Macará ha jugado dos veces la Copa Libertadores, pero solo en las fases previas. Nunca ha disputado los grupos. Tampoco ha sido subcampeón nacional. En 1988 fue un gran protagonista del torneo, pero al final vio cómo Deportivo Quito y Emelec disputaron la corona.
Desde entonces, el equipo ha vivido temporadas malas, aceptables, buenas y muy buenas, pero ninguna tan memorable como la de este 2026, en la que está buscando romper su historia.
Por ello, sorprendió que el estadio Bellavista no se haya llenado para la visita de Independiente del Valle, que será campeón de esta temporada. Los puntos eran vitales para Macará y necesitaba de su gente. No había pretexto.
Los precios de las entradas tampoco eran muy altos, como para tomarlos de pretexto para no ir a la gran fiesta: 12 dólares la general, 15 dólares la preferencia, 20 dólares la tribuna y 30 dólares el palco.
De todas maneras, el equipo decidió ignorar el desplante, se entregó por completo y consiguió una victoria inolvidable.
Primer tiempo: muchas emociones, ningún gol
A pesar de que el público no cumplió con Macará, el equipo de Guillermo Sanguinetti salió con todo a buscar el primer gol. Llegó dos veces con mucha claridad, pero falló en la definición.
Franco Posse no pudo ante una salida rápida del arquero Aldair Quintana. Se quedó sin espacio y su remate terminó en el cuerpo del golero de Independiente del Valle.
Denilson Bolaños tuvo la más clara: tras un centro, el balón le cayó en el pie. Estaba dentro del área chica, pero no pudo controlar y la pelota fue a parar con el golero Quintana.
Y cuando Macará estaba más claro, Independiente empezó a pegar. Para fortuna de los ambateños, sin consecuencias reales. Un remate de Emerson Pata que terminó con el balón dentro del arco no subió al marcador por fuera de lugar del delantero rayado.
Después, Junior Sornoza tuvo la gran oportunidad de abrir el marcador desde el punto penal, pero el arquero Rodrigo Rodríguez se lo atajó.
Segundo tiempo: dominio de Independiente del Valle, gol de Macará
El trámite del segundo tiempo cambió. Independiente del Valle quiso dar el golpe de autoridad y empezó a controlar las acciones. No tuvo grandes ocasiones de gol, pero dominó.
Mientras, Macará empezó a cerrar los espacios, como cuidando un punto valioso o esperando una oportunidad de oro. Sin Después de todo, los equipos de Sanguinetti tienen una firma que ha valido mucho en esta temporada: pega en el momento menos esperado.
A los 58 minutos, Agustín Campana se mandó un golazo digno de la coyuntura. Macará no podía abrir el marcador con cualquier cosa, así que el delantero tomó el balón a un costado de área y sacó un remate que se metió en el ángulo. Un golazo para gritarlo a todo pulmón, un golazo que se lo perdieron los hinchas que decidieron no ir al estadio.
Los minutos finales fueron de sufrimiento para todos. Los ambateños defendiendo la ventaja con mucha garra, entrega, y una que otra patada, mientras que los rayados empujaron por llegar al empate, pero sin la claridad necesaria.
Al final, junto a los pocos fieles, Macará celebró una victoria muy importante, mientras que Independiente del Valle tuvo que guardar el confeti para la siguiente semana.