jueves 08 de octubre de 2026
Opinión

La transformación que Ecuador necesita

La crisis eléctrica de 2024 reveló que la tecnología en Ecuador debe ir de la mano con una profunda reconversión productiva y energética para ser competitiva.

Durante los últimos años hemos hablado mucho de transformación digital, inteligencia artificial e innovación. Y está bien que lo hagamos, pero quizá el desafío del Ecuador sea más profundo, ya que no se trata solamente de incorporar nuevas tecnologías, sino de repensar la forma en que producimos, generamos energía, agregamos valor y construimos capacidades para competir en un mundo que ya cambió.

La crisis eléctrica de 2024 nos dejó una señal muy clara. El Banco Central estimó pérdidas por 1.916 millones de dólares y un impacto de -1,4 puntos porcentuales sobre el crecimiento económico. Detrás de esa cifra hubo fábricas que redujeron su producción, comercios que dejaron de vender y empresas que tuvieron que adaptarse para seguir operando.

La energía dejó de ser únicamente un tema técnico para convertirse en una condición clave para la productividad, la competitividad y el desarrollo.

Al mismo tiempo, Ecuador tiene fortalezas importantes. Entre enero y julio de 2026, las exportaciones no petroleras alcanzaron USD 17.565 millones. Sin embargo, el 57% todavía correspondió a productos tradicionales. Esto no resta valor a sectores que han demostrado enorme capacidad para competir en el mundo.

Al contrario, plantea la oportunidad de aprovechar aquello que hacemos bien y llevarlo un paso más allá, incorporando tecnología, conocimiento y mayor valor agregado.

El reto no es dejar de producir lo que hoy sostiene buena parte de nuestra economía. Es avanzar hacia una economía capaz de generar más valor a partir de sus propias fortalezas y convertirlas en nuevas oportunidades de desarrollo. Para lograrlo, la energía, la industria, la tecnología y la sostenibilidad ya no pueden pensarse como agendas separadas.

Una industria más competitiva necesita energía confiable, automatización, datos, conocimiento y talento, todo dentro de una visión sostenible. Una industria más competitiva necesita energía confiable, automatización, datos, conocimiento y talento, todo dentro de una visión sostenible.

Esa transformación también exige fortalecer nuestra capacidad de innovación. Ecuador mejoró siete posiciones en el Índice Mundial de Innovación 2026, pero todavía ocupa el puesto 106 entre 139 economías. Hay avance, pero también mucho espacio por recorrer. Innovar no significa únicamente crear aplicaciones o hablar de inteligencia artificial. Innovar es lograr que el conocimiento se convierta en mejores productos, procesos más eficientes, nuevas empresas y soluciones que respondan a problemas reales.

Por eso, la transformación que Ecuador necesita no puede ser solamente digital. Debe ser también energética, productiva, industrial, sostenible y humana. La inteligencia artificial puede acelerar procesos y abrir oportunidades, pero necesita electricidad, conectividad, datos, infraestructura y, sobre todo, personas capaces de utilizarla con criterio y propósito.

Ecuador tiene recursos, sectores productivos fuertes, talento y capacidad emprendedora. El desafío es conectar esas fortalezas dentro de una visión de largo plazo.

Tal vez la pregunta no sea cuál será la próxima gran tecnología. La verdadera pregunta es si estaremos preparados para convertirla en una oportunidad para el país.

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