Cuando hablamos del desarrollo económico de un país, solemos concentrarnos en cuánto crece la economía, cuánto exportamos o cuánta inversión recibimos. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos qué tan productivos somos y cuánto valor generamos con los recursos que utilizamos.
Esta reflexión cobra especial importancia al revisar los datos de las Perspectivas Económicas de América Latina 2025, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Según el informe, en 2024 la productividad laboral de Ecuador equivalía al 29 % del promedio de los países de esta organización, frente al 40 % registrado en América Latina y el Caribe.
Esta brecha no significa que trabajemos menos, sino que enfrentamos limitaciones estructurales relacionadas con la inversión, la infraestructura, la tecnología y el desarrollo del talento humano.
Frente a este escenario, la tecnología representa una oportunidad concreta. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo de 2022, basado en 27.489 empresas ecuatorianas, encontró una relación positiva entre el uso de tecnologías de información y la productividad empresarial. También identificó beneficios asociados a la capacitación digital.
Esto nos demuestra que no basta con adquirir tecnología, sino que debemos saber integrarla y aprovecharla para mejorar nuestros procesos. Esto nos demuestra que no basta con adquirir tecnología, sino que debemos saber integrarla y aprovecharla para mejorar nuestros procesos.
Las oportunidades están presentes en sectores que sostienen nuestra economía. En la agroindustria, los sensores y el análisis de datos pueden optimizar el uso del agua y detectar problemas en los cultivos. En la manufactura, la automatización y el mantenimiento predictivo ayudan a reducir desperdicios e interrupciones. En logística, los sistemas digitales permiten mejorar rutas e inventarios. La inteligencia artificial amplía estas posibilidades, siempre que responda a necesidades reales y no simplemente a una tendencia.
Incorporar tecnología es solo una parte del desafío. También necesitamos mejorar la manera en que gestionamos nuestras organizaciones. La nueva versión de la norma ISO 9001:2026, publicada en septiembre, refuerza la cultura de calidad, el liderazgo y la gestión de riesgos y oportunidades. Su actualización nos recuerda que medir resultados, optimizar procesos y promover la mejora continua es tan importante como incorporar nuevas herramientas.
En esta misma línea, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destacó en 2025 que la transformación digital productiva requiere capacidades, financiamiento y formación, especialmente en las pequeñas y medianas empresas. Para Ecuador, esto implica acercar las necesidades del sector productivo a la investigación aplicada de las universidades y formar profesionales capaces de transformar el conocimiento en soluciones.
Debemos comprender, además, que ser más productivos no significa trabajar más horas, sino aprovechar mejor nuestros recursos y generar empleos de mayor valor.
Si queremos construir una economía más competitiva, no podemos limitarnos a acumular tecnologías. Necesitamos invertir en conocimiento, fortalecer la calidad de nuestros procesos y convertir la innovación en resultados concretos. Porque nuestro verdadero desafío no es solamente producir más, sino producir mejor y transformar ese valor en oportunidades de desarrollo para el Ecuador.