lunes 19 de octubre de 2026
Opinión

¿Confía usted en los demás?

La confianza, el problema más acuciante de América Latina, es menor que en cualquier otra región del mundo, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

“La confianza es el problema más acuciante —y, sin embargo, el menos abordado— al que se enfrenta América Latina y el Caribe. Ya se trate de los demás, del gobierno o de las empresas, la confianza en la región es menor que en cualquier otra parte del mundo”. Con esta clara y desafiante afirmación, el Banco Interamericano de Desarrollo presentó su estudio de 2022 “Confianza: la clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe”.

¿Qué es la confianza? El libro la define en términos sencillos como la fe en los demás: en su honestidad, fiabilidad y buena voluntad. Así, la confianza termina siendo el intangible que determina el grado de unidad o división en una sociedad, y se refleja en los resultados en ámbitos como la política y la economía.

La confianza se ha deteriorado significativamente en la región a lo largo de los años. El documento apunta que el porcentaje de individuos que consideran que se puede confiar en la mayoría de las personas bajó —en promedio— del 22% al 11% entre 1981-1985 y 2016-2020. Es decir, solo una de cada diez personas cree que puede confiar en la mayoría. El estudio muestra que, a menor confianza interpersonal, aumenta la informalidad, se debilitan el civismo y la cohesión social, y caen la inversión y el aporte de la productividad al crecimiento. Además, la desconfianza afecta la calidad de la democracia y la participación social efectiva.

Si usted respondió que no, es parte de la mayoría. Según el Latinobarómetro 2020, citado por el BID, solo el 9,7% de los ecuatorianos confía en la mayoría de las personas, por debajo del promedio regional de 12,9%: puesto 14 entre 18 países. Además, el 88,5% cree que compartir sus datos personales implica más riesgos que beneficios, la cifra más alta entre diez países estudiados.

El libro también ubica a Ecuador entre los países de baja confianza y alta informalidad, con un débil cumplimiento de los contratos y funcionarios públicos que comparten poca información entre sí. El libro también ubica a Ecuador entre los países de baja confianza y alta informalidad, con un débil cumplimiento de los contratos y funcionarios públicos que comparten poca información entre sí.

En 2024, según el Latinobarómetro, la confianza interpersonal fue del 8%: otra vez, menos de uno de cada diez ecuatorianos confía en la mayoría. La conclusión es preocupante: la confianza sigue en niveles mínimos y no muestra señales de mejora.

Sobre la raíz del problema, el BID apunta a la impunidad frente al oportunismo; a la información escasa o sesgada sobre la conducta ajena, que divide o solo confirma posturas previas; y, desde una perspectiva histórica, a episodios en que las personas de una comunidad se vieron obligadas a volverse unas contra otras.

Este examen de la confianza en Ecuador nos retrata al desnudo. Una sociedad que no logra aumentar su confianza interpersonal está condenada a buscar el camino al progreso sin encontrarlo. Así como los ciudadanos necesitan ver resultados para retomar su apego a la democracia, para reconstruir la confianza se necesitan evidencia y cumplimiento, tema de una próxima columna.

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