Los ecuatorianos enfrentamos un nuevo proceso electoral que se llevará a cabo el próximo 29 de noviembre. Serán más de 1.000 campañas activadas simultáneamente que buscan conquistar 221 alcaldías con sus concejalías, 23 prefecturas (Galápagos tiene régimen especial), más de 800 juntas parroquiales, además de siete espacios en el Consejo de Participación Ciudadana (CPCCS).
Al tratarse de una elección de gobiernos locales, cada uno de estos procesos tendrá su particularidad. En otras palabras, no estamos enfrentando una elección nacional; por ello, los temas, debates, propuestas y disputas obedecerán a realidades propias de cada circunscripción.
Con este antecedente, ¿qué está en juego en las elecciones seccionales? A continuación, identificamos tres claves a tomar en cuenta. Con este antecedente, ¿qué está en juego en las elecciones seccionales? A continuación, identificamos tres claves a tomar en cuenta.
Un nuevo mapa del poder local, que tendrá dos lecturas definidas en dos momentos distintos. Primero, el que dibuje el resultado de la votación, ya sea a favor del oficialismo, la oposición o alguna alternativa diferente. Inclusive, en algunos casos serán “cacicazgos” locales los que pinten ese mapa. Segundo, el que se trace luego de la elección, ya que no serán pocos los candidatos que, tras ganar con una organización distinta al oficialismo, decidan sumarse a él con el propósito de asegurar mayor respaldo a su gestión.
El grado de gobernabilidad territorial para el presidente Daniel Noboa, cuyo mandato está fijado hasta mayo de 2029. Hasta entonces, la configuración política local derivada de la votación determinará la capacidad de gestionar su agenda, procesar las disputas y conflictos sociales que, históricamente, han desafiado a los gobiernos. El éxito de la gestión de la seguridad y el desarrollo de proyectos que atiendan necesidades locales podría depender en buena parte de la calidad de estas relaciones. No menos importante será la elección de los consejeros del CPCCS, por su peso en la designación de las autoridades de control.
Las condiciones de arranque de las elecciones generales de 2029. Aunque parezcan lejanas, los tiempos de la política suelen ser más cortos que los del calendario: un proyecto nacional, al igual que sus liderazgos, necesita tiempo para darse a conocer y conquistar el respaldo de las urnas. Además, las nuevas autoridades se posesionarán el 14 de mayo de 2027 y estarán en funciones durante la campaña presidencial; 2027 será un año de tránsito hacia un 2028 intensamente preelectoral.
En consecuencia, los resultados admitirán múltiples interpretaciones. La tentación del análisis es quedarse en el frío recuento de cuántas alcaldías, prefecturas, concejalías y vocalías obtuvo cada organización. No sorprenderá que buena parte de las organizaciones se declaren ganadoras mediante juegos creativos de aritmética electoral. Pero esa lectura estática omite la dinámica política, que es donde se define el flujo real del poder. El 29 de noviembre se contarán votos, pero desde mayo de 2027 empezará a contarse el poder.