Ucrania rechazó este lunes 26 de octubre la decisión de la Federación Internacional de Halterofilia (IWF) de designar a Moscú como sede del Campeonato Mundial de 2030. De acuerdo con el ministro ucraniano de Exteriores, Andrí Sibiga, este anuncio representa un paso hacia la normalización de las relaciones deportivas con Rusia mientras continúa la guerra.
Andrí Sibiga calificó de inaceptable esta decisión mediante un mensaje publicado en sus redes sociales. El funcionario cuestionó que Rusia pueda organizar una competición internacional de esta magnitud desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022.
Ucrania pide revertir la decisión
Sibiga sostuvo que otorgar la sede mundialista a Moscú podría interpretarse como una forma de reconocimiento internacional al Gobierno ruso. El ministro argumentó que la guerra continúa afectando a la población ucraniana, incluidos deportistas.
También advirtió sobre el riesgo de que las competiciones internacionales sean utilizadas con fines de aprobación política y permitir que no se rindan cuentas por la agresión hacia Ucrania. El ministro solicitó a la IWF, al Comité Olímpico Internacional (COI) y a la comunidad deportiva internacional trabajar para revertir la designación.
Rusia volverá a organizar un gran campeonato
La Federación Internacional de Halterofilia anunció el domingo 25 de octubre que Moscú albergará el Mundial de 2030. Mientras que la edición Juvenil de la IIWF se realizará en Prishtina en Kosovo, la edición Junior de 2028 será en Venezuela y el campeonato Mundial de 2029 será en Ahmedabad en India .
Este campeonato deportivo será el primero a nivel mundial, incluido en el programa olímpico, que se celebre en Rusia desde febrero de 2022. La decisión representa un nuevo paso hacia el retorno del país al calendario de grandes acontecimientos deportivos internacionales.
Desde el comienzo de la invasión rusa a Ucrania, la participación de deportistas y entidades de ese país en competiciones internacionales ha sido objeto de restricciones y debates. La designación de Moscú reabre la discusión sobre la relación entre deporte y conflictos internacionales.