Gaza acumula tres días consecutivos sin ingreso de mercancías comerciales, una suspensión que limita el acceso a alimentos y otros suministros esenciales para sus 2,1 millones de habitantes. Israel y representantes del transporte palestino mantienen versiones distintas sobre la responsabilidad de la interrupción, que comenzó el miércoles 14 de octubre de 2026.
El organismo militar israelí que coordina los asuntos civiles en los territorios palestinos ocupados (COGAT) anunció la suspensión y señaló que el sector privado representa alrededor del 50% de los camiones que ingresan en Gaza.
Sin embargo, la Autoridad General de Cruces y Fronteras de Gaza, dependiente del Gobierno de Hamás, sitúa esa proporción en torno al 65%, según sus datos con corte al 8 de octubre.
La autoridad gazatí atribuye ese mayor peso del comercio a la reducción de la entrada de ayuda humanitaria, después de que Israel vetara las actividades de una treintena de organizaciones no gubernamentales.
Más del 80% de los camiones comerciales transportan alimentos
Según el desglose de la Autoridad de Cruces, más del 80% de los aproximadamente 200 camiones comerciales transportan alimentos, como verduras, aceite, productos congelados, frutas y trigo.
Los demás llevan productos de limpieza, carbón, mantas y tiendas de campaña, entre otros suministros.
La suspensión afecta al abastecimiento de una población mayoritariamente dependiente de la ayuda humanitaria y desplazada, en gran parte, a tiendas de campaña, ante la proximidad del invierno.
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Israel y transportistas discrepan sobre la suspensión en Gaza
El COGAT responsabilizó de la interrupción a los comerciantes palestinos. Según el organismo israelí, Hamás les exigía un pago de unos 10.000 séqueles por camión, a modo de impuesto, además de vender en efectivo una cuarta parte de sus productos.
El organismo sostuvo que esas exigencias contradicen el compromiso de los comerciantes autorizados de realizar y recibir pagos exclusivamente mediante transferencias bancarias.
También afirmó que la práctica se había extendido a comerciantes secundarios y que se pretendía aplicar al ingreso de agua potable.
En una entrevista con EFE, Nahed Sheheiber, jefe del Sindicato de Transportistas Privados de Gaza, rechazó que los comerciantes decidieran detener los envíos y atribuyó las restricciones a Israel.
Sheheiber explicó que se reunió con el subsecretario del Ministerio de Economía de Gaza, Jaled al Raqab. Según su relato, el funcionario describió el cobro como una contribución comunitaria voluntaria, en lugar de una tasa o impuesto.
El representante de los transportistas afirmó que comparte el rechazo al cobro de impuestos por parte de Hamás, pero cuestionó que Israel atribuya a los comerciantes la responsabilidad de paralizar los envíos.