El Fenómeno de El Niño en Ecuador no tendrá una sola cara. Mientras en la Costa el riesgo está asociado principalmente a lluvias intensas e inundaciones, en las regiones Sierra y Amazonía el problema podría ser exactamente el contrario: menos lluvias y falta de agua.
A esos escenarios se suman deslizamientos, incendios forestales y posibles afectaciones a vías, cultivos y servicios básicos. Estos escenarios se contemplan en el Plan de Acción Nacional ante el evento El Niño 2026-2027, de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR).
La planificación prioriza las provincias del Litoral y las estribaciones de la cordillera occidental ante lluvias intensas. Para la región Interandina y la Amazonía, en cambio, contempla sequías prolongadas, desabastecimiento de agua y mayor susceptibilidad a incendios forestales.
Falta de agua en varias zonas del país
En el documento se establece que durante los eventos de 1982-1983, 1997-1998 y el Niño Costero de 2017 se registró un comportamiento distinto entre regiones: mientras la Costa recibió exceso de lluvias, en sectores interandinos, amazónicos y del sur del país hubo menos lluvias y, en algunos casos, déficit hídrico.
La falta del recurso puede alcanzar a hospitales. El Plan establece que los establecimientos de salud ubicados en zonas con déficit hídrico deben contar con reservas mínimas de agua segura para mantener la atención de pacientes, limpieza, esterilización y saneamiento.
El déficit de agua no termina en el grifo. Ya se evalúan posibles efectos sobre agua potable, energía, telecomunicaciones, transporte y conectividad vial.
En el caso del sistema eléctrico se prevé el seguimiento a una eventual reducción en las cuencas vinculadas con la generación hidroeléctrica. El informe no predice cortes de energía eléctrica, pero sí es un punto de vigilancia.
También existe un riesgo sanitario. La reducción de caudales, el uso de fuentes alternativas o el almacenamiento prolongado de agua pueden afectar su calidad. Por eso, el Plan contempla reforzar la vigilancia ante un posible incremento de enfermedades gastrointestinales, dérmicas y vectoriales.
Deslizamientos de tierra
Debido a las lluvias, la saturación del suelo aumenta el riesgo de deslizamientos de tierra, sobre todo en zonas montañosas. El escenario de Gestión de Riesgos ubica unos 1.243 kilómetros de la red vial estatal en zonas de alta susceptibilidad de movimientos en masa. Otros 827 kilómetros están en nivel medio.
También existen 197.524 viviendas en áreas de susceptibilidad alta y 482.139 en nivel medio.
Loja es uno de los casos que muestra por qué El Niño no puede analizarse únicamente desde las inundaciones. La provincia registra 94.780 personas expuestas a movimientos en masa en nivel alto, pese a que su exposición a inundaciones es mínima. En Pichincha, el Plan también identifica a los deslizamientos como la amenaza predominante.
Viviendas, carreteras y cultivos frente a las inundaciones
En la Costa el escenario cambia. Allí las lluvias intensas y las inundaciones concentran buena parte del riesgo. Cerca de 1.870 kilómetros de la red vial estatal están en zonas de riesgo alto a inundaciones y 1.276 kilómetros, en nivel medio. Además, 172.075 viviendas se encuentran en áreas de susceptibilidad alta y 118.228, en media.
La agricultura también está expuesta. El Plan identifica 494.274 hectáreas de cultivos en zonas de alto riesgo a inundaciones y otras 345.448 hectáreas en nivel medio.
El riesgo alcanza a servicios que deben seguir funcionando durante una emergencia. Unas 3.900 instituciones educativas fiscales y más de 500 establecimientos de salud pública están expuestos a inundaciones o movimientos en masa.
Incendios forestales, un riesgo en la Sierra
Mientras El Niño se fortalece en el Pacífico, la región Interandina atraviesa condiciones secas y temperaturas elevadas que favorecen la ocurrencia y propagación de incendios forestales.
El último informe del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) señala que agosto concentró cerca del 48% de los incendios y el 66% de la superficie afectada durante 2026 Sin embargo, el informe no atribuye esos incendios directamente a El Niño.
¿Cuándo podrían sentirse con mayor fuerza los efectos de El Niño?
El Niño ya está establecido en el Pacífico y continúa fortaleciéndose. El informe del ERFEN registró una anomalía de +4,1 °C en la temperatura superficial del mar. Eso todavía no se traduce en lluvias generalizadas sobre Ecuador.
Las proyecciones apuntan a que El Niño continuará fortaleciéndose durante los próximos meses y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027.
El ERFEN advierte que las precipitaciones, los caudales y las posibles inundaciones dependerán también de la evolución de los vientos, el transporte de humedad y otros factores atmosféricos.