En Canarias, David Silva impulsa Bodegas Tamerán, especializada en variedades autóctonas y vinos que reflejan el carácter volcánico.

Por su parte, Leo Messi vinculó su imagen a la colección Lionel Collection, elaborada por la italiana MM Winemaker con referencias como Syrah y Primitivo. En España, Bodegas Manzanos es el distribuidor oficial y exclusivo de estos vinos.

"La entrada de deportistas conocidos puede ser una gran oportunidad para dar visibilidad a zonas vitivinícolas menos conocidas y contribuir a recuperar variedades autóctonas". explicó la enóloga y sumiller.

Los proyectos son distintos, pero comparten una estrategia: transformar la notoriedad deportiva en una oportunidad empresarial y conectar al consumidor con productos ligados a un origen concreto.

SEGUIR LEYENDO