La despedida de Lionel Messi no comenzó con el partido. Empezó varias horas antes, cuando abandonó por última vez el complejo de Ezeiza de la selección de Argentina, aquel que lleva su nombre.
Una nueva era espera a la selección de Argentina, una sin Lionel Messi, para muchos su máximo referente, después de una despedida histórica.
La despedida de Lionel Messi no comenzó con el partido. Empezó varias horas antes, cuando abandonó por última vez el complejo de Ezeiza de la selección de Argentina, aquel que lleva su nombre.
Las primeras lágrimas aparecieron camino al estadio Monumental, mientras el bus de la selección avanzaba en medio de una caravana de aficionados que acompañó el recorrido para despedir al '10'.
Después vino todo. Su llegada al estadio, el último calentamiento y las ovaciones. La primera cuando saltó al terreno de juego, otra cuando su nombre retumbó por los altoparlantes y una más cuando regresó del vestuario para pisar el Monumental vestido con la camiseta de Argentina.
Entonces comenzó el homenaje. Fuegos artificiales, luces apagadas, miles de celulares encendidos, más de 80.000 personas en las tribunas y una enorme pancarta con el número 10 y la palabra “Gracias” recibieron a Messi, quien saltó al terreno de juego acompañado por sus hijos Thiago, Mateo y Ciro.
Lionel Messi entonó por última vez el himno argentino como futbolista de la Albiceleste.
Sobre el terreno de juego también apareció la bandera con la frase “Las Malvinas son argentinas”, la misma que acompañó al equipo durante la victoria ante Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026.
Durante sus primeros años con la selección, Messi llegó a ser cuestionado por no cantar el himno. Esta vez quiso hacerlo hasta el final.
Messi cerró los ojos, tragó saliva e intentó contenerse. No pudo. En las últimas estrofas, el capitán argentino dejó escapar las lágrimas.
Era la primera de varias despedidas preparadas para el '10' durante una noche en la que el partido parecía, por momentos, el justificativo de todo lo que ocurría alrededor.
Cuando comenzó a rodar la pelota, Argentina tomó la posesión y Benín esperó.
Pero lo futbolístico todavía parecía secundario. A los 10 minutos, el partido se detuvo para dedicarle un minuto de aplausos a Messi. Los fuegos artificiales volvieron a iluminar el Monumental y los futbolistas de Benín se acercaron al argentino para felicitarlo.
Después del homenaje, Messi comenzó a buscar el suyo dentro de la cancha: el gol.
El primer suspiro llegó a los 23 minutos. Como si fuera un delantero de área, Messi se lanzó al césped para intentar alcanzar una pelota, pero su remate salió cerca del poste.
Tres minutos después volvió a intentarlo. Esta vez buscó sorprender con un tiro libre desde más de 30 metros, pero el arquero rival respondió.
El gol parecía rondar el Monumental. Cada vez que el '10' recibía la pelota, las tribunas se preparaban para gritarlo. A los 32 minutos tuvo otra oportunidad, pero le faltó precisión.
Messi lo buscó, el Monumental lo esperó, pero el gol no llegó durante los primeros 45 minutos. Así terminó el primer tiempo de su último partido con Argentina: 0-0 ante Benín.
El segundo tiempo comenzó sin cambios en Argentina y casi de inmediato llegó el gol que había estado rondando el Monumental. No salió de los pies de Lionel Messi, pero sí nació de ellos.
A los 48 minutos, el capitán ejecutó un tiro de esquina y Nicolás Otamendi, otro de los históricos que se despedía de la selección argentina, apareció en el área para conectar de primera y abrir el marcador.
Tres minutos después llegó otra despedida.
Otamendi dejó la cancha a los 51 minutos y, antes de hacerlo, se abrazó con sus compañeros. Lisandro Martínez ocupó su lugar, mientras Facundo Medina reemplazó a Nicolás Tagliafico.
A los 58 minutos, Julián Álvarez y Rodrigo De Paul también salieron para los ingresos de Nico Paz y Nico González.
Entonces Messi volvió a aparecer. A los 60 minutos, el '10' entregó una nueva asistencia, esta vez para Nico Paz, quien sacó un zurdazo colocado para marcar el 2-0.
El capitán había participado en los dos goles de Argentina, pero todavía faltaba el suyo.
Cuando parecía que sería una noche de asistencias, un penal a los 68 minutos puso frente a Messi la oportunidad que todo el Monumental estaba esperando.
La falta sobre Agustín Giay llevó al '10' frente a la pelota. Messi tomó el balón. Era su penal, su noche y su última oportunidad desde los 12 pasos con la camiseta de Argentina. Y no falló.
Lionel Messi marcó el 3-0 y gritó por última vez un gol con la Albiceleste: el número 126 de su carrera internacional.
Todos sus compañeros corrieron para rodearlo y saltar junto a él, mientras más de 80.000 personas repetían un mismo nombre desde las tribunas:
“Messi, Messi, Messi”.
Pero incluso en una noche construida para despedirlo hubo espacio para el Messi competitivo de siempre.
A los 74 minutos quedó frente al arco y desperdició la oportunidad. La reacción fue inmediata. Descargó su bronca contra uno de los balones que estaban fuera del campo y las cámaras lo captaron recriminándose por la ocasión perdida.
Como si no fuera su despedida. Como si todavía quedaran muchos partidos más.
Durante los últimos minutos comenzaron a aparecer varios de los futbolistas llamados a formar parte de la Argentina que vendrá después de Messi.
Franco Mastantuono, Ezequiel Palacios, Giovani Lo Celso y Leonel Flores ingresaron a los 78 minutos.
Quedaban poco más de 10 minutos y Messi seguía dentro de la cancha. Todo indicaba que Scaloni no lo sacaría.
El '10' continuaba como referencia ofensiva, pero ahora estaba rodeado por varios jóvenes. Durante el partido había compartido cancha con algunos de los futbolistas con los que fue campeón del mundo y, para el tramo final, lo hacía con parte de una nueva generación.
Los minutos fueron desapareciendo y Messi todavía tuvo una oportunidad más. A los 89, el poste le negó el doblete.
El gol ya estaba marcado. Las dos asistencias ya estaban entregadas. El himno ya había sido cantado. Solo faltaba que se terminara el tiempo.
Y se terminó. El árbitro llevó el silbato a su boca y el pitazo final cerró una historia que había comenzado más de 20 años atrás.
Argentina venció 3-0 a Benín, pero el resultado fue apenas una parte de lo que ocurrió aquella noche en el Monumental.
Messi se despidió con dos asistencias y un gol. También con lágrimas, ovaciones, un himno que apenas pudo terminar, un remate al poste y hasta la bronca por aquella ocasión que no pudo convertir.
Llegó al estadio llorando y se marchó después de escuchar por última vez a más de 80.000 personas corear su nombre con la camiseta argentina puesta.



