Un AirTag fue la primera pista para buscar a Carlos Rodrigo Moreno Quiroz, desaparecido en Quito desde el jueves 1 de octubre. Las cámaras de seguridad confirmaron después que el hombre, de 70 años y con Alzheimer, había ingresado a una zona boscosa cercana al centro comercial El Bosque a las 10:12. Desde entonces, familiares y equipos especializados intentan localizarlo.
“Nosotros le empezamos a rastrear a mi papi porque él tenía un AirTag. Entonces, al rato que ya nos dimos cuenta de que mi papi ya no regresaba, vimos que nos marcaba una ubicación”, relata su hija Fernanda de la Bastida.
Eran aproximadamente las 11:00. La ubicación permanecía en el mismo sector y la familia acudió a presentar la denuncia. Horas después, cerca de las 16:00, la hija de Carlos regresó acompañada por dos agentes de la Dinased para reconstruir su recorrido mediante cámaras de seguridad.
Una cámara registró al desaparecido a las 10:12
El barrido de imágenes permitió confirmar parte del trayecto. En las grabaciones observaron a Carlos subir por la avenida Del Parque hasta aproximarse a la zona boscosa.
Una cámara instalada en un conjunto residencial frente al ingreso aportó una de las pistas más importantes.
“Ahí logramos ver que mi papá entra a las 10:12 de la mañana”, cuenta su hija.
Sin embargo, apareció una diferencia que amplió la búsqueda: la última ubicación que mostraba el AirTag se encontraba en otro punto, más abajo del lugar donde las cámaras habían registrado a Carlos.
A partir de esas dos referencias comenzaron los recorridos por una extensa zona de vegetación y quebradas.
Continúa la búsqueda de Carlos Moreno en el norte de Quito.
Fernanda de la Bastida
Canes, drones y equipos especializados buscan a Carlos Moreno
Desde el jueves, según relata la familia, en los operativos han participado Bomberos, agentes de la Dinased y personal militar. Posteriormente se sumaron efectivos del GUI y del GOE.
La extensión y las condiciones del terreno han complicado el rastreo. La familia asegura que se han realizado varios barridos con canes, que llegaron a marcar un punto específico.
Los bomberos descendieron hacia una quebrada ante la posibilidad de que Carlos hubiera sufrido una caída. También se utilizaron drones para revisar sectores de difícil acceso.
“Han hecho el barrido y no han encontrado nada, ni los bomberos ni los drones de los bomberos”, señala su hija.
Mientras los equipos especializados recorren el bosque y sus quebradas, familiares y amigos también participan en la búsqueda desde el día de la desaparición.
La búsqueda se extendió a hospitales y albergues
Con el paso de los días, la familia comenzó a contemplar otra posibilidad: que Carlos haya logrado salir de la zona boscosa, pero que debido al Alzheimer se encuentre desorientado y no pueda regresar a casa. Por lo que se han colocado carteles en diferentes sectores de Quito y han acudido a hospitales y albergues. También han recibido llamadas de ciudadanos que aseguran haber visto a personas con características similares.
Cada dato, explica la hija, es entregado a la Dinased para que pueda ser verificado mediante cámaras, coordenadas y recorridos en territorio. “Toda la información que nos llega nosotros le transmitimos directamente al personal encargado de la Dinased para que ellos puedan hacer las averiguaciones”, explica.
La familia advierte además que Carlos podría lucir diferente a las fotografías utilizadas en los afiches de búsqueda. Después de varios días fuera de casa, podría estar sucio o presentar otros cambios en su apariencia. “Si, Dios quiera, mi papá haya salido del bosque, posiblemente esté desorientado, esté sucio”, dice su hija.
Por eso, pide a quienes observen a un adulto mayor desorientado o deambulando que no descarten que pueda tratarse de Carlos únicamente porque su apariencia no coincide exactamente con las fotografías difundidas.
Mientras continúa el rastreo en el bosque y otros puntos de Quito, la familia mantiene abiertas ambas posibilidades: que Carlos todavía permanezca en la zona donde fue visto por última vez o que haya conseguido salir y se encuentre desorientado en algún punto de la ciudad.