El Senado brasileño aprobó en primera votación, el 14 de octubre de 2026, reducir la jornada laboral máxima de 44 a 40 horas semanales. En un debate que coincide con la campaña electoral del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y la disputa por la Presidencia de Brasil.
La iniciativa plantea dos días de descanso remunerado y mantener los salarios.
Lula da Silva impulsa el fin de la escala laboral 6x1
La propuesta busca terminar con la llamada escala 6x1, un sistema en el que los trabajadores cumplen seis días de labores y tienen uno de descanso. El nuevo esquema permitiría trabajar cinco días y descansar dos por semana, con una reducción gradual de la jornada laboral. Según la información difundida por la Agencia Senado, el texto prevé que la jornada pase primero de 44 a 42 horas semanales, dos meses después de la promulgación de la reforma. Un año después de esa primera reducción, llegaría a las 40 horas semanales.
La jornada laboral marcan la campaña presidencial
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha impulsado la eliminación de la escala 6x1 como una de sus propuestas electorales. La votación se produjo a 11 días de la segunda vuelta presidencial, prevista para el 25 de octubre de 2026, en la que se enfrentará al candidato opositor Flávio Bolsonaro. La contienda electoral entre ambos candidatos ha estado acompañada por sondeos sobre la intención de voto y las posibilidades de cada aspirante.
La propuesta de enmienda a la Constitución, fue aprobada en dos votaciones consecutivas durante la misma sesión legislativa, tras recibir el respaldo de Bolsonaro y la consecuente adhesión del resto de senadores de la oposición, a quienes sus partidos dieron libertad de voto. Bolsonaro se oponía al proyecto, pero en la víspera anunció un cambio de postura para responder al clamor popular.
Brasil debate el impacto económico de reducir la jornada laboral
De acuerdo con las estimaciones sindicales recogidas, alrededor de 22 millones de trabajadores podrían beneficiarse de la reducción de la jornada. El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, destacó que la medida afectaría a millones de personas y a distintos sectores del país. Sin embargo, sectores empresariales han expresado su rechazo a la reforma. La Federación de Comercio de São Paulo estima que el cambio podría elevar un 22% el costo de la hora trabajada y provocar la pérdida de hasta 1,2 millones de empleos.
Los defensores de la propuesta sostienen que la reducción acercaría a Brasil a modelos laborales de países como Finlandia, Australia, Francia, Alemania, Noruega y Países Bajos. La discusión enfrenta las expectativas de mejorar las condiciones laborales con las preocupaciones empresariales sobre los costos y el empleo, asuntos que han marcado las posiciones de los senadores durante el debate legislativo.