¿Cuánta política puede tener un disco de una banda ecuatoriana? Lolabúm tiene una respuesta clara a esta pregunta: "Sí". Y mientras más es mejor, sobre todo porque en el caso de su sexta producción, las 12 canciones integran una propuesta que va más allá de ser un simple panfleto.
Lo que hay es un concepto estético que exige al oyente entender referencias e ideas, y al mismo tiempo, experimentar cómo estas se sostienen en el terreno de melodías, acordes y sonidos.
"Se busca Phantasma de buena presencia para puesto a tiempo completo en Latinoamérica", el nombre completo de la obra, traduce en un lenguaje sonoro preciso, a medio camino del electro pop y la canción de autor, las ideas de Pedro Bonfim y compañía sobre el mundo actual.
Por eso este es un disco extremadamente contemporáneo.
Es un álbum que habla de Ecuador, de su historia, de sus problemas como sociedad, de su rebeldía y de la quietud de la gente que se ha convertido en moneda de cambio.
También aborda la calle, la protesta, la comprensión del otro, los graffitis, las distancias, irse y volver —aquí hay que prestarle mucha atención a 'Los amantes', una de las mejores canciones sobre la ruptura entre personas antes muy cercanas—. Además, hace referencia a la soledad y a lo que sucede con uno mismo por culpa de la migración; habla de una revolución y sus restos, de la gente que muere en manifestaciones, de los memes, del engaño y de la identidad.
A través de un sonido que en está extremadamente pulido y que salta a la cara de quien lo escucha, aquí hay una búsqueda de equilibrio que le hace bien al conjunto de canciones. Este es un álbum en el que conviven la exquisitez upbeat de 'Como un phantasma' —que es como si Lolabúm quisiera reformular el estilo de The Strokes a su manera— con la sutileza pop y romántica de 'Tócame'.
Los phantasmas de Lolabúm
"Se busca Phantasma de buena presencia para puesto a tiempo completo en Latinoamérica" es el disco de la internacionalización de la banda. Fue destacado en la revista estadounidense Rolling Stone, en enero de 2026, como uno de los discos latinos más esperados del año, compartiendo espacio con artistas como Julieta Venegas, Peso Pluma y Juanes.
Fue grabado entre Quito, Bogotá y Santiago de Chile, y está producido por Yaima Cat y la misma banda.
Además, este álbum le permite a Lolabúm recuperar su alineación clásica, con Joaquín "Chino" Prado en la guitarra eléctrica y Jose Miguel "Jim" Fabre en la batería, sumándose a Bonfim y Martín "Techo" Erazo en la grabación.
La figura de uno o varios fantasmas cohesiona el sentido del álbum. La banda toma como referencia al grupo ecuatoriano Phantasma, de los años 70, en este juego conceptual donde lo fantasmagórico crea una atmósfera envolvente, sin que una sola idea sea la que mande.
Al final de cuentas, el disco busca remover algo en el oyente, impulsarlo a la acción para cambiar la realidad y no solo la observación. Esa es la política que descansa en el disco, un llamado a la acción.
Esto se sostiene con el particular orden de las canciones: inicia y cierra con temas de vocación pop masivo, "Ruido" y "Me despierto en Kito", respectivamente. Hoy, Lolabúm es un motor más agresivo, con canciones ejecutadas con fuerza y contundencia.
Pedro Bonfim y Martín Erazo, de Lolabúm, tocando en un escenario español en julio de 2026. / Foto: Instagram: Festival La mar de Músicas @lamardemusicas
Si hay una canción para rescatar esta es 'La versión de Laura'. Con ella, Lolabúm hace muchas cosas y todas salen bien. No solo por la posibilidad de usar un ritmo que remite al reggae, para que de golpe convertirlo en un albazo, en el que incluye unos versos del clásico 'Avecilla', compuesto por el colombiano Pablo Joaquín Valderrama y que luego adaptara Nicasio Safadi para Ecuador —lo que también se vuelve en un dato autoreferencial porque la banda ecuatoriana tiene su residencia en Bogotá—, sino porque finalmente, esta es una canción que habla sobre gente que no puede comunicarse, pero está ahí, junta, conviviendo sin remedio.
Este es el mejor disco de Lolabúm. Lo es porque las canciones están bien hechas, tienen algunas partes y melodías que van al grano. que se recuerdan, que se pueden cantar con facilidad. Hay una convicción que toda banda necesita de vez en cuando al tocar y una certeza por la que, al hacer esto, no se quiere la fama per se. Lo que Lolabúm hace es música para que alguien quiera despertarse y encender la luz, aunque todo sea oscuridad. Por eso tiene sentido que en la última canción, Pedro Bonfim cante: "La fiesta está una mierda / No te quiero convencer / Pero ojalá el fin del mundo no te encuentre intentando ser la canción favorita de todos".
A veces la música es un asunto de prioridades.