miércoles 21 de octubre de 2026
Elecciones

Brasil: ¿Qué le falta a Lula para lograr la reelección? ¿O Bolsonaro ya le ganó?

A pesar de tener el apoyo de 33 millones de brasileños, Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta una dura batalla por la reelección en Brasil ante Flávio Bolsonaro.

En pocas palabras

  • Brasil dividido: Lula y Bolsonaro se enfrentan en una reñida segunda vuelta presidencial, según las últimas encuestas.
  • Caída de votos: Lula ha perdido 3,4 millones de votos, concentrándose la caída en ciudades pequeñas con peso agropecuario.
  • Claves de la elección: El resultado dependerá de si Lula mantiene su ventaja en el noreste y acorta distancias en el resto del país.
Resumen generado por Thinkindot AI

Brasil acude a las urnas en un clima de creciente tensión. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afronta una difícil batalla por la reelección, mientras que el senador opositor Flávio Bolsonaro busca ampliar la inesperada ventaja obtenida en la primera vuelta. El destino del país se definirá en un balotaje crucial.

Ambos candidatos se enfrentan este domingo 25 de octubre en una segunda vuelta que se prevé muy reñida, según las últimas encuestas.

El 4 de octubre, el primogénito del exmandatario Jair Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos, frente al 45,16 % de Lula. Desde entonces, cientos de miles de simpatizantes de ambos candidatos han salido a las calles para arroparlos.

Esa efervescencia ha generado momentos de tensión. Lulistas y bolsonaristas se han provocado, insultado y gritado a plena luz del día.

La confrontación también se ha trasladado a las redes sociales, donde ambas campañas han intentado desgastar a su rival.

Lula da Silva frente a un desafío histórico en Brasil

Lula, de 80 años, busca su cuarto mandato no consecutivo y afronta uno de los mayores desafíos de su carrera: ningún candidato que quedó por detrás en la primera vuelta ha llegado a la Presidencia.

Entre 2022 y 2026, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) ha perdido 3,4 millones de votos.

"Esa caída se concentró especialmente en ciudades pequeñas donde la agropecuaria tiene un mayor peso en la economía local", explica Felipe Nunes, profesor de la Fundación Getulio Vargas (FGV) y director de Quaest, una de las firmas demoscópicas más influyentes del país.

Además, al comparar los resultados de Flávio Bolsonaro en 2026 con los de su padre, Jair, en 2022, el hijo "creció en el 98 % de los municipios, pero avanzó más en aquellos donde los granos, la ganadería y las grandes propiedades estructuran la economía", según Nunes.

Goiânia, capital del estado de Goiás, es uno de los centros de la economía agropecuaria brasileña y allí no es difícil encontrar electores desencantados con Lula que ahora apoyan a Bolsonaro.

Pamela Lima, de 24 años, dice que votó a Lula influida por sus profesores, pero que se "arrepintió amargamente" cuando empezó a tener contacto con trabajadores por cuenta propia, como ella.

El desencanto impulsa el péndulo

Flávio defiende impulsar el trabajo autónomo y flexibilizar el mercado laboral, pese a que Brasil registra una tasa de desempleo en mínimos históricos.

En la misma línea, Wilker da Silva, decorador de 40 años, reconoce que votó a Lula en sus primeros mandatos (2003-2010), pero los casos de corrupción de la pasada década lo llevaron al bolsonarismo.

"Demasiada corrupción, descarada, y ya nadie la aguanta más. Lula nunca más", expresa.

El miedo a una victoria del rival también pesa en la campaña. Según Quaest, un 43 % de los electores teme más el regreso al poder de los Bolsonaro y otro 43 % teme más la reelección de Lula.

"Entre quienes temen una victoria de Flávio, los motivos incluyen el rechazo hacia él o hacia su familia, el autoritarismo y la corrupción. Entre quienes temen la reelección de Lula, destacan la corrupción, la preocupación por la economía y una valoración negativa del Gobierno", desgrana Nunes.

A la caza de los abstencionistas

Con un reducido porcentaje de indecisos (1-2 %), Lula apuesta por seducir a los abstencionistas. En la primera vuelta, 33,4 millones de brasileños no acudieron a las urnas, lo que supone el 21 % del censo.

No obstante, la abstención siempre ha crecido en la segunda vuelta de las presidenciales celebradas desde 1989. La única excepción fue en 2022, cuando apenas cayó 0,36 puntos porcentuales, lo que se tradujo en unos 570.000 votantes más.

Lula también ha multiplicado sus anuncios de Gobierno en las últimas semanas: ha subido un 15 % el principal subsidio social, ha prohibido las apuestas deportivas, ha lanzado ayudas para los trabajadores autónomos y ha logrado que el Congreso aprobara una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales.

Flávio, por su parte, sumó el apoyo del escritor Augusto Cury y del exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, que quedaron tercero y quinto, respectivamente, en la primera vuelta.

El senador lideró la votación en 15 de los 27 estados brasileños, entre ellos São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres más poblados.

La clave estará en si Lula mantiene su ventaja en el noreste, bastión tradicional de la izquierda, y acorta distancias en el resto del país. La respuesta, en cinco días.

SEGUIR LEYENDO