martes 06 de octubre de 2026
Crónica

En el corazón de Las Casas la vida de barrio transcurre entre restaurantes

La convivencia entre vecinos y restaurantes de autor transformó la zona del Parque Italia, en el barrio de Las Casas, creando un circuito gastronómico único.

En pocas palabras

  • Circuito gastronómico: Restaurantes de autor y vecinos revitalizaron la zona del Parque Italia en el barrio Las Casas.
  • Comunidad activa: La convivencia y la seguridad mutua entre residentes y negocios definen la identidad del barrio.
  • Desafíos y futuro: Se busca preservar la esencia del barrio ante la llegada de nuevos inversores y la preservación de la comunidad.
Resumen generado por Thinkindot AI

En el corazón del barrio Las Casas Bajo, en Quito, existen dos calles bien identificadas: la Ruiz de Castilla y la Lorenzo de Aldana. Ambas son el eje de una revolución gastronómica que ha transformado los sabores de la ciudad en la última década.

Ya no solo se trata de cafeterías, restaurantes, pastelerías y heladerías que han creado un circuito gastronómico único en la ciudad, al que llegan tanto quiteños como turistas extranjeros, para degustar lo que estos espacios tienen para ofrecer.

Es eso, sí, pero integrado a la vida de barrio, a gente caminando por las calles y saludándose cada vez que se ve, personas que se tratan de “veci” a cada rato, que vive una calidez particular.

Si alguien necesita ayuda, los vecinos están prestos a brindarla. Cuando algún comensal ha terminado de comer, los propietarios del restaurante se acercan y le preguntan si quieren un café o un postre y con gusto recomiendan otros locales de la zona.

Cuando los vecinos se reúnen para conversar o tomar alguna bebida de especialidad, son cuidados por los guardias de los negocios, que a veces hasta los acompañan a sus casas o están pendientes de que no les pase nada mientras caminan de regreso.

No hay manera de considerar a Shibumi, Chulpi Urbano, Plural, Miel & Chocolate, Broz, Blúm Heladería y Yammi.vegg, entre otros, únicamente como negocios culinarios. Le han cambiado la cara al barrio y el barrio ha definido una forma de existencia para ellos.

“Hacer las cosas de otra forma”

En 2013, Junior Córdova, luego de vivir varios años en Dinamarca, y de tener un restaurante en La Carolina, abrió Shibumi, un sushi bar reconocido en la ciudad, que ha existido en tres puntos distintos del mismo barrio. ¿Por qué ahí? Porque se enamoró, tanto de quien es hoy su esposa —y que vivía en Las Casas— y de lo que Las Casas prodiga. “Bueno, me dije: abro mi local aquí y hago las cosas diferentes”, cuenta y esa decisión funcionó.

El “hacer las cosas diferentes” es la medida del éxito de este circuito gastronómico que el Shibumi inició 13 años atrás. Aquí manda la búsqueda de sabores particulares, a través de productos ecuatorianos de proveedores que encuentran en diversas zonas del país; es decir, lo principal es la experiencia culinaria, no el crecimiento desmedido.

“El viaje del Shibumi empezó en un espacio tan pequeño, en un sector tan olvidado de la ciudad. Y poco a poco se pasó la voz y la gente comentaba en TripAdvisor, cuando TripAdvisor era lo bastante grande. Llegamos a estar número uno en recomendaciones de más de mil restaurantes en Quito”, recuerda Junior. El punto de partida es claro.

El crecimiento en conjunto

Mariana Cueva y Rocío Merizalde conversan en una banca del Parque Italia, en el barrio Las Casas. / Foto: Guadalupe Aizaga.

Mariana Cueva y Rocío Merizalde conversan en una banca del Parque Italia, en el barrio Las Casas. / Foto: Guadalupe Aizaga.

“He vivido toda mi vida aquí”, dice Rocío Merizalde, que desde hace seis años es la presidenta del comité Barrial del Parque Italia. Está en su casa, que era la casa de sus padres y que ella recibió como herencia. Queda frente al parque y ella se acuerda de cuando no había nada delante ni al lado: donde se acababa su casa, empezaba una quebrada.

“Y era peligroso. Por ejemplo, mi papi entraba con las justas en el garaje cuando guardaba el carro —dice Merizalde—. Una vez, mi hermana que me sigue se fue abajo y tuvieron que venir a sacarla”. Luego de esto, se rellenó la quebrada, como pasó en muchas zonas de Quito hasta mediados del siglo XX.

Con el paso del tiempo, esta parte de Las Casas empezó a ganarse una fama de abandono y peligro, como pasó con muchos barrios de Quito. “En este barrio, gracias a Dios, nunca han pasado cosas mayores, como en otros”, cuenta Mariana Cueva, secretaria del Comité Barrial.

Ella señala que, hacia abajo, cruzando la Avenida América, es más complicado y que considerar a Las Casas Bajo como una zona insegura es parte de la sensación generalizada en la ciudad. Son 11:30 de un martes y la gente camina de un lugar a otro, o trota en el parque, sin miedo a que les pase nada.

El corazón es la comunidad

“Aquí sí nos llevamos y tenemos una buena amistad. Nos hemos unido la mayoría de los vecinos a poner la alarma comunitaria y salir cuando suena. Los restaurantes tienen la suya y cuando suena, nosotros salimos a ver qué pasa; cuando suena la nuestra, ellos también salen”, dice Rocío, para quien hay un problema medular que enreda lo que sucede ahí.

“Lamentablemente la gente crece y se están vendiendo las casas y vienen nuevos dueños y ya no es lo mismo. Eso sí ha cambiado la dinámica”, cuenta Rocío.

Junior Córdova está de acuerdo con esa perspectiva. “Tal vez sigan viviendo aquí el 50% de los que vivían aquí hace 40 años·”, dice él, que aparte de tener su restaurante ahí, vive en el barrio.

La idea de integración, de que nuevos dueños e inquilinos se sientan parte del lugar, es necesaria para que la vida de barrio se mantenga. Es lo que intentan los vecinos de esta parte de Las Casas, junto con dueños de algunos de los restaurantes y locales.

Porque al recuperar el nombre del barrio y convertir a las calles Ruiz de Castilla y la Lorenzo de Aldana en un centro de encuentro gastronómico, saben que son parte de la vida barrial y no la quieren alterar.

Es más, si algo desean, es que el aumento de estos emprendimientos no termine por destruir a la comunidad.

Cuando el barrio atrapa

Gabriela Espinoza en su restaurante Yammi.vegg, ubicado en el barrio Las Casas. / Foto: Guadalupe Aizaga

Gabriela Espinoza en su restaurante Yammi.vegg, ubicado en el barrio Las Casas. / Foto: Guadalupe Aizaga

Gabriela Espinoza tiene su restaurante ahí, Yammi.vegg —de comida vegana— desde 2024 y hace un par de meses vive en Las Casas. ¿Y cómo llegó ahí? Por lo que sentía cada vez que, luego de hacer las entregas diarias de sus almuerzos veganos, se sentaba en el Broz a tomar café y conversaba con sus dueños, que ahora son amigos.

“Se siente como una hermandad, o sea, como me gustó sentir que pertenecía a algún lugar, que podía llegar a contarles lo que pensaba y pasaba o a conversar de comida. Eso inició mi relación con la zona”, cuenta.

Hace dos años confesó que “sería chévere abrir un lugar” y enseguida la guiaron hasta dar con el local en el que está. Allí ella se dedica a servir almuerzos y a crear platos veganos, sin alterar los criterios de las propuestas alrededor.

“Todos estamos alineados en dar un buen servicio, así como en valorar el producto ecuatoriano, o sea, en mostrar al Ecuador desde nuestros ojos y creo que cada uno hace súper bien su trabajo”, confiesa.

La vida del barrio es darse la mano

Para Gabriela Espinoza, el trabajo diario en el corazón de un barrio fue suficiente para que decidiera vivir ahí. “Esto es un barrio real, la gente está muy interesada en saber qué es lo que pasa aquí; entonces, todavía hay asambleas barriales y el compromiso en que se junte la comunidad, en conocer quién es tu vecino del frente y en darse la mano”, cuenta.

Una madre graba a su hijo jugando en el Parque Italia, en el centro norte de Quito, un martes. / Foto: Guadalupe Aizaga.

Una madre graba a su hijo jugando en el Parque Italia, en el centro norte de Quito, un martes. / Foto: Guadalupe Aizaga.

Sin embargo, hay una advertencia enfocada en la historia de otros barrios que, si bien durante varios años fueron centro de la vida nocturna y destino gastronómico, hoy son zonas que poca gente quiere visitar.

“Ahora que ya tenemos un nombre, hay mucha gente que quiere venir acá”. dice Junior Córdova. Para él, hay gente que quiere poner negocios de comida sin pensar en el lugar, algo que ha pasado en estos 13 años y que termina con locales que cierran luego de pocos meses.

“No hay tantos locales aquí. Pero hay gente mayor, de la tercera edad, que sigue dejando este mundo y vienen los herederos que venden o rentan la casa al mejor postor y ahí, tranquilamente, se puede degenerar todo. Hay ejemplos de eso, como en La Mariscal o en la Real Audiencia, lugares que ya están sobrecargados”, sintetiza el dueño de Shibumi.

El temor de que el barrio se trastoque se combate con acciones.

Una campaña y una feria gastronómica

Junior Córdova en los exteriores de su restaurante Shibumi, en el barrio Las Casas. / Foto: Guadalupe Aizaga.

Junior Córdova en los exteriores de su restaurante Shibumi, en el barrio Las Casas. / Foto: Guadalupe Aizaga.

Es justamente Junior Córdova quien está detrás de un movimiento que, en conjunto entre los restaurantes y los vecinos, se enfoca en revalorizar al barrio y todo lo que sucede ahí, no solo a nivel gastronómico.

‘Manden a las casas’ es el nombre que usan y a más de dar a conocer sobre emprendimientos y personas que viven en Las Casas a través de una cuenta de Instagram, el pasado 22 de agosto organizaron la primera feria gastronómica con el mismo nombre, en el Parque Italia.

Hubo muchísima gente, con un poder de convocatoria que no se esperaban, a tal punto que, si bien estaba programada hasta las 20:00, para las 15.00 ya no había comida. Hubo reclamos por eso, desde luego —“estamos comprometidos en seguir haciendo estas ferias más organizadas”, afirma Córdova—, pero para los vecinos significó mucho. Porque fue una forma de acercar la comida que se hace en sus calles a quienes viven en ellas.

“Todos estuvimos felices —dice Rocío Merizalde—. Los vecinos me están diciendo: qué bueno, ahora sí fue una feria del barrio, una feria de nosotros”, concluye.

La próxima feria se realizará el 12 de diciembre, pero por los arreglos en el Parque Italia están pensando en hacerla en la Ruiz de Castilla. Por lo pronto es un tema de convencer a vecinos y de tener los permisos.

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