En los años setenta y ochenta, el anticresis en Ecuador era un formato muy común. Más que el arriendo, que después lo desplazó en las preferencias entre los propietarios de casas, departamentos, villas, locales comerciales, etc.
El anticresis se posiciona como opción para ganar dinero con una casa o departamento. A diferencia del arriendo, el propietario obtiene liquidez inmediata.
En los años setenta y ochenta, el anticresis en Ecuador era un formato muy común. Más que el arriendo, que después lo desplazó en las preferencias entre los propietarios de casas, departamentos, villas, locales comerciales, etc.
Y el sistema era muy simple: un dueño de casa o departamento entregaba el bien de su propiedad a un interesado en vivir allí a cambio de un monto total y un tiempo acordados entre ambas partes. Tras cumplirse el periodo determinado, el monto era devuelto en su totalidad a quien vivió en el lugar.
Para simplificar el concepto, el anticresis es una suerte de préstamo que no genera intereses, pero le permite al prestamista usar el bien mientras la deuda queda saldada.
Con el pasar del tiempo, esta figura, aunque no murió y legalmente está permitida en la Ley, su uso prácticamente desapareció. Pero en los últimos cinco años, según corredores y especialistas inmobiliarios, resucitó. En especial desde 2025.
Jack Araujo, gerente de Imocasamia, explica que el anticresis, como figura inmobiliaria siempre permaneció, “pero últimamente está reviviendo. Sobre todo en Quito se mueve muy bien”. Y obedece a la necesidad de algunos hogares de tener dinero disponible de manera legal y sin recurrir al sistema financiero.
Eso justamente fue en lo que hizo Lorena M., una emprendedora dueña de una pequeña cadena de boutiques en Quito.
“Quería diversificar hacia otro negocio, poner dos locales de heladerías. Pero necesitaba dinero para importar las máquinas y no podía hacerlo, porque, por olvidarme de pagar una cuenta en una operadora celular, caí en mora, se manchó mi historial de crédito y no podía acceder a un banco”.
Puso en venta un departamento que tenía en el sector de El Bosque. Ella pedía USD 280.000, pero solo le ofrecían USD 200.000. “No iba a regalarlo. Así que lo puse en anticresis, en USD 40.000. Y con ello compré las máquinas. Mientras tanto, veré si logro encontrar un comprador que se acerque a lo que pido por el departamento”.
Esteban Vargas, dueño de la inmobiliaria Inmolawyers, también resalta el resurgir del formato de anticresis. “Voy 12 años en el mercado; hace unos cinco empezó otra vez a moverse el anticresis, pero en este último año se ha dado como un pequeño boom”.
Para este abogado, esto ocurre porque la gente siente la crisis en sus hogares. Pero, a veces, pueden tener propiedades que no están habitadas y se dan cuenta que pueden darles un uso, pues vender casas o departamentos usados actualmente es muy difícil.
Sin embargo, alerta que con este mayor dinamismo también han proliferado las estafas, porque se negocian propiedades embargadas, que no son de quienes se dicen dueños o que firma solo un cónyuge y están en proceso de divorcio, etc.
Debido a que el anticresis es un contrato de naturaleza civil y financiera, diferente al arriendo, su regulación no recae en la Ley de Inquilinato, sino en el Código Civil. “En este sentido, hay que hacer buenos contratos de anticresis”, recomienda Vargas.
¿Y qué debe contener y qué debe hacerse con el contrato de anticresis?
Liquidez inmediata. Al tener un monto de dinero importante, puede solventar las necesidades urgentes o disponer de liquidez para invertir. No vende la propiedad en ese instante, la mantiene habitada y cuidada y, con el tiempo, podría decidir su venta.
No paga arriendo mensual durante el tiempo que dura el contrato de anticresis. Y al final, recibe nuevamente su dinero. Ha vivido, de alguna manera, gratis en la propiedad.
Por el avalúo comercial de la propiedad, según en qué rangos se puede alquilar en donde está ubicada. Por ejemplo, una casa de unos USD 400 a 450 al mes en arriendo, significaría un anticresis de entre USD 15.000 y 18.000.
El contrato de anticresis es un acuerdo entre partes, o sea, es lo que estas pacten. A más tiempo, el valor del anticresis sube. El consejo es hacerlo máximo a dos años renovables, porque no se sabe cómo estará la realidad en el futuro.
El pago de los daños estructurales de la propiedad (tuberías, goteras, cuarteaduras de paredes, etc.) corresponden al dueño. Los daños del uso a vidrios, puertas, pintura, etc., se imponen al ocupante temporal.
Si al finalizar el periodo contratado, el propietario de la casa o departamento no puede devolver el dinero total que recibió al inicio, entra en efecto el Código Civil y los contratos firmados. Sin embargo, el juicio puede durar entre seis meses y un año. De ahí, la recomendación de firmarse un acta transaccional.


