miércoles 07 de octubre de 2026
Macroeconomía

El Banco Mundial prevé un crecimiento 'modesto' de la economía de Ecuador en 2026

En su más reciente informe, el Banco Mundial mejora la previsión de crecimiento de la economía de Ecuador para 2026, aunque lo considera como "moderado".

En pocas palabras

  • Banco Mundial: Prevé un crecimiento del 2,8% para la economía ecuatoriana en 2026, calificándolo de "modesto".
  • Fenómeno de El Niño: Representa riesgos asimétricos, afectando la agricultura y la producción hidroeléctrica en la región.
  • Impacto en Ecuador: Ya se registran pérdidas en los sectores azucarero y arrocero debido a las condiciones climáticas adversas.
Resumen generado por Thinkindot AI

El organismo multilateral estima que la economía ecuatoriana crecerá en un 2,8% en 2026, que implica un aumento de su perspectiva, desde el 2,3% proyectado en abril de este año. Aunque no detalla el escenario bajo el cual Ecuador alcanzaría este crecimiento, sí lo engloba dentro de los países con "crecimiento modesto".

"Más allá de los focos de dinamismo, la mayor parte de la región continúa creciendo a un ritmo moderado. Se proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) regional se expanda un 2,2% en 2026, en línea con el 2,4% de 2025, una señal de resiliencia para absorber los choques externos.", explica el Banco Mundial.

Sin embargo, añade, "la volatilidad de los precios de la energía podría detener la desinflación y mantener cautelosos a los bancos centrales, mientras que el fenómeno de El Niño podría interrumpir la producción y hacer subir los precios de los alimentos y la energía.

La estimación del Banco Mundial va en la sintonía del Banco Central del Ecuador, que también fijó su previsión de crecimiento el 15 de septiembre de 2026 en 2,7% para este an1o.

Los efectos de El Niño

Para el Banco Mundial, el fenómeno de El Niño conlleva riesgos asimétricos para los países de América Latina y el Caribe. Mientras que algunas economías pueden beneficiarse temporalmente de los precios más altos de determinadas materias primas, otras, en particular aquellas que dependen de la agricultura (como Ecuador), sensible al clima, enfrentan presiones directas sobre el crecimiento y sus balances externos.

Otro impacto probable se cierne sobre la infraestructura energética. "Los episodios históricos, como los graves eventos de 1997-98 y 2015-16, indican que los déficits hidrológicos locales pueden reducir significativamente la producción hidroeléctrica, lo que obligaría a los sistemas eléctricos a sustituir rápidamente la energía limpia faltante con la costosa generación térmica dependiente de combustibles fósiles importados".

Riesgo en la seguridad alimentaria

El Niño también plantea riesgos significativos para la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la dinámica inflacionaria en varias partes de la región. Si bien la distribución geográfica precisa de los impactos sigue siendo incierta, los datos históricos sugieren que las condiciones del clima asociadas con El Niño pueden reducir el rendimiento de los cultivos sensibles al clima, particularmente en los países andinos.

Y, de hecho, eso ya sucede en Ecuador. A finales de septiembre de 2026, empresas del sector azucarero decidieron terminar con la zafra del año. Debido a las intensas lluvias en las zonas azucareras del Litoral, las autoridades de Agricultura estiman pérdidas de alrededor de 110.000 toneladas de azúcar, que significan unos 60 millones de dólares.

Ingenios azucareros como San Carlos y Agroazúcar dieron a conocer que suspendieron la zafra, con su consecuente impacto sobre la producción y el empleo. Para evitar el desabastecimiento en los mercados, el país importará azúcar.

Las pérdidas moderadas de producción relacionadas con el clima podrían traducirse en aumentos desproporcionados de la inseguridad alimentaria y la malnutrición. Las pérdidas moderadas de producción relacionadas con el clima podrían traducirse en aumentos desproporcionados de la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

Otro cultivo que ya sufre pérdidas es el arrocero, aunque todavía no en la magnitud que el azucarero. Sin embargo, las fuertes lluvias han reducido el rendimiento de la producción.

Si a eso se suma que se retomaron las exportaciones del grano hacia Colombia, el impacto empezó a sentirse en el precio del quintal de venta al público en los mercados, que incluso ha llegado a niveles de 60 dólares por saco.

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