A poco más de dos meses de las elecciones seccionales, previstas para el 29 de noviembre de 2026, el mapa político de Ecuador se mueve entre dos referentes: el oficialismo, representado por ADN, el partido del presidente Daniel Noboa, y el correísmo del expresidente Rafael Correa, en la oposición.
Detrás de ellos, la política nacional y, sobre todo, la local se mueve entre innumerables partidos y movimientos políticos que buscan su supervivencia. Para las elecciones seccionales de 2026, se repite un escenario típico en Ecuador: la unión de rivales políticos para formar alianzas en determinadas provincias y cantones, mientras otras organizaciones auspician candidatos aunque no sean parte de sus filas. Aquí no cuenta la ideología.
El resultado es un tablero en el que un candidato puede identificarse con una corriente política nacional, pero competir en su provincia o cantón bajo el auspicio de otra organización.
Los actores principales en el escenario político de Ecuador
Mientras ADN intenta llevar directamente la marca del movimiento oficialista a buena parte de las candidaturas, el correísmo enfrenta una configuración diferente: sus principales figuras compiten bajo distintos casilleros, pero mantienen como referencia política a Revolución Ciudadana y a su dirigencia nacional.
1. Daniel Noboa: el oficialismo en Ecuador
El presidente Daniel Noboa es la principal figura de Acción Democrática Nacional (ADN), lista 7. Aunque la conducción formal del movimiento corresponde a su estructura partidaria, continúa siendo su principal referente político.
ADN llega a las seccionales como la organización al mando del poder nacional y participa en su primera gran elección territorial desde que Noboa llegó a la Presidencia, en noviembre de 2023.
El oficialismo ha planteado competir principalmente con candidatos propios y ha evitado una estrategia de grandes alianzas nacionales. Esa decisión responde también a las nuevas reglas electorales, que reducen algunos de los incentivos que existían para formar coaliciones amplias.
Para ADN, las seccionales representan su primer gran desafío territorial después de haber consolidado a Noboa en la Presidencia. Pero también enfrenta el reto de demostrar cuánto de esa estructura puede trasladarse a alcaldías y prefecturas.
El oficialismo recurrió a funcionarios del Ejecutivo, asambleístas y figuras con experiencia pública para completar sus listas de participación en las seccionales.
En Pichincha, una de sus principales apuestas es Harold Burbano, exministro del Trabajo y Desarrollo Humano, quien finalmente fue inscrito para la Alcaldía de Quito. Su candidatura llegó después de un cambio en la estrategia inicial de ADN: Burbano había sido presentado originalmente como aspirante a la Prefectura, mientras que Giovanna Ubidia iba por Quito. Al momento de la inscripción, las candidaturas se invirtieron. Ubidia pasó a disputar la Prefectura, un movimiento que ADN justificó por su experiencia de trabajo con sectores rurales y juntas parroquiales.
El movimiento ha llevado a sus aspirantes a actividades en barrios, mercados, parroquias y otros espacios territoriales, mientras el Gobierno ha mantenido una agenda de anuncios de obras y proyectos para Quito y Pichincha.
En Guayaquil, ADN también busca competir por una plaza que durante décadas estuvo vinculada al Partido Social Cristiano (PSC) y que en 2023 pasó a manos de Aquiles Alvarez. La organización oficialista ha colocado a Cynthia Viteri como una de sus figuras para la contienda municipal.
Viteri fue alcaldesa de Guayaquil entre 2019 y 2023 y anteriormente fue asambleísta y candidata presidencial, tradicionalmente vinculada al Partido Social Cristiano. Su incorporación a ADN muestra cómo el movimiento de Noboa también recurre a figuras con trayectoria previa cuando busca disputar territorios políticamente consolidados.
En Cuenca, ADN ha puesto su mirada en Esteban Crespo para la Alcaldía y en Juan Carlos Vega para la Prefectura del Azuay, dentro de su proceso de definición de candidaturas.
2. Rafael Correa: el correísmo
En la otra orilla está Rafael Correa, expresidente y figura principal de la Revolución Ciudadana (RC), lista 5, aunque la presidenta nacional es Gabriela Rivadeneira.
La Revolución Ciudadana está suspendida y no puede participar directamente con su propia lista, por lo que sus dirigentes y candidatos buscaron otras organizaciones que puedan servir de vehículo electoral.
El problema para RC no solo fue encontrar una lista: los votos obtenidos bajo otro partido no se contabilizan como votación propia de Revolución Ciudadana, algo que tendrá consecuencias para la supervivencia electoral de la organización.
Por eso, el correísmo llega a las seccionales con sus figuras política repartida entre distintos casilleros.
En Quito, el candidato correísta es Pabel Muñoz, actual alcalde de la capital, quien buscará la reelección. Su candidatura fue inscrita por una alianza integrada por Unidad Popular, el Partido Socialista Ecuatoriano y el movimiento provincial Todos. El acuerdo también contempla a Alexandro Tonello, actual viceprefecto de Pichincha, como candidato a la Prefectura.
En Guayas, el movimiento mantiene como figura para la Prefectura a Sofía Espín, exasambleísta y una de las dirigentes visibles del correísmo. Para la Alcaldía de Guayaquil se anunció primero como candidato a David Norero. Pero el correísmo terminó inclinándose por Fiorella Ycaza, esposa de Aquiles Alvarez, quien fue inscrita con el auspicio del Partido Socialista.
En la provincia de Guayas, además, la Revolución Ciudadana cerró acuerdos con varias organizaciones para presentar candidatos en los 17 cantones.
En Cuenca, el candidato es Juan Cristóbal Lloret, quien dejó la Prefectura del Azuay para buscar la Alcaldía. Lloret fue prefecto con auspicio del correísmo y anteriormente fue asambleísta de Revolución Ciudadana. Para las elecciones seccionales cuenta con el respaldo del Partido Socialista y del movimiento local Renovación.
La larga lista de actores secundarios en las elecciones seccionales
Ese aparente "bipartidismo" que vive ahora mismo Ecuador deja en segundo plano a decenas de partidos y movimientos que, en algún momento de la historia, tuvieron papeles preponderantes. Pachakutik, el Partido Social Cristiano, la Izquierda Democrática, Creo, por ejemplo, se convirtieron en referentes locales. Ahora, luchan por sobrevivir.
- Pachakutik, lista 18, es uno de los actores con mayor experiencia en elecciones locales. Su coordinador nacional es Guillermo Churuchumbi. Su principal base política está vinculada al movimiento indígena y su estructura territorial le ha permitido mantener presencia, especialmente en provincias de la Sierra y la Amazonía. Pachakutik llega además con una característica que diferencia a las seccionales de una elección presidencial: puede construir acuerdos locales con organizaciones que, en el ámbito nacional, mantienen posiciones distintas.
- Partido Social Cristiano: el histórico bastión de Guayaquil. El PSC, lista 6, tiene como principal referente histórico a Jaime Nebot, exalcalde de Guayaquil. La conducción nacional del partido está en manos de Alfredo Serrano. Durante décadas, el PSC tuvo en Guayaquil y Guayas uno de sus principales bastiones electorales. Su desafío ahora es recuperar ese espacio en un escenario donde compiten nuevas fuerzas, entre ellas ADN y sectores vinculados al correísmo.
- Unidad Popular: del anticorreísmo a una alianza local. Unidad Popular, lista 2, es uno de los casos más llamativos en las elecciones seccionales de 2026. El movimiento tiene como presidente a Geovanni Atarihuana y mantiene una trayectoria histórica de oposición al correísmo. Sin embargo, en las seccionales se abrió la posibilidad de alianzas con sectores cercanos a la Revolución Ciudadana. En Quito, apoya la candidatura de Pabel Muñoz.
- Partido Socialista: el puente electoral del correísmo. El Partido Socialista Ecuatoriano, lista 17, está dirigido por Gustavo Vallejo. Es una de las organizaciones que ha abierto sus listas a candidatos vinculados con la Revolución Ciudadana. El Partido Socialista es uno de los actores relevantes para entender cómo el correísmo intenta mantener presencia electoral pese a la suspensión de su propia organización. Es otro de los movimientos que respalda la candidatura de Muñoz en Quito.
- CREO: el espacio de Guillermo Lasso. El movimiento CREO, lista 21, mantiene como principal referente al expresidente Guillermo Lasso. Después de haber ocupado la Presidencia entre 2021 y 2023, la organización busca ganar presencia política y territorial. CREO participa en alianzas en determinados territorios, pero también ha optado por competir solo donde considera que puede fortalecer su votación.
- Izquierda Democrática: entre la disputa interna y las alianzas. La Izquierda Democrática, lista 12, llega a las seccionales después de varios años de disputas internas. Analía Ledesma García se mantiene en la presidencia con una prórroga, a pesar de que Marco Dueñas Toro fue elegido como el nuevo representante en marzo de 2026. La organización ha tenido dificultades para consolidar su dirigencia nacional y, al mismo tiempo, busca sobrevivir con estas elecciones.
- Sociedad Patriótica: Lucio Gutiérrez. El Partido Sociedad Patriótica, lista 3, tiene como principal figura al expresidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez.Es una de las organizaciones que conserva una identidad política construida alrededor de una figura presidencial, aunque su peso electoral actual es menor al que tuvo durante los primeros años de su existencia.
Candidatos para las elecciones seccionales de Ecuador
El CNE registró más de 53.000 candidaturas al cierre del proceso de inscripción. Para el 5 de octubre, 48.901 candidatos ya habían superado todas las fases y estaban en firme: 1.259 aspirantes a alcaldías,138 a prefecturas y viceprefecturas, 7.014 a concejalías urbanas, 4.408 a concejalías rurales, 2.384 a concejalías por circunscripción y 33.698 a juntas parroquiales.
Las seccionales del 29 de noviembre de 2026 serán, por tanto, algo más que una disputa entre el oficialismo y el correísmo. Serán también una prueba de qué organizaciones conservan estructura territorial, qué figuras logran sobrevivir fuera de sus partidos de origen y hasta dónde las alianzas locales pueden alterar el mapa político nacional.